Desarrollo Personal

Indagar con maestría o el arte de preguntar

¿Qué es indagar con maestría? La indagación apreciativa es, en gran medida, la base del coaching más humanista y un método que se emplea cada vez más en organizaciones.

El coaching es, en gran medida, el arte de preguntar. Una frase que se me quedó grabada hace tiempo y que escucho de forma recurrente es: Un coach no tiene respuestas, tiene preguntas.

Visto así, el coaching es indagar con maestría, que es de hecho una de las cinco competencias conversacionales más básicas. Saber qué y cómo preguntar o saber qué y cómo preguntarnos, es una competencia fundamental para lograr una comunicación efectiva. Así que la importancia de aprender y cuidar esta competencia es máxima si consideramos que la comunicación es eso que no podemos dejar de hacer ni durmiendo -como respirar, vamos- y que interviene en el 100% de nuestros actos o pensamientos. No digo más.

¿Y qué es indagar con maestría? Mejor debería escribir: ¿cómo puedo indagar con maestría en un tema concreto? Que se hace con preguntas lo tenemos claro, pero ¿con qué enfoque? ¿en qué orden? ¿Con qué objetivos?

Para que la indagación sea productiva y positiva, y además los analíticos que están leyendo este post tengan un método en el que apoyarse, podemos basarnos en las claves de la indagación apreciativa.

La Indagación Apreciativa

La IA o Indagación apreciativa es, en gran medida, la base del coaching más humanista, y un método que se emplea cada vez más en organizaciones o colectivos para gestionar los cambios que desean abordar involucrando a todas y cada una de las personas forman ese colectivo. La técnica es un proceso de búsqueda colaborativa y positiva de respuestas. Esto, al implicar a todos los integrantes de la organización, consigue aprovechar lo mucho que cada uno puede aportar desde la diversidad del grupo, por lo que el colectivo se asegura, entre otros beneficios: minimizar los conflictos, fortalecer los equipos, desarrollar el liderazgo, compartir objetivos y valores, encontrar las fortalezas que serán los pilares de su desarrollo, y definir una planificación estratégica con un alto grado de coherencia y por tanto seguimiento.

Si te interesa este tema tienes un libro de referencia, Indagación apreciativa, escrito por el creador del método, David Cooperrider, en colaboración con Miriam Subirana, y es una buena guía de cómo impulsar de forma positiva cambios personales, familiares, sociales o empresariales.

Volvamos al tema que nos ocupa en este post. Indagar con maestría o el arte de preguntar es, como decíamos, la tercera competencia de las cinco más básicas para una comunicación efectiva. Se hace con preguntas abiertas y positivas, que se centren especialmente en el futuro y que inviten a la acción. El objetivo es indagar de forma constructiva. Y ahí es donde el modelo de la indagación apreciativa nos sirve como referencia para saber qué preguntas hacer, ya que al fin y al cabo, saber qué preguntas hacer es dominar el arte de preguntar.

Modelo de Indagación Apreciativa

Modelo de Indagación Apreciativa

Fases de la Indagación Apreciativa

En la fase primera, el objetivo es “descubrir” lo que ya tenemos: ¿qué no estoy dispuesto a perder? ¿Qué me genera más energía? ¿Qué nos da hoy los mejores resultados? ¿Con quién o qué avanzamos mejor? ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Gracias a qué seguimos adelante?

En la segunda fase, el objetivo será “soñar” con los ojos abiertos colocándome en ese momento en el que ya lo he conseguido, visualizando el éxito: ¿cómo te gustaría que fuera? ¿Quiénes estarían contigo/conmigo en ese momento en el que lo has conseguido? ¿Quién o quiénes te han ayudado en el camino? ¿Qué recursos de ti has usado para conseguirlo? ¿Cómo es tu sueño ya alcanzado?

La tercera fase se enfocará en crear juntos el ideal de lo que hemos soñado en la fase anterior, sólo que esta vez ese ideal tiene que recoger la visión del otro, la visión de todos: ¿cómo debería ser para ti? ¿Qué debería cumplir en tu opinión? ¿Dónde lo deberíamos hacer para que todos estén estén de acuerdo? ¿qué estaríamos dispuestos a ceder y qué no?

El objetivo de las preguntas de la cuarta fase es remangarse y ponerse manos a la obra: ¿qué vamos a hacer?¿cómo lo vamos a hacer? ¿Dónde lo vamos a hacer? ¿Quiénes lo vamos a hacer? Y sobre todo, una pregunta indispensable que marca la diferencia en cualquier plan de acción, ¿cuándo lo vamos a hacer?

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Foto Destacada: pexels.com

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