Desarrollo Rural, Innovación, Medio Ambiente, Sociedad

Cumbre Europea sobre Desarrollo Rural Cork 2.0: ¿Va a servir para algo?

Esta segunda cumbre busca crear las bases y las orientaciones necesarias que conformen el despegue definitivo para el mundo rural.

Como suele ocurrir con este tipo de información, la Cumbre Europea sobre Desarrollo Rural Cork 2.0 (5 y 6 de septiembre de 2016), que tuvo lugar veinte años después de la celebración de la primera Cumbre de Cork (1996), no ha trascendido a los medios de comunicación generalistas a pesar de su importancia, siendo objeto de reseña informativa únicamente en medios más especializados.

Con la asistencia de representantes de las administraciones públicas de todos los Estados miembros, de la Comisión Europea, de agentes económicos y sociales, de más de trescientos especialistas en desarrollo rural, esta segunda cumbre busca crear las bases y las orientaciones necesarias que conformen el despegue definitivo para el mundo rural. En dicha cumbre se crearon grupos de trabajo multidisplinares en los que se analizaron temas como:

  • El papel fundamental de las zonas rurales para la implementación de los objetivos de desarrollo sostenible;
  • la importancia y el peso específico de la “Europa rural”, en donde más de la mitad de la población de la UE vive, y la cual ocupa tres cuartas partes de su territorio;
  • el convencimiento de la necesidad de complementariedad de las zonas urbanas con las zonas rurales y del valor de los recursos naturales como soluciones sostenibles actuales y herramienta para futuros retos;
  • la necesidad de que la economía rural y las empresas rurales dependan cada vez más de la digitalización para su desarrollo y una producción mejorada y de calidad en todos los aspectos;
  • la constatación del éxodo rural y la fuga de capital humano joven de las zonas rurales hacia zonas urbanas, y la importancia que tiene el crear lugares atractivos para vivir y trabajar fomentando el espíritu empresarial en el ámbito rural tradicional;
  • y, por último, la obligación de fortalecer la integración de las iniciativas locales.

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Orientaciones políticas para lograr una política rural integrada

Además, los participantes de Conferencia Europea de Cork de 2016 establecen diez orientaciones políticas para lograr una política rural integrada e integradora en la Unión Europea:

Punto 1: promoción de la prosperidad rural

Las políticas rurales y agrícolas deben dar valor a la identidad rural y aumentar la mejora de la sostenibilidad, la inclusión poblacional y el desarrollo local.

Punto 2: fortalecimiento de las cadenas de valor rural

Las políticas de la Unión deben ser un fiel reflejo de las oportunidades intrínsecas de la economía verde, pues con ello se logrará una cadena de valor en la que, tanto productores como consumidores finales actúen en paridad de condiciones.

Punto 3: inversión en viabilidad y vitalidad rural

Intentar paliar y superar la brecha digital y potenciar el enorme potencial que ofrece la conectividad y la digitalización de las zonas rurales.

Punto 4: preservación del medio rural

La buen gestión de un territorio redundará en la comunicación entre los ciudadanos y el medio ambiente, y se podrá también ofrecer una visión objetiva del valor intrínseco del medio rural como garante de multitud de beneficios: en la economía rural, en la promoción del ecoturismo, en la identidad de marcas de calidad de los alimentos que provienen del campo…

Punto 5: gestión de los recursos naturales

Es primordial la gestión sostenible de los recursos naturales cuando cada vez existe más presión sobre ellos (demanda de alimentos, piensos, biomaterial…).

Punto 6: fomento de la Acción por el Clima

El problema del cambio climático en las zonas urbanas y en las zonas rurales necesita de la implementación de estrategias prácticas que mitiguen aquel, buscando el potencial inherente que tienen las zonas rurales para la producción de energía renovable y sostenible.

Punto 7: impulso al conocimiento y la innovación

La necesaria participación de las comunidades rurales en la economía del conocimiento a través de un buen acceso a la tecnología apropiada, así como el gestión de nuevas herramientas digitales para conseguir beneficios económicos, sociales y medioambientales.

Punto 8. mejora de la gobernanza rural y enfoque LEADER

La prestación de asistencia técnica a los gobiernos regionales, locales y grupos de desarrollo local ha de reforzarse para aumentar su capacidad administrativa y eficacia en el entorno rural.

Punto 9: avance en la aplicación de políticas y simplificación de los procesos

Evitar, en la medida de lo posible, la demora y prolongación innecesaria de los trámites burocráticos para así reducir la carga administrativa en los procedimientos administrativos.

Punto 10: mejora de la eficacia y rendición de cuentas

Que el apoyo público al mundo rural sea transparente y de evaluación creíble.

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Conclusiones Cumbre Europea sobre Desarrollo Rural Cork 2.0

En la primera Cumbre Europea de Cork (1996) ya se reconocía el valor primordial que el desarrollo rural tendría para las políticas comunitarias futuras. El freno a la despoblación, la limitación de la desigualdad entre mujeres y hombres, el fomento del empleo y la igualdad de oportunidades, así como la preservación del medio ambiente se convirtieron en pilares fundamentales en los que debía pivotar la nueva política europea de este sector. Dos décadas después, la nueva Declaración de Cork — “Una vida mejor en el mundo rural”— se hace eco de una realidad ya recogida anteriormente pero que queda un tanto limitada a “buenos propósitos” y a deseos de mejora.

Desgraciadamente, la nueva Declaración no tiene poder vinculante para los Estados miembros, sino que se queda en una llamada de atención a los responsables de las políticas de la Unión Europea para que se incorpore la visión y las orientaciones de la Declaración en el desarrollo de la política rural europea futura.

Se echa en falta en la nueva Declaración de Cork un lenguaje más cercano, que realmente conecte con la realidad del mundo rural y no sea tan pseudotécnico y, en algunos puntos, estereotipado. La sensación de déjà vu es clara respecto a lo que se hizo hace veinte años, no por falta de buenas intenciones, no, sino por la constatación de que falta mucho por hacer aun habiendo transcurrido veinte años desde la primera declaración.

Es de agradecer y hay que aplaudir la implicación de tantos profesionales y sectores en esta cumbre europea en un momento en el que la propia Europa se está redefiniendo como tal. Es esta misma etapa histórica la que demanda la aplicación integral de inversiones que justifiquen los enormes fondos que se destinan y que salen del bolsillo de todos los europeos.

Ojalá que los responsables europeos tomen nota y no se quede esta bienintencionada declaración en papel mojado y tengan que pasar otros veinte años para recordarla.

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