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5 Consejos para volver al pueblo con fuerza

Con la crisis muchos jóvenes rurales han vuelto a sus pueblos de origen, convertir los pueblos en oportunidades es responsabilidad también de ellos/as.

Cuando hace poco comencé a trabajar con Almanatura, nunca me imaginé que las primeras personas con las que trataría, serían un fiel reflejo de la situación que tantos años llevo viviendo.
Como bien sabréis, durante este último mes hemos estado trabajando con jóvenes de la Mancomunidad Subbética Cordobesa, llevando a cabo el programa de formación en empleabilidad y emprendimiento ¿Qué vas a hacer con tu vida?. Que continuaremos durante todo el próximo mes de enero.

Como joven de pueblo que soy, que hace algunos años que salió a la ciudad a formarse y a buscar oportunidades, he podido disfrutar mucho del intercambio de experiencias con jóvenes que viven en la misma situación que he estado “sufriendo” hasta hace poco menos de un mes. Jóvenes que hemos salido del pueblo, hemos viajado, hemos estudiado y, al fin y al cabo, hemos llenado nuestra mochila de experiencias vitales que podrían ser invertidas en el pueblo, para crear esas alternativas que las zonas rurales necesitan para que podamos quedarnos.

Pero por desgracia, en vez de ver esas alternativas, los jóvenes entramos en una situación de espera constante: esperar a que el Ayuntamiento saque una plaza de algo a lo que podamos optar, esperar a que llegue la estación en la que podamos trabajar de temporeros, esperar a que nos llamen de alguna entrevista de las cientos de páginas de colocación a las que nos inscribimos, esperar a que alguna administración se invente algún programa de empleabilidad juvenil, esperar, esperar, esperar… Lo que provoca la entrada en una espiral de desesperación y desidia de la que es muy difícil salir y que, día tras día, nos absorbe más y más.
Los años que he pasado en el pueblo desde que volví, los he pasado en gran parte dando vueltas en esa espiral, hasta que decidí ponerme las pilas, dejar de esperar las oportunidades y empezar a creármelas yo. No existen fórmulas magistrales, realmente está en ti que realmente quieras cambiar tu situación y, por qué no, la de los jóvenes que se encuentran en esta misma espiral en tu pueblo. Os dejo algunos consejos útiles que yo mismo puse en práctica para salir de esa situación y que realmente me sirvieron:

1. No estés quieto

No te permitas perder el tiempo, actúa. Desde el sofá difícilmente conseguirás salir de la espiral que te absorbe. Participa en alguna asociación del pueblo y, si no existe ninguna que te interese, créala; implícate en la vida social del pueblo; emprende algún proyecto personal; crea un blog sobre algún tema que te guste; apúntate al aula de música o a clases de pintura… Lo ideal es que nunca pares de meter cosas en tu mochila, ¡no tiene por qué tener fondo y nunca sabes cuándo lo necesitarás!

2. Sé tú el cambio

En la mayoría de los pueblos por los que hemos realizado ya el programa ¿Qué vas a hacer con tu vida?, cuando analizábamos las debilidades que los participantes percibían en su comarca, existía un pensamiento común: la “mentalidad” del pueblo. Seguramente tú mismo habrás culpado a lo que tienes a tu alrededor de que las cosas nunca cambian, que el pueblo “es así” y no hay nada que hacerle. Pero también formas parte del pueblo, también tienes el poder de cambiar las cosas, y quizá seas tú quien tenga que empezar para que el resto de tus vecinos te sigan. Como bien dijo Tólstoi en Guerra y Paz “todo el mundo piensa en cambiar la humanidad, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo”.

3. Busca las oportunidades

Seguramente, mientras estás con tus amigos tomando algo en un bar, habréis comentado “aquí en el pueblo lo que hace falta es…”, pero esa conversación se quedó en eso, en un simple comentario y no te planteaste que quizá es una idea genial. Las oportunidades están ahí, muchas veces serán muy difíciles de ver, pero otras veces no es más que conectar de una manera creativa algunas ideas descabelladas. Si ves que no existe la oportunidad que estás buscando, simplemente créala. Te sorprenderás al ver la de acciones que puedes hacer en el pueblo y lo que puedes aprender de ellas. Piensa que además tienes una mochila cargada de conocimientos, habilidades, y experiencias vitales que no muchas más personas en tu localidad tendrán, y precisamente eso es lo que te ofrecerá las oportunidades que otros quizá no puedan ver.

4. No tengas miedo

Muchas veces, pensamos que todo nos va a salir mal, antes incluso de ponernos a hacerlo. En el pueblo el miedo al fracaso y al ridículo se intensifica, piensas que todo el mundo te conoce y, si haces algo mal, hablarán de ti y de lo malas que son tus ideas. ¿Realmente eso es lo peor que te puede pasar? Dale la vuelta a esa negatividad que te frena. Piensa siempre en positivo, y en la inspiración que podrás ser entre tus vecinos simplemente por haberlo intentado. Como mi compañera Lola escribía la semana pasada, tienes que frenar los pensamientos que te impiden hacer cosas, cámbialos por aquellos que te inspiran.

5. Implica a los tuyos

Una de las mejores cosas que tiene el pueblo es, que tienes a tu familia y a tus amigos de toda la vida muy cerca, y seguramente tus amigos se sentirán igual que tú. Trabajad juntos, emprended juntos esos proyectos y cambios que queréis. No sólo cuatro ojos ven más que dos, y dos cabezas pensarán más que una, también, dos mochilas cargadas os darán muchos más recursos que una. Además, si alguno se deja llevar de nuevo por la espiral, siempre estarán los demás para tirar del carro.

La vuelta al pueblo después de las vivencias en una gran ciudad puede ser realmente dura, pero realmente está en tí el convertir el pueblo en un lugar del que no quieras salir.

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Foto Destacada: pexels.com

Comentarios

Tomás dice:

Muy buen artículo. Enhorabuena. Tenemos que dar oportunidades al mundo rural y a las personas que desean establecerse en él. Saludos.

Luis dice:

Muchas gracias Tomás.
Estoy encantado de que te haya gustado el artículo. Precisamente para eso existe Almanatura, buscamos fijar población rural, y la creación de oportunidades para los y las jóvenes es uno de los pilares básicos para conseguirlo.
Saludos.

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