Medio Ambiente, Participación

¿Qué papel tiene la Educación Ambiental en el desarrollo rural?

La educación ambiental impulsa la responsabilidad ciudadana, la conservación del medio natural y el desarrollo rural.

“Las grandes decisiones que tenemos delante no son sólo para los líderes mundiales y los políticos responsables. Hoy, le pido a cada uno de nosotros ser más consciente del impacto que generan nuestras decisiones en este planeta, y lo que significa este impacto para las futuras generaciones”

Mensaje del Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon

Es de todos conocido el estado de colisión de nuestra civilización con el mundo natural. Mucha es la información que tenemos disponible que nos muestran la urgencia del cambio hacia unas prácticas sostenibles para evitar la amenaza que actualmente sufrimos las generaciones presentes y que se intensificará en las generaciones venideras. También es cierto, que existe un movimiento cada vez más creciente de sensibilización y concienciación de las personas con respecto a la crisis ambiental que está sufriendo nuestro planeta. Pero, ¿Qué grado de protagonismo puede tener el mundo rural en esta tendencia?

En 2006 se llevó a cabo la Segunda Cumbre Europea de Desarrollo Rural Cork 2.0. Representantes de las administraciones públicas de todos los Estados miembros de la Comisión Europea, agentes económicos y sociales y más de trescientos especialistas en desarrollo rural, reconocieron el papel fundamental de las zonas rurales para la implementación de los objetivos de desarrollo sostenible y se establecieron entre otras estas pautas:

  • Preservación del medio rural: Una buena gestión del territorio beneficiará la comunicación entre la ciudadanía y el medio ambiente generando beneficios en la economía rural, preservación de espacios naturales, promoción del ecoturismo, revalorización de las actividades y productos del campo.
  • Gestión de recursos naturales: Planificar el uso de los recursos naturales de forma sostenible garantizará la preservación y la conservación de estos disminuyendo la presión sobre ellos.
  • Fomento de la acción por el clima: La implementación de estrategias prácticas que mitiguen aquel, buscando el potencial inherente que tienen las zonas rurales para la producción de energía renovable y sostenible.

Estos puntos nos muestra la importancia del mundo rural en la sostenibilidad del planeta pero sobre todo en la conservación de los recursos naturales. Es ahí donde coge especialmente fuerza las figuras de protección de espacios naturales ubicados especialmente en territorios rurales como es el Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche donde AlmaNatura tiene su sede y lleva más de 20 años actuando. 

El corazón del compromiso comunitario

La educación ambiental trata de impulsar comunidades más sanas para todos, con integridad ecológica, prosperidad compartida y equidad social como objetivos a largo plazo para poder crear un compromiso comunitario. Desde la perspectiva de la educación ambiental, tiene sentido pensar en la comunidad como un sistema incluido dentro de todos los sistemas que influyen en el desarrollo rural como los sistemas naturales que nos sostienen, los sistemas sociales que dan forma a nuestras vidas, los sistemas gubernamentales y económicos, etc.

Una comprensión de estos sistemas es una base crítica para construir la capacidad de las personas para crear un futuro saludable, sostenible y resiliente. Por ello es importante que entendamos las bases de acción de la educación ambiental para promover comunidades activas que decidan su futuro y se comprometan a generar un desarrollo más sostenible.

  • Centrado en la comunidad: Anclar los objetivos medioambientales y el contexto de los intereses, problemas y capacidades para poner a la comunidad en el centro de educación ambiental.
  • Basado en la práctica ambiental: La educación ambiental involucra a las comunidades de manera que se basen en principios y prácticas en el territorio de intervención.
  • Colaboradores e inclusivos: La educación ambiental trabaja en colaboración, relaciones inclusivas, asociaciones y coaliciones.
  • Orientado hacia el desarrollo de capacidades y la acción cívica: La educación ambiental apoya la capacidad para un compromiso cívico continuo en vida comunitaria, contribuyendo a la generación y fortalecimiento de la comunidad.
  • Una inversión a largo plazo en el cambio: Trabajar en comunidades para crear un cambio es típicamente una iniciativa a largo plazo, compromiso con la construcción de relaciones y generación de procesos de compromiso y evolución.

La Educación Ambiental como impulsora de la responsabilidad ciudadana

“La UNESCO recalca que el desarrollo sostenible comienza en la Educación.”

La educación ambiental debe de asumir un nuevo papel como agente de cambio social, que colabora y dinamiza acciones concretas, viables y demostrables a través de herramientas de comunicación, educación, participación e investigación social para motivar y sobre todo movilizar a la sociedad consiguiendo alianzas y compromisos de la comunidad. Por ello un reto importante para la educación ambiental debería ser devolver al ciudadano la confianza que necesita para sentirse protagonista, no solo como generador de soluciones a esta problemática, sino como actor principal en la búsqueda y la participación en la solución.

La Educación ambiental se presenta como el pegamento entre el desarrollo rural, el desarrollo sostenible y los ENP. Para que esto ocurra así, es necesario que esté presente en todos aquellos espacios donde la ciudadanía está presente, apoyando y generando un cambio real en el paradigma social basado en la sostenibilidad.

Para ser una herramienta de transformación social, es necesario que responda a las necesidades reales de los contextos donde se desarrolla, adaptándose y modernizándose para lograr que sea más atractiva y eficaz para conectar con la ciudadanía para que se sientan parte de la solución a través de nuevos enfoques y otras disciplinas.

La responsabilidad es un valor que está en la conciencia de la persona, que le permite reflexionar, administrar, orientar y valorar las consecuencias de sus actos por ello, la responsabilidad ciudadana a través de la educación ambiental se genera a través de actos de participación activa donde se pone especial atención a su capacidad de decidir, de autoorganizarse y de negociación en los procesos locales de cambio para la sostenibilidad ambiental de los recursos naturales y sociales de su ámbito de actuación.

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