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Los beneficios del pensamiento crítico en la empresa

Pensar de forma diferente en la empresa es asegurar un futuro más prometedor en un mundo tan cambiante y globalizado.

Muchas veces he escrito sobre la necesidad de adaptarse a un mundo cambiante como el que vivimos. Para los problemas que tenemos hoy nos sirven las soluciones actuales que aplicamos, pero los problemas y situaciones que están por venir, no podrán solventarse haciendo lo mismo. Este escenario no sólo nos afecta en nuestro día a día como personas, sino que también se aplica en la gobernanza de un pueblo, en la crianza de una familia, el trabajo de una asociación y, cómo no, en la gestión de una empresa.

Con esta vorágine de rápidos cambios, en las que las necesidades de las personas que consumen van continuamente evolucionando, es importante que la empresa se pueda adaptar a ello con premura y aumentar su resiliencia. Las fórmulas que ayer tuvieron éxito, es muy probable que ya hoy no lo tengan, es por ello que la empresa debe adelantarse y prever las dinámicas que podrán aparecer en el mercado en un futuro próximo, si no estarán destinadas a desaparecer. De hecho, hace un par de años, Richard Foster, un profesor de economía y empresa de la Universidad de Yale (Connecticut, Estados Unidos), predijo que en los siguientes 10 años, aproximadamente el 40% de las empresas más poderosas del mundo, desaparecerán debido a la digitalización de la sociedad.
Esto nos lleva directamente a preguntarnos, ¿qué pueden hacer las empresas para adaptarse y no desaparecer? Por desgracia no existen fórmulas mágicas, y tampoco soluciones fáciles, pero si que podemos encontrar algunas maneras de hacer y pensar la empresa que puede ayudar a mantenerse en el tiempo: el pensamiento crítico.

Como personas, todas tenemos unas formas de pensar e interpretar la información que nos rodea que está muy ligada a nuestra personalidad. Tradiciones culturales, actitudes obsoletas, y manera de hacer las cosas que ya parece que no encajan en pleno siglo XXI, no hacen más que retrasar nuestros avances, incluido el plano laboral y empresarial. El desarrollo del pensamiento crítico dentro de la empresa, es vital para que todos los estamentos de la misma puedan remar en la misma dirección y perdurar en un mundo tan cambiante y globalizado. A continuación, os describo cinco razones por las que el pensamiento crítico puede ser un gran aliado del terreno empresarial.

1. Evitar el sesgo de confirmación: Cuando hemos de tomar una decisión, todas las personas pecamos de favorecer las respuestas que controlamos, que sabemos perfectamente dónde nos van a llevar. Entrenando el pensmaiento crítico, conseguiremos preguntarnos más, plantearnos cuestiones fuera de la norma, lo que nos ayudará a tener respuestas diferentes a los problemas de siempre. Esto además aumenta la adaptabilidad tanto de la persona como de la empresa y ayuda a estar alerta de los cambios inminentes en el sector.

2. Fomentar una cultura crítica y creativa: Ante entornos tan dinámicos, es más importante la flexibilidad que una estrategia totalmente medida, ya que ésta puede quedar obsoleta en semanas mientras que una cultura dinámica responde más improvisadamente a retos diversos. Como vengo destancando en todo el post, el pensamiento crítico es fundamental para obtener diferentes puntos de vista sobre una misma problemática.

3. Potenciar las capacidades de las personas empleadas: Un empleado o empleada con una gran capacidad de pensamiento crítico también es capaz de ver el potencial de las situaciones que afecten al negocio de manera más rápida que uno o una convencional. Esto es principalmente gracias a las habilidades del pensamiento que permite que se vean las oportunidades donde otras personas sólo ven obstáculos.

4. Ir más allá del trabajo: Pensar críticamente significa dejar de ver para comenzar a observar; dejar de oir y empezar a escuchar. Mantener una mente abierta y dispuesta a tener en cuenta aquello que está más allá de la mesa del despacho o del ordenador, es algo vital para poder avanzar con paso firme hacia una mejor y más resiliente etapa en la empresa. Acciones como abrirse a nuevas metodologías que nunca antes estuvieran relacionadas con el mundo empresarial, pensar más en la clientela que en el producto, así como atreverse a fallar y a volverlo a intentar, son mejores formas de repensar la empresa a medida que avanzamos en tiempos inciertos y complejos.

5. Reflexionar: Abstraerse y pensar en lo que hacemos día a día debe ser una herramienta más de trabajo. Una herramienta que nos ayudará a detectar problemas y solucionarlos antes de que afecten a las personas o resultados implicados en los mismos. Cabe destacar también la reflexión en relación al propósito de la empresa. Buscar un sentido a la misma, mirar hacia donde se dirige o quiere dirigirse así como qué papel quiere desempeñar en el contexto que le rodea; son cuestiones clave que la empresa de hoy y del futuro ha de tener en cuenta, pues la coherencia y el compromiso, cada vez son características mejor valoradas entre la sociedad.

Vemos así como el entrenamiento del pensamiento crítico en todos los niveles de una empresa, no puede traer sino mejoras a la misma, tanto a nivel organizativo y de gestión, como a nivel de posicionamiento en un mundo tan competitivo como el de hoy en día.

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