Economía

Economías alternativas para transformar tu pueblo

Monedas sociales y bancos del tiempo como herramientas de refuerzo de la población local.

Últimamente y, sobre todo, durante los años de crisis económica profunda, han empezado a aparecer muchas ideas o iniciativas de cooperación ciudadana, como herramientas con las que combatir los efectos negativos de la recesión. Algunas de las más escuchadas y puestas en práctica han sido por ejemplo los bancos del tiempo y las monedas sociales, de las que hemos hablado alguna que otra vez en nuestro blog.

Aunque no nos encontremos con un tema precisamente nuevo, me parece oportuno sacarlo a reducir ahora, justo pasadas las fiestas navideñas, en plena cuesta de enero, cuando gran parte de la población que había encontrado un trabajo durante la campaña de Navidad, volverá desgraciadamente a engrosar las listas del paro. Cuando además el pequeño comercio se ve obligado a adaptar los precios a una nueva época de rebajas, intentando competir en vano con grandes compañías y de venta online (quienes además han copado prácticamente todas las ventas durante las fiestas), obligando muchas veces a vender a precios con los que más que ganar, terminan perdiendo dinero con las ventas.

Las iniciativas de cooperación ciudadana pueden plantearse como una muy buena solución a los problemas que las pequeñas empresas y las personas en situación de desempleo se enfrentan en este temido mes, que suele alargarse mucho más de sus treinta días correspondientes. No son pocas las ventajas que rodean la aplicación de estos sistemas cooperativos, como la generación de empleo, el impulso de la identidad local, incentivo de la economía del lugar o la generación de participación ciudadana, como bien nos explicó Isra en su post sobre monedas sociales.

Hoy, nos planteamos qué beneficios pueden suponer para la economía del municipio y para su gente apostar por este tipo de iniciativas:

La importancia de las iniciativas de cooperación rural

  1. Democratización del empleo: En el caso de los bancos del tiempo, la unidad de medición es el propio tiempo, por lo que todo trabajo es valorado de igual forma. El tiempo de una abogada vale lo mismo que el de un zapatero, el de un frutero vale lo mismo que el de una pescadera. Esto ayuda a que se ponga en valor la dedicación a la labor propiamente dicha, dejando de lado juicios, valoraciones personales e incluso estereotipos sobre el trabajo desempeñado. En un día cualquiera, el tiempo de todas las personas es exactamente el mismo, 24 horas, y poder conjugarlo y compartirlo con los demás dándoles un servicio, recibiendo a cambio directamente el mismo tiempo en otro servicio, ayudará a que todas las personas implicadas se sientan mejor valoradas y tengan mayor sentimiento de igualdad.
  2. Menor inflación: Las monedas sociales en concreto, permiten que la emisión y el uso del objeto de intercambio dependa exclusivamente de los productores y consumidores de los servicios y productos, evitando intermediarios y la especulación que tanto caracteriza a los grandes mercados financieros mundiales. En los bancos del tiempo, al valorar todo tiempo prestado en igualdad, permite un intercambio más fluido y una mayor autonomía de las personas. Al ser mecanismos basados en bienes reales o servicios efectivamente prestados e independientes del valor de una moneda, la especulación queda anulada dotando así de una mayor seguridad a quienes deciden participar en dichos mercados.
  3. Refuerzo de las economías locales: Sin duda, una de las principales ventajas de estos métodos es que permite la cooperación entre los distintos comercios, profesionales y empresas locales encontrando sinergias y reforzando los vínculos económicos y sociales de las comarcas o municipios. Una localidad con moneda social, en la que colaboren todos los pequeños comercios, conseguirá que el consumo local aumente, asegurando así también la supervivencia de esos comercios que poco a poco van desapareciendo.
  4. Mayor seguridad ciudadana: La temporalidad y desempleo son situaciones muy comunes en las zonas rurales, especialmente en aquellas donde el sector primario o el turismo son sus fuentes de ingreso principales. El mero hecho de existir alternativas con las que las personas puedan sostenerse y vivir en los meses más duros en vez de esperar una ayuda pública o que empiece la campaña de recogida, crea una sensación de seguridad social muy positiva.
  5. Menor impacto medioambiental: El consumo local, de productos de cercanía y temporada, también llamados productos de km 0, permiten reducir la huella ecológica ocasionada por el transporte de los alimentos y otros productos, previenen el uso de aditivos, pesticidas y conservantes, ya que se consumen a corto plazo. A través del uso de moneda social, estaremos promoviendo el consumo de este tipo de productos y ayudando así a conservar mejor el medio.
  6. Generación de empleo sostenible y participación de colectivos excluidos: No solo se afianza la creación de empleo local, también permite la participación de personas mayores, jóvenes o con discapacidad, colectivos que no suelen disponer de tanto dinero efectivo pero que pueden aportar grandes cosas en un sistema cooperativo. Contar además con moneda social o bancos del tiempo, permite que personas que cuentan con un empleo precario puedan contar con un medio de ahorro o ingreso alternativo que les permita además participar más activamente en la economía de su pueblo.
  7. Refuerzo de la comunidad local y las oportunidades de emprendimiento: Uno de los pilares básicos de las iniciativas de cooperación de cualquier tipo es la confianza entre los participantes. El mero hecho de no necesitar dinero como medio de pago y comprometerte en estar disponible para ayudar a otra persona crea un vínculo de gran valor que beneficia enormemente al sentimiento de pertenencia a la comunidad. Los bancos del tiempo son un medio ideal para el empoderamiento de las comunidades rurales ya que la ayuda mutua es una forma de participación activa y de contacto ente los individuos. Además también así podrían diagnosticarse ciertas necesidades de la comunidad, al crear un pequeño mercado local de bienes y servicios, que no estén cubiertos o que se demanden, dando así oportunidades de negocio y emprendimiento.

Sentirnos parte de algo, fomenta el trabajo en equipo y la toma de decisiones de las que muchas veces somos ajenos al ver nuestro pueblo como un mero lugar de residencia y no como una fuente de oportunidades. No debemos olvidar que quienes vivimos en zonas rurales, debemos prestar más atención si cabe a la comunidad que nos rodea, y que solo mediante la cooperación y la unión de fuerzas podremos participar en nuestro propio presente y futuro.

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