Desarrollo Rural, Sociedad

Por la igualdad para las mujeres rurales

Reivindicando las necesidades y las denuncias de la mujer rural: Porque en el pueblo también hace falta igualdad.

Hoy, 8 de marzo, mientras las mujeres salen a la calle y demuestran a todas las personas lo necesarias que son y lo invisibilizado que está su trabajo, dedico el post a ellas.

Aún recuerdo cuando, hace unos años, este día aún se celebraba como el “Día de la mujer trabajadora”, como si el mero hecho de ser mujer en nuestra sociedad, no fuera un trabajo en sí mismo. Los cuidados de los y las menores del hogar, así como de las personas mayores de la familia, la compra para alimentar a la familia, la limpieza y el cuidado del hogar, la gestión de los recursos familiares, etc., son sólo algunas de las tareas que las mujeres a lo largo y ancho del planeta, se les asigna simplemente por haber nacido y reconocerse como mujeres.

En AlmaNatura llevamos a cabo múltiples proyectos de empoderamiento de la población rural y, como todas las personas que nos leen sabréis, uno de ellos nos permite llegar a mujeres de infinidad de pueblos de España, el Proyecto GIRA Mujeres. Gracias a los dos años en el proyecto, nos hemos podido hacer una imagen más clara de lo que implica ser mujer en las zonas rurales del país, y conocer de primera mano a esas personas que día tras día se levantan no sólo para que su familia coma, sino para que su pueblo no desaparezca.

Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, las mujeres suponen un poco más de la mitad de la población en España, pero si nos trasladamos al mundo rural, la tendencia se revierte, encontrándonos con que las mujeres representan cuatro puntos porcentuales menos que los hombres. Esta diferencia además va aumentando cada año, por lo que terminaremos por encontrarnos con pueblos sin mujeres.

Pero, ¿por qué se van las mujeres?

Al igual que el paro afecta sobre todo a las mujeres en cuestión de género, y a los pueblos y las zonas rurales en cuestión de tamaño de municipios, cuando unimos esas dos variables, nos encontramos con que el colectivo de mujeres rurales, es el más afectado por el desempleo en nuestro país. Esto sumado, a que precisamente las pocas mujeres que se encuentran empleadas en las zonas rurales, suelen hacerlo en empleos precarios y temporales, principalmente en épocas de cosecha y relacionados con el campo.

Pero no sólo el desempleo es el desencadenante del nuevo éxodo rural de carácter femenino. Como comentaba al comienzo del post, puede que haya muchas mujeres desempleadas, pero en ningún momento están sin trabajar. La falta de infraestructuras de protección social en las zonas rurales, es un problema que recae directamente sobre la mujer, lo que le impide desarrollarse personal y laboralmente más allá del ámbito familiar y el hogar.

Cuando se cierra un colegio, es la madre quien lleva al niño o a la niña al pueblo más cercano para que asista a la escuela; cuando no existe un centro de día o cualquier otro recurso de atención a personas mayores, es la mujer de la familia la que se encargará del cuidado de sus mayores; y así, en casi cualquier situación. La ausencia de servicios de primera necesidad en un municipio, recaerá sobre las mujeres del mismo, que son quienes tendrán que paliar la situación, sacrificando sus propios proyectos personales y profesionales.

Estas situaciones, necesariamente llevarán a otra gran barrera que sufre la mujer rural: la ausencia de libertad. Los cuidados necesitan tiempo y esfuerzo, esfuerzo que deja sin energía para los proyectos personales y tiempo que es difícil dedicar a un trabajo remunerado. Nos encontramos así con un recorte a su libertad individual, al tener personas a su cargo y responsabilidades que no puede dejar de lado por el bien de las personas cuidadas. Así como con la anulación total de su libertad económica, pues en este caso ella es quien depende del marido.

Por todas estas razones, es necesario hoy, y siempre, hacer un llamamiento a todas las personas a que arrimen el hombro. Porque la emancipación y el empoderamiento de la mujer no depende sólo de ellas: es una responsabilidad también de los hombres, que debemos empezar a tomar partido en los cuidados; es responsabilidad también de las administraciones públicas, que deben dotar a la población de servicios básicos públicos que permitan ejercer sus derechos a todas las personas; es responsabilidad de las empresas, que deben entender qué labores extra se le atribuyen a las mujeres y facilitar la conciliación; es responsabilidad del sistema educativo, que debe fomentar valores más positivos y alejarse de los estereotipos y roles de género que ponen a las mujeres en un segundo plano; y sobre todo, es responsabilidad de los gobiernos, que son quienes tienen que poner en marcha medidas que aboguen por proteger más a los ciudadanos y ciudadanas por encima de intereses económicos.

Por esto, y mucho más, espero que en la gran reivindicación feminista que hoy se lleva a cabo, estén también presentes las necesidades y denuncias de las mujeres rurales, porque la igualdad y la consecución de los derechos, es una lucha que ha de llegar a todos los lugares.

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Comentarios

Marcos dice:

Muy bien lo aquí expuesto. Mi visión es que el despoblamiento rural tiene mucho que ver con la marcha de las mujeres del mismo; o sea, si las mujeres no se sienten bien en el rural, difícilmente podremos conseguir un rural vivo y cohesionado. Me preocupa mucho el desequilibro tierra-gente que se está dando en lugares del mundo como, por ejemplo Galicia, y más aún, cuando pienso en todo lo que se lleva hecho bajo el título de “fijar población en el rural”, y consigue justamente el efecto contrario. ¿Qué nos pasa?

Hola Marcos,
En primer lugar, muchas gracias por leernos, es un placer saber que tantas personas nos siguen y les interesa el problema de la despoblación.
Como bien dices, hemos de conseguir que las mujeres se sientan bien en el pueblo, que puedan realizarse tanto personal como laboralmente, pues sólo así conseguiremos que se queden.
Con respecto a lo que comentas de las acciones de fijación de población, he de decir que no estoy del todo de acuerdo. Precisamente las acciones que desde Almanatura llevamos a cabo, si que estamos consiguiendo si no revertir la situación, al menos frenarla, a través de nuestros proyectos (aquí te dejo por ejemplo el impacto del Proyecto GIRA Mujeres para que puedas verlo http://almanatura.com/2017/09/evaluacion-impacto-gira-mujeres-edicion/ ). Aunque es cierto que no sólo con nuestra intervención y de otras entidades será suficiente hasta que el propio Gobierno no se interese mucho más por el problema, y lleven a cabo medidas que eviten la desaparición de pueblos y el abandono de los terrenos.
Un saludo.

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