Desarrollo Rural

Aprende a hacer networking rural

En el lanzamiento de un proyecto rural es básico ampliar nuestra red de contactos para conseguir nuevas oportunidades, posibles clientes y conocimiento de valor.

Por Sergio Arranz,

Desde hace años me interesa especialmente la cuestión de cómo establecemos los vínculos con nuestra comunidad y cómo se desarrollan, consolidan y crecen nuestras redes sociales. Y aunque ahora es imposible entender el mundo (también el rural) sin el papel de las redes sociales en Internet, la dimensión del capital social, nuestro “capital de relaciones” es algo que va mucho más allá de nuestra presencia en entornos digitales.

Podemos hablar del capital social en dos dimensiones :

  • “Capital social de cohesión” (“bonding social capital”), aquel conjunto de relaciones que nos permiten acceder a recursos, aprender normas y procedimientos y atender nuestra necesidades más básicas.
  • “Capital social puente” (“bridging social capital”), el que componen relaciones más diversas y periféricas, el compuesto por los llamados vínculos débiles, contactos que no están en nuestro día a día pero que son claves para la innovación, ya que son esos vínculos débiles los que nos conectan con realidades alejadas de nuestro día a día.

Lo ideal es integrar ambos “capitales”, haciendo que nuestra red está compuesta por un núcleo fuerte de relaciones cercanas y una periferia rica y diversa que nos abra puertas en otros contextos. Más si estamos inmersos en el lanzamiento de un proyecto en un contexto rural, donde resulta vital asentar y consolidar nuestra red cercana (sobre todo si eres neorrural) y ampliar nuestra red periférica, que nos va a dar opción a información sobre oportunidades, posibles clientes y conocimiento de valor.

Partiendo de lo teórico, pero también basándome en mi propia experiencia como neorrural, os planteo siete consejos para trabajar el networking rural :

  1. Puedes empezar por el pueblo de tus padres /abuelos. Probablemente tengas ya unos vínculos construidos en el pueblo, a base de veranos y vacaciones (una infancia pasada en el pueblo que es de las mejores cosas que te puede pasar ), e incluso una vivienda para arreglar / recuperar. Y no olvides lo importante que es ser hijo/ de o nieto/a de… No hablo del mero enchufe, sino de una cuestión de pertenencia a la comunidad que puede facilitar mucho tus primeros pasos. Aquella vieja canción de “y tu de quien eres” no pierde vigencia.
  2. Haz actividades y participa de la vida local. Hay pueblos afortunados, vivos, en los que la comunidad articula numerosas oportunidades para la participación. El AMPA del colegio, las actividades culturales y deportivas en el centro social, la matanza popular, la hacendera… procura participar, ir conociendo a nuevas personas, normalizando tu presencia a la vez que aportas valor, ya que la novedad siempre se agradece en los pueblos (¡Siempre que no vayas de listo o lista, claro!). ¿Y si en tu pueblo no hay?, puedes empezar a proponerlas o puedes participar en el pueblo de al lado.
  3. Apúntate a todos “los saraos”, en pueblos cercanos y la capital también. Los grupos de acción local, agencias de desarrollo local, Diputaciones , municipios y ONGs organizan con frecuencia actividades formativas, encuentros y jornadas, de carácter sectorial o general en la que obtener información y contactos de valor. Como muestra echa un ojo al proyecto GIRAMujeres.
  4. Vete de vez en cuando a los “saraos” de las grandes urbes. Y no dejes de moverte de vez en cuando por la capital, para aprender cosas nuevas y diversificar más si cabe tu red . Parte de tu propuesta de valor como persona emprendedora neorrural está en la transferencia de conocimiento rural – urbano que estás haciendo, no lo pierdas de vista. Conversaciones rural-urbano, tal y como plantean nuestros laboratorios. Y luego está esa cosa de la creatividad, personalmente, he tenido muy buenas ideas para realizar en mi pueblo desde el pleno centro de Madrid. ¿Curioso no?
  5. Contacta con los recursos comunitarios que para eso están. El acceso a recursos para la orientación laboral y el autoempleo es muy ágil en numerosas zonas rurales, y van a ser personas que te van a acompañar en tu proceso , conectando con oportunidades, ayudas u otras personas, así como posibilitando un adecuado ajuste de tu proyecto a la realidad rural. Puedes empezar preguntando en el Ayuntamiento de tu pueblo, echando un ojo en internet o viendo los carteles en los tablones de anuncios municipales.
  6. Da, pide y agradece. Esto es especialmente importante. Dar, pedir y agradecer viene a ser el “triángulo de oro” del networking, lo que a la vez cimienta nuestras relaciones y nos permite aumentar nuestra red. Si te va a un pueblo, te va a tocar pedir muchos favores: información, conexiones, una mano con la leña, herramientas, etc. Pero a la vez , vas a tener la opción de dar. Esa misma mano, traer cosas de la ciudad a los abuelos o acercarles alguna vez en tu coche, ayudar en cualquier cosa a algún vecino, vete a saber. Y claro, agradecer siempre, siempre, siempre. Este es un tema especialmente importante, y le dedicaré un próximo post, pero si os interesa podéis ir viendo esta interesante charla TED de Amanda Palmer.
  7. Ve al bar. Los bares son algo importante en nuestra cultura, más si cabe cuando hablamos de medio rural. No se trata de echar allí las horas muertas, pero si de echar el café a media mañana o después de comer, o cumplir con el sagrado vermú de los domingos, que para mi es una de las piedras angulares de la cohesión social en el pueblo. Ese rato de charla distendida, esa degustación de ricas tapas mientras los niños corretean por la plaza, ese rural way of life que me apasiona.

Para finalizar, os dejo este video de los Lebreles, un grupo de Juarros de Voltoya, Segovia que recupera “Agradecido”, ese clásico del Maestro Rosendo Mercado, y monta un fiesta de videoclip en mitad del campo con un montón de seguidores, vecinos y amigos. Un video que suena a “dar, pedir y agradecer”.

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