Sociedad

Más del 90% de los pueblos de Teruel están en riesgo de desaparición

Las agendas políticas y mediáticas siguen olvidando que muchos de los pueblos de España se encuentran en un claro declive.

Hace un par de semanas, miles de personas se manifestaban en Zaragoza denunciando el abandono que sufre la provincia de Teruel por parte de la Administración Pública. Pocas infraestructuras de transporte y de baja calidad, telecomunicaciones que no llegan o lo hacen bajo mínimas condiciones, servicios con más recortes cada día, ínfimas posibilidades de empleo… Son las razones por las que el descenso de la población de la provincia, está adquiriendo una velocidad alarmante.

En la provincia de Teruel, nos encontramos con 236 municipios, de los cuales 217 tienen menos de 1.000 habitantes (e incluso 92 municipios tienen menos de 100 habitantes), la cifra límite que marca un antes y un después en la existencia del pueblo, marca su desaparición. En otras palabras, más del 90% de los pueblos de Teruel están en riesgo de desaparición.

A pesar de ello, sigue sin ser la provincia española con mayor riesgo de despoblamiento actualmente pues, según los datos recogidos en este reportaje del ABC, el mayor peligro de desaparecer lo está viviendo Castilla y León, con provincias como Soria, Zamora o Burgos a la cabeza en esta desafortunada carrera de la despoblación. Para aquellos que queráis ahondar más en el tema, os recomendamos el libro “La España Vacía”, de Sergio del Molino.

En el último año, parece que algunos pasos se están dando desde el Gobierno, asegurando que próximamente tendremos por fin una Estrategia Nacional contra la Despoblación, que esperamos contenga las medidas que llevamos esperando con tantas ganas desde todos los pueblos de España.

Pero, desgraciadamente, los problemas que afecta a los pueblos y el medio rural, siguen sin estar en el ojo del huracán, siguen pasando desapercibidos por las preocupaciones de la población. Como ejemplo muy claro, vuelvo a la multitudinaria manifestación acontecida en Zaragoza el pasado 6 de mayo, de la que me parece interesante destacar una de las consignas que se corearon durante la jornada: “Menos Cataluña y más Aragón”.

Dudo mucho que ese cántico tuviera que ver con las diferencias de inversión en una u otra comunidad (que también podría serlo), sino más bien por cómo el asunto de la independencia de Cataluña, ha copado en el último año la agenda política y mediática, además de las principales preocupaciones de la opinión pública. Tanto es así, que incluso pasó a ser hace pocos meses la segunda inquietud de las personas que habitan en España, sólo superada por el paro.

Y es precisamente por eso por lo que los y las habitantes del mundo rural, nos sentimos más aislados, pues el sentir general de la población es que no se nos tiene en cuenta y que nuestros problemas no importan a nadie más que a nosotros y nosotras. Por ejemplo, hace unos días, el paupérrimo estado de las vías del tren que une Huelva capital y Zafra (Badajoz), provocó el descarrilamiento del mismo. Dejando de lado precisamente el abandono que las infraestructuras de las zonas rurales sufren en este país, me parece interesante destacar la campaña por redes sociales que las personas de los pueblos afectados comenzaron ese mismo día, utilizando una consigna muy parecida a la de la manifestación en Zaragoza. “Si el tren hubiera descarrilado en Cataluña, los medios estarían hablando de ello durante tres semanas”, fue uno de los comentarios más repetidos por los y las habitantes de la zona.

Por supuesto, hay que interpretar el tema con cuidado, ya que el hecho de que ocurran situaciones de relevancia política en otras regiones más pobladas, no debe impedir que se invisibilicen los problemas del resto del país, más aún cuando presentan una gravedad similar o mayor. Situaciones como estas, muestras simple y llanamente el sentimiento de muchos habitantes de zonas olvidadas por los medios y por la política, lugares que, en muchos casos, han sido origen de los y las habitantes de las grandes ciudades y comarcas que hoy en día son el motor económico y político del país, pero que no deben ser las únicas que importan y aporten al desarrollo del país si no queremos que esta desigualdad sea insostenible.

Este sentir general en lo rural, la pasividad del Gobierno y la Administración Pública, así como la poca voz que los medios de comunicación están dando al problema de la despoblación y sus consecuencias, han propiciado el nacimiento de diferentes plataformas e iniciativas ciudadanas. Estas han ido apareciendo para defender el interés y el desarrollo de los pueblos y los entornos más castigados por la despoblación, como por ejemplo “Teruel Existe”, “Soria YA” o la “Asociación para el Desarrollo de la Serranía Celtibérica”, plataformas que poco a poco, van consiguiendo que sus territorios se aúnen en luchar por sus derechos y, por supuesto, por su supervivencia.

El medio rural necesita atención, necesita ser escuchado, cuidado y protegido; necesita medidas efectivas que aseguren su futuro, pero sobre todo necesita que la gente lo reivindique, lo ponga en valor y lo proteja. Tenemos que ir más allá de lo que no ha funcionado hasta ahora, y pensar en nuevos modelos, nuevas medidas y nuevas políticas que ayuden a mantener el mundo rural. Y eso sólo podrá conseguirse con la colaboración de toda la población, incluidas las personas que habitan en ciudades, apoyando la lucha de sus vecinos y vecinas rurales, dándoles la importancia que merecen.

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