Desarrollo Rural

¿Cómo convertir los pueblos abandonados en recurso turístico generador de empleo?

La recuperación del patrimonio en pueblos abandonados puede reactivar el empleo.

Por Félix Álvarez,

Los domingos se hicieron para descansar y como no para compartir con amigos. Pero este último fue algo más intenso de lo habitual, el afán por aprender y ampliar conocimientos me llevó a la búsqueda incesante de un lugar paradisíaco en el que habían pasado unos días de luna de miel unos amigos . Tengo que reconocer que la historia me fascino desde el primer momento que empezaron a contarla. Un matrimonio comienza restaurando una casa en un pueblo despoblado y termina unos años después convirtiendo el poblado y la regeneración de la zona en centro de turismo donde confort y sostenibilidad van de la mano. Hablamos de un país de más allá del atlántico, Costa Rica, una selva casi virgen, las ruinas del poblado alrededor de la misión de Ujarras y su vínculo con un personaje histórico vinculado a una de las ciudades más antiguas de occidente, Cádiz. Todos los ingredientes para una tarde de charla y donde la imaginación podría campar a sus anchas.

Leyendo el post de mi compañero Isra sobre la identidad de un pueblo “¿Por qué es importante trabajar la identidad cultural de cada pueblo?” y enlazado con toda la historia de Ujarrás, me surgió una duda: ¿Qué hacemos cuando hemos perdido la identidad y no queda nadie para transferirla? ¿Cómo recuperamos un pueblo que ya sufre abandono, decadencia y ruina? Y en definitiva ¿Cómo convertir los pueblos abandonados en recurso turístico generador de empleo?

Es evidente que no tenemos una varita mágica para devolver el esplendor a unas calles abandonadas, ni vida a unas casas derribadas y donde la soledad y la ruina campa a sus anchas pero veamos algunos ejemplos donde se ha conseguido generar empleo y riqueza en lo que antes era ruina y abandono, o como con iniciativas públicas la conservación y la puesta en valor devuelve vida aunque sea de forma temporal:

  1. Granadillas (Cáceres). Nunca fue un pueblo de muchos habitantes, aunque su abandono no fue a causa de que se quedaran sin los mismos, sino que se decidió expropiar esta zona para construir el embalse de Gabriel y Galán, inundando la mayoría de tierras fértiles. Son tantas las joyas arquitectónicas que aún se conservan que, en 1980 fue declarada Conjunto Histórico Artístico y, cuatro años después, fue incluida en el Programa de Pueblos Abandonados. A pesar de que su aspecto actual dista mucho del que tuvo originalmente, al menos se ha conseguido frenar su deterioro. Por las particularidades ya mencionadas, el pueblo admite visitas de martes a domingo, de 10:00 a 13:00 horas y de 16:00 a 18:00 horas. Junto a Búbal (Huesca) y Umbralejo (Guadalajara) se encuentra incluido en el Programa de Recuperación y utilización educativa de los pueblos abandonados del Ministerio de Educación, destinado a alumnos/as que desarrollarán actividades medioambientales, de recuperación cultural y patrimonial durante siete días. Para ampliar información os dejo este enlace.
  2. La Vereda (Guadalajara). Recibió el despoblamiento total en 1954, cuando la construcción del pantano de El Vado la dejó aislada del resto del mundo. Pese a los esfuerzos de los vecinos por construir un nuevo acceso, el núcleo urbano más próximo quedó a 4 horas de camino, por lo que la mayoría de sus gentes decidieron marcharse. Solo resistieron un par de familias, que finalmente fueron expulsadas tras la expropiación de sus terrenos. Para la conservación del pueblo se organizan talleres vinculados con el adobe, el barro, la pizarra, la madera o el hierro y recibe con los brazos abiertos a todos aquellos que decidan pasar un fin de semana o unas vacaciones diferentes aunque, eso sí, sin posibilidad de alojarse allí por el momento. Para conocer de primera mano las posibilidades que ofrece el lugar, la mejor opción pasa por ponerse en contacto con la Asociación Cultural de la Vereda, que da la bienvenida a todas aquellas personas que estén interesadas en participar en sus proyectos de recuperación.
  3. Lanuza (Huesca). Este pueblo aragonés fue expropiado para la construcción de un pantano que iba a anegar el casco urbano . Finalmente no fue así y sus vecinos terminaron comprándolo para rehabilitarlo. Mas de medio millón de euros para salvarlo de la desaparición. Su compacto núcleo de piedra y pizarra se proyecta hoy como un pintoresco enclave turístico y además desde hace más de veinticinco años como marco del prestigioso Festival Internacional de las Culturas “Pirineos del Sur”.
  4. Valdelavilla (Soria). Curioso es el caso de este municipio que contaba con 60 habitantes en los años 50 y en 1968 quedó totalmente despoblado y que en la actualidad, gracias a la iniciativa privada ha sido casi totalmente restaurada y rehabilitada como centro de Turismo rural. La localidad y su entorno poseen especiales características climáticas, arquitectónicas, paisajistas , una peculiar flora marcada por el especial microclima y su abundante fauna .
  5. Os teixois (Asturias). Esta aldea asturiana cuenta con un patrimonio preindustrial muy interesante. Envidiada desde el siglo XVIII por sus avanzados sistemas de aprovechamiento hidráulico, era prácticamente autosuficiente hasta bien entrado el siglo XX. De hecho, en 1936 contaba incluso con su propia central eléctrica, que le permitía abastecer de energía a todas sus casas en unas fechas en las que la iluminación eléctrica en muchas otras localidades era todavía una quimera. Conscientes del valor de todos estos prodigios, las autoridades locales decidieron frenar su deterioro en 1989, mediante un ambicioso plan de recuperación que en 2005 concluyó con la declaración de todo el conjunto etnográfico que representa como Bien de Interés Cultural. Abierto todos los días de 11:00 a 20:00 horas, el complejo alberga un mazo, en el que se estiraba el hierro; varios batanes, telares, una rueda de afilar, un molino y una presa. A todo ello se suman sus hórreos tradicionales y sus típicas casas.

Otros ejemplos de pueblos abandonados en proceso de recuperación turística aunque menos avanzado los tenemos también en Armejun (Soria), Santi Petri (Cádiz),etc. He seleccionado solamente algunos ejemplos pero está claro que muchos de los pueblos abandonados reúnen todas las condiciones para convertirse también en destinos turísticos con inversiones público-privadas: granjas escuela para aprender bioagricultura, pueblos enteramente ecológicos donde podamos ver aplicadas las últimas tecnologías verdes, museos etnográficos y centros de interpretación de artesanías prácticamente en desuso o incluso interpretación de la vida en el mundo rural, una buena gastronomía, actividades de tiempo libre, cultura y naturaleza, etc… Hay así mismo quien ya ha emprendido ese viaje de modo permanente como ya contó nuestra compañera Marta en el post…. “Los nuevos pobladores del entorno rural”.

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