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¿Se puede enseñar a crear Innovación Social? Entrevista a Manuel Calvillo

"Buscador de gorilas" y psicólogo acaba de poner en marcha junto con @jlhueso Ideas Poderosas.

Por Carmen Valladolid,

Carmen V.: ¿Qué es para ti esto de la Innovación Social?

Manuel C.: La innovación es todo comportamiento humano que cambia el mundo en el que estamos. Es producto del proceso de adaptación de las personas a los escenarios en los que vivimos y tiene que ver con que progresivamente las cosas sean mejores. El apellido social viene en cierta forma a rescatar el término y por tanto a devolver un poder y un valor a la sociedad (esto es a cada uno de nosotros, a nuestros vecinos, a las asociaciones, a las comunidades,..) que nunca debió perder. Cuando alguien se apodera de un concepto le está restando poder al resto de la sociedad. Me refiero a que “innovación” es un término que tradicionalmente se ha utilizado en contextos profesionales, académicos y empresariales: no es extraño leer un artículo técnico o escuchar a un político, un científico, un empresario o un cocinero con tres estrellas Michelín hablar de innovación en sus estudios, en sus investigaciones, en sus productos, en su cocina,… y eso es bueno y necesario para avanzar. Sin embargo, seguro que nos sorprendería escuchar a nuestras abuelas decir “he innovado en la cocina, he resuelto echarle al gazpacho un poco de sandía muy fría y menos agua porque no tenía hielo ni agua en el frigorífico”. Por eso creo que el término social viene a poner a la innovación en su justo sitio en un doble sentido: toda innovación acaba teniendo un impacto en la sociedad (en los demás), y a la vez es la sociedad el origen y la condición necesaria para que pueda darse esta innovación. La innovación, del tipo que sea, sin duda alguna, como cualquier otra actividad humana es un producto social.

Carmen V.: ¿Qué cambios crees que serían aconsejables en el Estado, en las empresas y en la sociedad en general para que la innovación social sea asimilada como un verdadero cambio de paradigma?

Manuel C.: Supongo que serían muchos los cambios que se podrían hacer. Creo que uno de los primeros sería romper con el miedo al lógico temor que a los humanos nos produce lo nuevo, la incertidumbre. Este miedo que nos tiene presos de lo inmediato y que dirige muchas veces nuestra acciones, podemos observarlo en todos los niveles: el Estado, las Administraciones, las empresas, las asociaciones, los trabajadores, los estudiantes,… Creo que es importante aceptar ese temor, esos momentos de inseguridad como parte del juego y no dejar que paralicen nuestras decisiones, nuestros intentos, no dejar que sea este temor el que decide si es el momento o no de probar cosas nuevas. Por ello, tal y como leí en una entrada del blog de Ana Gómez Narváez (@anagn), necesitamos generar una cultura de Responsabilidad Social Compartida en la que nos impliquemos todos, no sólo las empresas. Una cultura en la que el Estado, emprendedores, instituciones, asociaciones del tercer sector, la sociedad civil, todos ayudemos a un desarrollo social y económico sostenible y responsable. Y esto solo es posible desde la innovación social.

Carmen V.: Parece que los principales rasgos que debe tener una buena idea para que sea considerada innovadora socialmente hablando serían: originalidad, intangibilidad, replicabilidad y eficacia social. ¿Qué opinas de esto?

Manuel C.: Supongo que esos son algunos de sus principales rasgos. Sin embargo creo que debemos ser cautos a la hora de valorar las ideas para decidir si son innovadoras o no a partir de unos parámetros fijos. En ocasiones habrá buenas ideas que serán replicables bajo unas condiciones, y no en otras, o que tenga una buena eficacia social en un momento o en un contexto determinado. Esto significa que el tiempo juega aquí un papel muy importante. Creo que se necesita tiempo para innovar, que a veces solo después de unos días, meses o incluso años, algunas ideas llegan a conectarse con otras, en otros contextos con otras personas, gracias a pequeñas coincidencias o caprichos. Y es en ese momento cuando surge una iniciativa con la fuerza de algo eficaz y reconocido por todos como innovadora. Por tanto necesitamos crear espacios para la lentitud en nuestras asociaciones, nuestros trabajos, en nuestras escuelas, nuestras empresas, etc. Espacios donde se permita a las personas pensar sin reglas, ser un poco atrevidas y alocadas, un lugar donde proponer y dejar estos prototipos e ideas a la espera de nuevas ideas, nuevas personas u otros momentos, en lugar de desecharlas directamente.

Carmen V.: ¿Cómo piensas que se generan Innovaciones sociales? Es decir, ¿qué procesos intervienen en un individuo o grupo para que una idea llegue a ser innovadora y social?

Manuel C.: Hay que observar y escuchar como fuentes, y no solo como destinatarios de innovación social, a las costumbres y propuestas de las personas “normales” en su vida cotidiana, como parte de colectivos ciudadanos, de grupos de consumidores, o de las asociaciones del tercer sector. Todo esto sin perder de vista que en ocasiones lo que hace que algún producto nuevo sea realmente algo innovador no es el producto en sí, si no la práctica social del mismo, el uso que las personas hacen de él. Esto significa asumir riesgos, aceptar retos, contar con los posibles errores y dificultades como parte imprescindible del proceso de innovación y por tanto de mejora, significa tener claro cuáles son tus valores, confiar en ti mismo y en las personas con las que y para las que trabajas, contar con ellos, hacer un hueco a los temores y la incertidumbre en tu equipaje y ponerte manos a la obra. También creo que debemos cambiar de coordenadas, la referencia a partir de la cual se toman las decisiones, si queremos que haya una mayor innovación social; estas referencias no pueden ser los mercados, si no las personas viviendo en un contexto social. En absoluto son incompatibles, pero sin duda los mercados necesitan a las personas, sin sociedad, sin personas no puede haber mercados.

Carmen V.: ¿Se puede enseñar a crear Innovación Social? ¿Serían factibles centros donde cualquier persona pudiera alfabetizarse, digamos, en este nuevo enfoque social? ¿Partir de cero?

Manuel C.: Cuando leo documentos en los que se intenta definir y caracterizar estos conceptos o proyectos formativos para el desarrollo de la habilidades relacionadas con la creatividad, la innovación, el emprendimiento…, siempre termino por acordarme de un buen y viejo amigo sin los estudios básicos terminados. No creo que haya oído hablar jamás del brainstorming o cualquier otra técnica de creatividad, sin embargo es un buen ejemplo de innovación social comenzando porque su comportamiento y la forma de dirigir su empresa dejan sentir sus efectos de forma positiva sobre la calidad de vida de sus trabajadores/as y sobre el medio ambiente. Él no sabe si sus ideas son originales, intangibles o replicables y no le ha hecho falta tener este conocimiento para aplicar grandes dosis de innovación y creatividad en su empresa. Tal vez no se trata de hacer de la creatividad o la innovación disciplinas que hay que enseñar. Visto así puede dar la impresión de que son habilidades o competencias reservadas a unos pocos que las conocen y las entienden. Tal vez lo importante es generar vías de intervención de abajo hacia arriba, de la práctica cotidiana y de la propia experiencia de los ciudadanos hacia las instituciones y organismos que organizan y toman decisiones.

«Necesitamos crear espacios para la lentitud en nuestras asociaciones, nuestros trabajos, en nuestras escuelas, nuestras empresas, etc.»

Carmen V.: A veces se tiene la sensación de que Innovar es volver a los orígenes ¿Crees que en parte es así a pesar de las nuevas tecnologías? Este concepto nuevo que es Glocalización (unión entre lo local y lo global)

Manuel C.: Bueno, parece que una antigua acepción del verbo innovar que recoge el diccionario de la RAE es “volver algo a su anterior estado” Un buen ejemplo lo podemos encontrar en los distintos movimientos e iniciativas que están surgiendo en torno al consumo colaborativo a escala global, que no es ni más ni menos que una vuelta al trueque en pleno S.XXI, gracias a un gran proceso de innovación social apoyado en las TIC y las redes sociales. En cuanto a las tecnologías, para esto de la innovación social, su uso adecuado es un elemento de extraordinario valor, sin embargo yo no pondría el peso principal en las tecnologías. Entre los usos sociales y la tecnología hay una relación constante y directa, muchas innovaciones técnicas surgen de innovaciones sociales y al revés. Al fin y al cabo la tecnología, como resultado del comportamiento humano, no deja de tener un origen social. Sin embargo sí es cierto que estas tecnologías son técnicas y herramientas que nos permiten comunicar, observar e intervenir desde lo local a lo global, y esto ha posibilitado que pasemos de meros consumidores pasivos de productos, ideas, informaciones y soluciones a ser además creadores de nuevas ideas, soluciones, tendencias, productos, realidades (se dice que pasamos de ser consumidores a prosumidores). En definitiva las tecnologías pueden configurar un entorno que facilita y estimula la innovación social.

Carmen V.: Nos ha costado mucho tiempo darnos cuenta de que una buena idea debe ser copiada, expandida, mejorada… Y a partir de ahora ¿qué, Manuel? ¿Se podrá orientar esta sociedad hacia algo donde el ser humano no olvide lo esencial, es decir, su propia participación de la vida y la sociedad?

Manuel C.: En mis “viajes” por la red no paro de encontrar blogs, artículos, presentaciones multimedia, vídeos…, recursos de una gran calidad y puedes acceder a todo esto de manera totalmente gratuita y libre. Esto quiere decir que la gente comparte y lo hace de manera voluntaria y con alegría. Yo creo que compartir, lejos de restarte conocimiento, posibilidades, competitividad o prestigio te aporta un mayor valor. Basta con echar un vistazo a la red. Compartir es un elemento imprescindible y un motor para la innovación social y las TIC’s están jugando un papel imprescindible en todo este proceso de innovación y responsabilidad social compartida La psicóloga y socióloga americana Sherry Turkle en una estupenda charla de TED afirma “I share, therefore I am” (“Comparto, luego existo”), creo que esta frase resume muy bien este espíritu de nuestra era.

Carmen V.: ¿Tendríamos que volver a sentirnos ingenuos, impresionables y ocurrentes como cuando éramos niños para participar del cambio social y generar ideas sin temor o vergüenza? ¿Empoderarnos?

Manuel C.: Necesitamos aprender actitudes positivas hacia lo desconocido, asumir riesgos, actuar ante situaciones de incertidumbre (cuando no están todos los cables atados) y tener mayor tolerancia a la frustración. Necesitamos potenciar la capacidad de diversión, de sorpresa, la humildad y la ingenuidad. Es difícil innovar cuando nada te sorprende ni divierte, cuando piensas que ya estás de vuelta, que lo has visto todo. Necesitamos potenciar nuestra confianza en la tecnología y el conocimiento compartido como elementos claves en la innovación personal y social. Necesitamos ciudadanos apasionados por su trabajo, generosos y con fuertes convicciones éticas y un compromiso social por el desarrollo sostenible y la igualdad. Necesitamos liberarnos de nosotros mismos romper nuestras propias reglas y permitirnos analizar las cosas desde otra perspectiva. Y muy especialmente necesitamos aprender a observar y alimentar una insaciable curiosidad. Creo que fue Bernard M. Baruch, un político y financiero norteamericano, el que dijo “Millones de personas vieron una manzana caer, pero Newton fue el único que preguntó por qué”. La innovación, al igual que la creatividad, es un proceso que comienza fuera de nosotros, tenemos que aprender a mirar.

Carmen V.: Y por último, ¿cuéntanos cómo aplicas en tu día a día esa Actitud Innovadora y social que nos consta que tienes? Quizás nos ayude o contagie, quién sabe. Después de todo se trata de eso, ¿no? El famoso efecto Mariposa

Manuel C.: Te cuento muy brevemente la innovación en tres entornos laborales en los que participo: Hace unos meses comencé junto con mi compañero @jlhueso un proyecto que tuvo su origen tal vez 12 o 15 años atrás en eso que Steven Johnson llama “lentas corazonadas”. Esta iniciativa se llama ideas poderosas. A lo largo de este tiempo como formadores hemos conocido a no pocas personas que hacen su trabajo de una manera diferente, con auténtica pasión y que además tienen un claro compromiso ético y social. Lo que pretendemos con esta iniciativa es recoger su trabajo, mezclarnos con ellos, compartir, investigar, descubrir y preparar nuevos productos de formación y entrenamiento personal/profesional con un claro compromiso ético y social. Hemos organizado 3 talleres distintos (Storytelling, La empresa a escena y Trainig Using Drama) dirigidos a profesionales, emprendedores y empresarios. Toda la documentación que generamos la dejamos abierta y libre en la red.
Otra de mis áreas profesionales es la Docencia. Lo primero que hago en mis clases es dejar a un lado (al principio) los contenidos e intentar generar un escenario de comunicación, de confianza y seguridad que les permita a los participantes sentirse vulnerables y a la vez hablar, hacer, opinar, equivocarse, arriesgarse y divertirse libremente. Es la mejor manera para conocerlos, descubrir sus pasiones y sus talentos, y entonces trabajar a partir de ahí. Esto facilita que mientras dura la formación surjan trabajos y resultados únicos, equipos de personas que son mágicos, auténticos hervideros de ideas y laboratorios de innovación social en los que intentamos conectar los contenidos del curso con sus propias experiencias, sus trabajos y sus vidas fuera del aula. Yo por supuesto procuro estar muy atento para recoger estas innovaciones poderosas, “azarosas y caprichosas”, como diría una buena amiga, que surgen y que mejorarán mi trabajo para futuras acciones formativas. Todo lo que hacemos en estos cursos y el material que he preparado y utilizado, lo compartimos en la red para ser utilizado por cualquier persona que le pueda interesar y para recibir las sugerencias y críticas que despierten.
Por último creo que es un buen ejemplo de innovación social con un fuerte componente tecnológico una iniciativa sobre Turismo Accesible llamada Puedo Viajar en la que he estado al frente desde su origen y hasta hace tres meses. El proyecto viene a darle poder a las personas con discapacidad y a decirles: tus experiencias hacen que tú seas el experto en accesibilidad, sabes mejor que nadie lo que necesitas y lo que te gusta, por tanto genera tú esa información a partir de tu propia experiencia. Se trata de una plataforma social que pone a disposición de las personas con discapacidad y todas aquellas interesadas en los viajes y el turismo accesible una serie de herramientas que les permiten buscar, crear y compartir informaciones, fotos, críticas, felicitaciones, opiniones sobre la accesibilidad de destinos, alojamientos, edificios históricos y culturales y cualquier otro producto y servicio turístico. Las personas con discapacidad tienen grandes dificultades a la hora de encontrar información fiable y relevante sobre la accesibilidad de los destinos e instalaciones turísticas y de ocio. Creo que esto sería un buen ejemplo de como la innovación social ayuda a transformar ideas no sólo en mejoras sociales sino también en beneficios económicos.

 

Mi pequeña conclusión: Señales que podemos crear todos

¿Y qué tal si ahora, nos paramos un poco, nos miramos quizás en el espejo y en un desdoble íntimo nos entrevistamos por dentro? Cada pregunta puede llevarnos a otra, o a otros… os animo, con total confianza a que dejéis vuestros comentarios.

Generemos entre todos Movimiento. ¡Que siga la rueda!, que decían los abuelos…

Fotos: Facebook Ideas Poderosas – Twitter Manuel Calvillo: @ManuelCalvillo

Comentarios

Gracias por publicar la entrevista, para el que no supiese lo que era el término «innovación social», queda bastante clarito. Ánimo en esta larga travesía, mejorar el mundo no es sencillo, pero puede ser muy divertido.

Mª Josè dice:

Felicidades Carmen x la entrevista,ha sido clara y sencilla de comprender,te digo ADELANTE……..èste sistema està acabado por eso tenemos que replantearnos nuevas perspectivas,innonvaciòn,bancos de tiempo,trueques,etc,esperemos que surjan personas como èste gran hombre y se pueda cambiar en poco tiempo aunque ya la piedra està echada,un abrazo,eres estupenda.

María José, seguro que tú conoces a alguien cercano que ya es innovador social y lo no sabe. Aunque a veces nos pueda el pesimismo por aquello de momento «malo» que nos toca vivir, lo bueno de todo esto es que están saliendo ideas, personas valiosas y un sin fín de posibilidades desde debajo de las piedras… Es decir, Manuel Calvillo es un ejemplo de que se pueden hacer cambios en las personas, en los sistemas, en la forma de mirar y empatizar con los problemas ajenos (que nunca lo son del todo…), pero digamos, que él es como una pequeña «semilla» que prospera y se expande, y de nosotros depende que sigamos sembrando a los pequeños con estas inquietudes y esperanzas.
Muchas gracias por tus palabras, por compartirlas y hacerlas visibles. Si todos tenemos algo que dar y algo que recibir, la balanza se iguala. Un abrazo.

Entramos en la generación de innovación social por motivos más que justificados: 1.- Siempre lo hicimos pero sin etiquetas. 2.- Es hora de arrimar el hombro entre todos/as, igual que lo hicieron muchos de nuestros abuelos/as. Apostar por el procomún y sin entrar en “obscenidades políticas” hacer la vida más digna de los que le toco vivir en 2012/13/14… Gracias por pasarte por aquí. Nos leemos amigo.

Gracias a tí Manolo por leer la entrevista y dejarnos tu comentario. Creo que hoy más que nunca es necesario que seamos generosos. Generosos en lo que damos pero también en valorar aquello que recibimos. Si tú sólo te hubieras quedado en «leer» nuestra entrevista y no hubieras colaborado con tu comentario a enriquecerla, todos hubíeramos perdido tu punto de vista sobre lo «divertido» que puede resultar mejorar el mundo. Por eso, una vez lanzadas al ciberespacio, las palabras y las ideas, son de todos. Lo mejor que podemos hacer con ellas es darles nuestro pequeño soplo de vida y que sigan su camino. Como decía un querido amigo… «nos vemos en el espejo…»

VILMA dice:

Gracias Carmen por acercarnos la potencia y la belleza con que Manuel hace de la innovación social un estilo de vida. A que todos y todas podemos, como dice la canción, dejar el camino para seguir por la vereda, me refiero al camino trillado y conocido por la vereda innovadora que reta y nos propone desafíos de caminantes desposeídos de gps o brújula o mapa haciéndolo más interesante y recursivo. Desde Colombia un abrazo.

Hola Vilma. No sabes lo que me alegra tener noticias desde allá…como dirían ustedes. Algo me une y me seguirá uniendo con vuestros sentires. Quizás esa brújula de la que hablas, ese norte perdido a veces, sea el trampolín perfecto para no quedar más tiempo al pairo. Hacerle la entrevista a Manuel ha sido como escalar por mi parte un pequeño puerto más con la ayuda de un experto. Tenemos desafíos como bien dices, pero no serían tan «gordos» si no los alimentáramos con la desidia, la pereza o la desesperanza. Creo firmemente que todos deberíamos visualizar al abrir los ojos cada mañana nuestro cuerpo y tomar conciencia del yo, luego tomar conciencia del mundo y por último proponernos hacer algo que nos haga sentir de verdad, parte de él. Sin esa implicación, la innovación social estaría perdida. Así que ánimo, Vilma. Cada día somos más los que ayudamos a cruzar la acera a los viejitos pero también los que explicamos a los niños que cuando un anciano esté al cruzar, hay que salir corriendo para ayudarle. Esos niños generarán quizás otras ideas para ayudar a la tercera edad o sistemas educativos más cercanos a los problemas sociales, a la intergeneracionalidad. De eso se trata, ¿no? Dejémonos contagiar. Gracias por compartir tus pensamientos. Un abrazo.

Hola,
Me alegra ver que se generan distintos comentarios a raíz de la entrevista que me hizo Carmen. Recuerdo el buen sabor que me dejó la primera lectura, a vuela pluma, que hice de las preguntas que ella me mandó. No iba a ser fácil responderlas pero seguro que sería un reto apasionante.
Dediqué varios días a documentarme, pensar en mi experiencia, perderme,y después dejar que se fueran conectando puntos y atando cabos mientas corría o cocinaba y mientras escribía las respuestas volando desde Málaga a Liverpool.
Estoy convencido que la innovación es más un escenario de dudas que de certezas, de preguntas que de respuestas, y en este sentido Carmen generó el espacio perfecto donde poder pensar en voz alta y enlazar experiencias personales con brillantes ideas y propuestas de otras personas comprometidas y generosas que comparten sus conocimientos.
Esta entrevista ha sido una excelente experiencia para mi, y me ha permitido conocer mucho más de cerca el genial enfoque y excelente trabajo del equipo de Almanatura y re-conocer una vez más la profesionalidad, innovación y creatividad del trabajo de Carmen. Gracias.

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