Medio Ambiente, Sociedad

Smart Cities, ciudades que piensan

Internet no sólo sirve para conectar personas. La evolución de la tecnología permite ahora también conectar las ciudades y hacerlas más inteligentes. Ana Asuero nos lo cuenta en el siguiente post.

Gracias a lo que se ha llamado el “internet de las cosas. Los aparatos que nos rodean ya son capaces de obtener información del exterior y trabajar con esos datos para una mejor gestión de los servicios de las ciudades, haciendo posible que estén en el sitio, momento y lugar adecuados para los ciudadanos que los demandan.

Por ejemplo, ¿te imaginas un frigorífico que te avise de la fecha de caducidad de los alimentos que contiene? ¿O que las zapatillas que usas para hacer deporte registren las estadísticas de cuánto corres cada semana y a qué velocidad? ¿O que los inodoros analicen tu orina y te recomienden la dieta alimentaria que más le conviene seguir? ¿O que el cepillo de dientes te alertara de cualquier pequeña caries y pidiera cita en tu dentista?

No es ciencia ficción. Se calcula que en 2020, entre 22.000 y 50.000 millones de dispositivos se conectarán a Internet con el fin de proporcionar a los ciudadanos una serie de servicios y aplicaciones inteligentes sin precedentes. Así nacen las Smart Cities

Una Ciudad Inteligente se define como aquella ciudad que usa las tecnologías de la información y las comunicaciones para hacer que tanto su infraestructura como sus servicios públicos ofrecidos sean más interactivos, eficientes y los ciudadanos puedan ser más conscientes de ellos. Es una ciudad comprometida con su entorno, tanto desde el punto de vista medioambiental como en lo relativo a los elementos culturales e históricos.

El concepto de Smart City camina de la mano con el Internet de las Cosas, un mundo digital en el que todo podrá estar conectado, desde dispositivos hasta objetos del mundo físico que habitualmente no disponían de esta conectividad: elementos urbanos, edificios, los coches, los electrodomésticos, los contadores y en general todo aquello que haya que gestionar o controlar.

El pionero proyecto de Málaga

Málaga comenzó en 2009 su propio proyecto de Smart City para convertirse en una ciudad sostenible pionera en el mundo. El objetivo del proyecto era desarrollar nuevos sistemas y tecnologías para reducir el consumo energético de la ciudad, implicando y beneficiando a más de 12.000 clientes del área de la Playa de la Misericordia, en el nuevo Paseo Marítimo de Málaga.

Este modelo parte de la idea de que cambiar el modelo energético sólo es posible si los ciudadanos, empresas y administraciones públicas toman partido.

El éxito de proyectos como éste hace pensar que se irán extendiendo. Lo cierto es que necesitamos ciudades más eficientes que consuman menos energía y materia para sobrevivir. Y la clave no está sólo en la tecnología; las ciudades inteligentes también necesitan ciudadanos inteligentes. ¿Qué actitudes crees que hay que fomentar? Lo hablamos en los comentarios ;-)

 

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