Holapueblo, proyecto ideado por AlmaNatura e impulsado por Redeia e IKEA junto a diferentes ayuntamientos, se encuentra inmerso en su sexta edición conectando a personas emprendedoras que quieren desarrollar su proyecto de vida en el medio rural con municipios que buscan nuevos habitantes. Un proceso de acompañamiento que combina negocio, territorio y dimensión personal para favorecer cambios de vida sostenibles y un arraigo real en los pueblos.
Una de las claves de este programa es el acompañamiento emocional: cuatro sesiones de 90 minutos pensadas para ayudar a las personas participantes a ordenar sus necesidades, gestionar expectativas e incertidumbres, tomar decisiones, adaptarse al territorio y construir redes de apoyo. Porque trasladarse a un pueblo no es solo encontrar vivienda o hacer viable un negocio: también implica contar con herramientas personales para sostener el cambio y avanzar cuando aparecen las dudas o las dificultades.
¿Qué necesitamos para sostener un cambio de vida hacia lo rural?
Cambiar de vida para instalarse en un pueblo puede empezar con una idea muy concreta: encontrar una vivienda, poner en marcha un negocio o vivir de una forma más conectada con el territorio. Pero, cuando ese deseo empieza a convertirse en una decisión real, aparecen también las dudas, los tiempos de espera, las expectativas, el miedo a equivocarse y la necesidad de adaptarse a un entorno nuevo.
Por eso, en el programa Holapueblo, el acompañamiento emocional forma parte del proceso: porque emprender en el medio rural no consiste únicamente en hacer viable un proyecto profesional, sino también en ser capaz de sostener el cambio vital que lo acompaña.
Holapueblo: conectar personas, proyectos y municipios para impulsar el arraigo rural
España arrastra desde hace décadas un profundo desequilibrio territorial: el 85% de la población se concentra en apenas un 20% del territorio. Al mismo tiempo, ha crecido el interés por vivir en entornos rurales, buscando mayor calidad de vida, cercanía con la naturaleza, comunidad o nuevas oportunidades profesionales. Entre una realidad y otra existe una posibilidad de encuentro, pero para convertirla en arraigo hace falta algo más que buenas intenciones.
Ahí trabaja Holapueblo. El proyecto, ideado por AlmaNatura e impulsado por Redeia e IKEA en colaboración con ayuntamientos, conecta a personas emprendedoras que quieren desarrollar su proyecto de vida en el medio rural con municipios que buscan nuevos habitantes. Desde 2019, el programa combina mentorización de negocio, conexión con el territorio y acompañamiento en un proceso en el que se mezclan decisiones personales, profesionales y familiares.
Los resultados de sus cinco primeras ediciones ayudan a entender la dimensión de ese trabajo: 17.687 personas se han inscrito en el programa, 211 municipios han sido atendidos y 215 personas se han instalado en el medio rural. De ellas, 181 continúan viviendo allí. Además, se han creado 58 negocios, 44 de los cuales siguen activos. El 85% de las familias valora el acompañamiento de Holapueblo como decisivo para dar el paso, y el 96% afirma haber mejorado su calidad de vida.
Estos datos dejan un aprendizaje: llegar a un pueblo no es el final del proceso. Encontrar vivienda, hacer viable un negocio y conocer el municipio son piezas imprescindibles, pero el arraigo también depende de expectativas realistas, capacidad de adaptación, vínculos, paciencia y una red a la que poder recurrir cuando las cosas no salen como se habían imaginado.
De hecho, entre los aprendizajes de las cinco primeras ediciones aparece una idea especialmente significativa: los vínculos emocionales son tan decisivos como los apoyos económicos. Y detrás de ese aprendizaje hay experiencias personales que ayudan a comprender el verdadero alcance del acompañamiento.
Aimee Bellido, participante en la IV edición, instalada durante la V y acompañada posteriormente como persona ya asentada, lo resume desde su propia experiencia:
“No voy a tener jamás las palabras para agradecer la confianza en mí y en mi proyecto, que me ha hecho tener la valentía de dar el paso […] Holapueblo me ha acompañado a cumplir mi sueño.”
La confianza, la valentía para tomar una decisión o la seguridad de saber que alguien acompaña el proceso son cuestiones difíciles de reflejar únicamente a través de indicadores, pero pueden resultar determinantes cuando una persona se encuentra ante un cambio que afecta simultáneamente a su vivienda, su trabajo, su familia y su entorno social.
Las claves del acompañamiento emocional en Holapueblo: ordenar, decidir, adaptarse y sostener el cambio
El acompañamiento se trabaja de forma específica a través de un itinerario de acompañamiento emocional de cuatro sesiones de 90 minutos. No se plantea como un proceso profundo de elaboración individual, sino como un espacio práctico para adquirir herramientas de inteligencia emocional aplicadas a la toma de decisiones, la gestión de la incertidumbre, las expectativas y la adaptación. El objetivo no es evitar las dificultades, sino contar con más recursos para atravesarlas.
La primera sesión comienza antes de elegir destino. Su objetivo es pasar de un deseo general —“quiero vivir en un pueblo”— a una fotografía más clara de lo que cada persona necesita para que ese cambio sea viable. Se trabaja con un mapa de decisión que diferencia entre condiciones imprescindibles, condiciones flexibles e incógnitas.
Vivienda, servicios, necesidades familiares, movilidad o características del proyecto pueden ocupar lugares distintos según cada caso. Ponerles nombre ayuda a reducir la sensación de estar decidiendo entre infinitas posibilidades y permite distinguir lo que realmente necesitamos de aquello que simplemente habíamos imaginado.
La segunda sesión aparece cuando la búsqueda ya ha comenzado y llegan algunas fricciones habituales: municipios que tardan en responder, viviendas que no aparecen, opciones que dejan de encajar o decisiones que se alargan.
Aquí se trabaja la diferencia entre lo que ha ocurrido, lo que interpretamos que significa y la emoción que nos provoca. También se utilizan los círculos de influencia para distinguir qué depende de cada persona, sobre qué puede influir y qué queda fuera de su control.
No se trata de tener toda la información antes de avanzar, sino de aprender a decidir sin quedar paralizados esperando unas condiciones perfectas. El objetivo no es eliminar la incertidumbre, sino aumentar nuestra capacidad para avanzar a pesar de ella.
La tercera sesión mira hacia la llegada. Vivir en un pueblo no significa entrar automáticamente en una comunidad. La confianza se construye poco a poco y cada territorio tiene sus propios ritmos y relaciones.
Por eso se trabaja un mapa de lectura del contexto para identificar personas, dinámicas y tiempos, y reflexionar sobre cómo posicionarse en ellos. Ajustar la expectativa también es una forma de cuidarse: evita que una imagen idealizada de la vida rural se convierta después en frustración.
La cuarta sesión se centra en el arraigo y en cómo sostener el proceso cuando aparece la incomodidad. Una dificultad inicial no significa necesariamente que la decisión haya sido equivocada.
A través de herramientas como el DAFO-CAME se identifican señales de alerta, respuestas que pueden activarse y razones que conectan de nuevo con el propósito del cambio. También se trabaja la construcción de redes de apoyo, esenciales cuando la adaptación requiere más tiempo del esperado.
Y hay algo que atraviesa las cuatro sesiones: el grupo. Escuchar que otras personas están atravesando dudas similares normaliza las dificultades y permite ampliar posibilidades. Una conversación puede ofrecer otra manera de mirar un problema; alguien puede compartir un contacto, un recurso o una experiencia; y una alternativa que no aparecía en una búsqueda individual puede surgir al contrastar el camino con otras personas.
La experiencia de quienes ya han completado ese cambio también puede convertirse en una herramienta de acompañamiento. Jesús Antonio, participante de la II edición e instalado en Tragacete, destaca precisamente el valor de conectar a quienes empiezan con personas que ya se han asentado:
“Creo que sería muy interesante poder ofrecer a los emprendedores del programa un contacto directo y planificado con las familias que ya estamos asentadas […] y poder ofrecerles consejos concretos para facilitar su convivencia e integración con las comunidades locales.”
Compartir las “luces y las sombras” de la vida rural, como plantea también su testimonio, ayuda a construir expectativas más realistas y recuerda que pedir ayuda o apoyarse en otras personas no resta autonomía al proceso. Al contrario: puede abrir posibilidades que difícilmente aparecerían en una búsqueda individual.
Buscar pueblo en compañía no elimina la incertidumbre, pero evita vivirla en soledad
Acompañar emocionalmente también significa entender que reformular el camino no equivale a renunciar al propósito. Tal vez cambie el municipio elegido, el ritmo previsto o alguna parte del proyecto inicial. Revisar expectativas, pedir ayuda, activar contactos y distinguir qué depende de uno mismo permite continuar avanzando sin convertir cada obstáculo en una señal de fracaso.
La experiencia acumulada por Holapueblo muestra que el arraigo nace de una combinación de factores: vivienda, proyecto profesional, comunidad y acompañamiento. Las personas que llegan necesitan tiempo para pasar de ser nuevas habitantes a sentirse parte del lugar. De hecho, varios participantes señalan que las necesidades de acompañamiento pueden incluso intensificarse una vez instalados, al aparecer nuevos retos administrativos, económicos y culturales.
Repoblar, por tanto, no consiste únicamente en conseguir que alguien llegue a un pueblo. El verdadero reto es generar las condiciones para que pueda construir allí una vida viable, conectada y sostenible en el tiempo.
Y para eso también hay que cuidar lo que no siempre aparece en un plan de negocio: cómo nos sentimos, qué esperamos, con quién contamos y qué herramientas tenemos para continuar cuando el camino se vuelve incierto.
Porque cambiar de vida requiere tomar decisiones. Arraigar requiere aprender a sostenerlas.
Más información sobre el programa Holapueblo, AQUÍ
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