Todos los días por estas fechas empieza el mismo debate, ¿Le queda algo por reivindicar al movimiento LGTB? ¿Hay algo más allá de la fiesta de cabalgatas y disfraces que vemos en las noticias? He de reconocer que la idea de este título se me vino a la cabeza hace ya algún tiempo, antes incluso de plantearme escribir sobre ello e investigar si, realmente, es tan complicado ver una celebración de la diversidad como es el conocido “Orgullo”, en algún pueblo o zona rural.

Breve historia del día del Orgullo

Al igual que pasa con muchas celebraciones y “días de”, las celebramos (o rechazamos) sin realmente saber de dónde viene, qué se celebra y por qué. Dejadme que intente en primer lugar, responder a esas cuestiones.

El 28 de junio de 1969, la policía de Nueva York hizo una redada en el bar Stonewall Inn, local de ambiente homosexual de la ciudad. No era la primera vez que la policía irrumpía en un bar, de hecho, durante los años anteriores rara era la noche en la que no se llevaban detenida a gran parte de la clientela. Tampoco había sido la primera vez que esto ocurría en el propio local, por lo que las personas que se encontraban allí en el momento, decidieron encerrarse durante esa noche y resistir así al abuso policial al que llevaban tanto tiempo sometidas. Mientras tanto, más vecinos y vecinas del barrio donde se encontraba el local, se fueron reuniendo alrededor del dispositivo policial, algunos atraídos por el escándalo que se formaba, otros atraídos porque apoyaban al colectivo que estaba siendo acosado en el momento.

Cuando la policía consiguió sacar a una parte de la clientela del bar, la violencia con la que les trataban, hizo reaccionar a todas las personas espectadoras y comenzaron a rebelarse contra el abuso que sus vecinos y amigos estaban recibiendo. La respuesta fue tan numerosa, que la policía terminó abandonando el lugar, comenzando así los llamados “Disturbios de Stonewall”. La reunión durante varias noches siguientes de gran parte de la población LGTBIQ+ de la ciudad y sus allegados a las puertas del bar de forma pacífica, provocó respuesta policíaca, convirtiéndose cada noche en más numerosa la reunión. Así llegó a convertirse en la primera gran manifestación en defensa de este colectivo en el mundo. Desde entonces, año tras año se ha ido conmemorando este suceso a lo largo de todo el planeta, pero sobre todo en las grandes ciudades.

Diferencias del colectivo LGTBIQ+ en ciudades y pueblos: papel de las instituciones públicas

Y es que, precisamente es en las grandes ciudades donde nos encontramos con un mayor apoyo tanto institucional como social al colectivo, en cambio, si miramos hacia las zonas rurales, es muy difícil encontrarnos con tales apoyos. Es verdad que vemos con cada vez mayor frecuencia como un Ayuntamiento rural, un colegio de un pueblo, alguna asociación, festejan el día de la mujer, el día de la música, día del padre o de la madre, día de las personas mayores, o cualquier otra conmemoración más o menos tradicional; pero cuesta mucho ver una mínima respuesta ante una celebración como es la de la libertad sexual. Cabe recordar que el Estatuto de Autonomía de Andalucía recoge expresamente en su artículo 35, el derecho a que se respete “la orientación sexual y la identidad de género de todas las personas, instando incluso a los poderes públicos a que promuevan políticas que garanticen el ejercicio de este derecho”. La consecuencia inmediata de esta declaración no es ni más ni menos el respeto y protección del derecho por cada uno de los organismos que forman parte de la Administración Pública.

Sin embargo, en 2017, a muchas personas les sigue resultando difícil vivir su sexualidad plenamente en los pueblos que les han visto crecer que en cualquier otro lugar, principalmente por la falta de apoyo sentida o por la mentalidad un tanto retrógrada que tradicionalmente se achaca a los entornos más rurales. El éxodo rural es así mucho más acusado dentro de la comunidad LGTBIQ+ rural ya que además de las razones que provocan la despoblación en general, se le suma una bastante relevante: la discriminación o miedo al rechazo.

No podemos negar que las zonas rurales siempre han sido un terreno hostil en lo que a ruptura con la tradición se refiere y, en consecuencia, con la gestión de la diversidad. En un lugar pequeño, donde todas las personas se conocen, una persona LGTBIQ+ probablemente sea más señalada, por lo que buscará siempre retraerse e intentar vivir en un segundo plano de la vida social del pueblo, o al menos hasta que termine huyendo a la ciudad, donde es más probable que encuentre esa tolerancia y sociabilidad que el anonimato le va a permitir. De hecho, vemos con relativa frecuencia como los roles tradicionales de género asociados a las parejas heterosexuales e incluso a temas de gran arraigo como la religiosidad son a menudo adoptados por los individuos del colectivo como forma, también respetable, de integración en la comunidad que les rodea. El problema estriba en que la orientación sexual pasa a formar parte de un segundo plano y se crea una tolerancia tácita, nunca explícita. En otras palabras, debido a la cercanía y las relaciones personales más directas y humanas entre los habitantes de los pueblos (en rasgos generales), la tolerancia no se centra en la diversidad sexual sino en el vínculo personal con la persona ignorando una parte importante de su ser como es su orientación sexual.

Al contrario que en las zonas rurales, El movimiento LGTBIQ+ cobra poder en grandes ciudades por la colectividad; son los individuos como parte de una comunidad los que se unen para reivindicar sus derechos como minoría social. Por romper una lanza sobre la situación de los vecinos y vecinas LGTBIQ+ de las zonas rurales, éstos desgraciadamente no se encuentran arropados por un grupo, ni pueden disfrutar de espacios seguros como El Castro en San Francisco o Chueca en Madrid, son personas cuya lucha puede llegar a ser muy solitaria.

Papel de las instituciones públicas y Orgullo rural

Bajo mi punto de vista, mientras que en las ciudades la conquista de derechos de diversidad sexual ha nacido siempre de la iniciativa de las asociaciones y población LGTBIQ+, en los entornos menos urbanos dicha iniciativa nace y debe serlo así de manos de las instituciones públicas. Al no tener ese espacio seguro dentro de su comunidad, necesitamos que las instituciones se conviertan en un sitio donde se vean representados y protegidos. Parece una nimiedad que un ayuntamiento ponga una bandera arcoíris el día del Orgullo, pero creedme que ese mero símbolo puede significar mucho para una persona que se siente excluida y diferente. Del mismo modo, no nos podemos olvidar del papel ejemplarizante que deben tener las Administraciones Públicas, por lo que el resto de vecinos y vecinas reflexionarán sobre el tema y se creará un debate que enriquecerá sus puntos de pintas, con suerte, en pro de una mayor tolerancia.

Con respecto a la sociedad, también tenemos en nuestra mano el poder aumentar el apoyo al colectivo. Cada vez la población rural está más sensibilizada con la causa y parece que poco a poco van apareciendo asociaciones y demás colectivos de carácter LGTBIQ+, como es el caso de la Asociación DELTA, los encargados de organizar desde los últimos cuatro años el “Orgullo Serrano de Cádiz”, consiguiendo que gran parte de los pueblos de la Sierra de Cádiz, se unan a esta celebración reivindicativa.

Pero también tenemos algunos ejemplos más cercanos a Almanatura, como el de un pueblo de la Sierra de Aracena. El año pasado gracias a la declaración institucional y compromiso del Ayuntamiento de Cortelazor la Real (Huelva), dicho municipio se convirtió en el primero de la provincia declarado “libre de homofobia”. En tales actos no solo participaron los empleados y empleadas del ayuntamiento sino una asociación local y los propios vecinos. De hecho, su ejemplo ha producido que otros tres municipios costeros de la provincia se adhieran al manifiesto y formen parte de la Red de Municipios Orgullosos.

En conclusión, la actuación de este pueblo de 300 habitantes ha demostrado la posibilidad de que lo rural sea también un entorno tolerante y atractivo además de desmontar prejuicios y servir como agente de cambio de la imagen en el conjunto del país. Sin duda, gracias a ejemplos como estos, el cambio se da porque el respeto a la diversidad sexual ya no es necesariamente patrimonio de las ciudades.

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Hace un par de semanas, ojeando algo de prensa independiente, leí un artículo muy interesante que afirmaba que el barrio donde una persona nace, marca su futuro. Aunque se trata de algo que siempre ha sido muy evidente para mi, nunca se me había ocurrido darle un giro de tuerca más y extrapolarlo a la realidad de los pueblos y las zonas rurales. Y es que, el pueblo en el que naces, marca totalmente tu futuro.

Vivir en una zona rural, desgraciadamente, implica tener mayor probabilidad de encontrarse en situación de exclusión, llegándose incluso a perder algunos derechos básicos, o tener mayor dificultad para su acceso. Os comento a continuación algunos datos que demuestran que, en las zonas rurales, es más fácil encontrarnos con esta realidad.

  1.    Hace justo un año, se publicó el último informe de Eurostat (la Oficina Europea de Estadística) en relación al nivel de vida de la población europea, desagregado entre zona rural o urbana. Si nos centramos en España en concreto, nos encontramos con que 4,2 millones de personas que viven en zonas rurales, se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión, lo que supone la friolera del 47% de la población de estas zonas. Aunque el número total de personas en esta situación de zonas urbanas sea mayor, 6,2 millones, supone tan sólo el 17% en este caso.
  2.    Íntimamente relacionado con lo anterior, e incluso responsable de ello me atrevería a decir, es la extremadamente baja tasa de empleo que encontramos en lo rural. Algo más del 58% de la población activa de los pueblos, se encuentran con empleo, lo que supone que alrededor del 42% están desempleadas. Es más, en comparación con el resto de países de la Unión Europea, nos encontramos los terceros a la cola, pues sólo tienen mayor desempleo rural en Bulgaria y Croacia.
  3.    Según el informe PISA, los estudiantes que acuden a escuelas urbanas, obtienen de media mejores resultados de aquellos que asisten a escuelas rurales, e incluso, cuanto menor es la población donde se encuentra la escuela, peores resultados. Pero ¿cómo no iba a ser así? La educación urbana brinda muchas más oportunidades. Existen más centros donde elegir y una mayor oferta educativa, también hay mayor acceso a las tecnologías, se pueden encontrar multitud de servicios extraescolares, e incluso el equipo docente del centro podrá estar más motivado y vivirá posiblemente con mayores comodidades en su día a día. En cambio, una escuela rural se enfrenta a clases sin apenas alumnado, a aulas en las que se mezclan alumnos y alumnas de diferentes cursos y edades, que además recibirán menor atención global por parte del profesorado; profesorado que en muchas ocasiones se tendrá que enfrentar a kilómetros y kilómetros. Quizá la despoblación rural sea a este ámbito al que más afecta, ya que cuando un pueblo no tiene un mínimo de alumnado, el colegio desaparece, y como muchas veces hemos escrito en Almanatura, cuando el colegio se cierra, el pueblo muere.
  4.    Otro recurso clave, sin el cual un pueblo está destinado a su desaparición, es el centro médico. Aunque ya mi compañera Conce habló largo y tendido sobre ello, no podemos dejar de lado la dificultad de acceso a la salud que solemos vivir en las zonas rurales. Centros médicos sin urgencias, hospitales a una hora de camino por carreteras a veces traicioneras, etc. Y es que el mero hecho de necesitar un vehículo para poder simplemente disfrutar de tu derecho a una salud pública de calidad, es una de las principales problemáticas a las que las personas de zonas rurales nos enfrentamos cada día.
  5.    Muy relacionado con el punto anterior, podemos encontrar los servicios de atención a las personas dependientes. Recuerdo perfectamente como, en épocas de mucho viento y lluvia, con los continuos cortes de luz y teléfono que había en mi pueblo, el servicio de teleasistencia que teníamos para mi abuela, no dejaba de fallar y darnos sustos de muerte a toda la familia. Pero no sólo los servicios de emergencia para mayores y dependientes pierden su eficacia, sino que la cantidad de recursos disminuye muchísimo en las zonas rurales, lo que obliga a muchas familias a invertir mucho dinero en recursos fuera de la localidad, a dedicarse exclusivamente al cuidado de estas personas, e incluso a abandonar el pueblo en busca de mejores servicios y condiciones.
  6.    Si recordáis mi post sobre feminismo y desarrollo rural, os hablaba entre otras cosas de que, cinco de las ocho mujeres asesinadas por hombres en su hogar durante el mes de enero, vivían en zonas rurales. Cifras que desgraciadamente han ido aumentando en el transcurso de este año. Pero, desafortunadamente no queda ahí la cosa. Según el informe “Violencia de género en los pequeños municipios del Estado Español”, realizado hace unos años por el Ministerio de Igualdad de entonces y la FEMP, las diferencias cualitativas entre la protección de las víctimas de violencia de género en zonas rurales y urbanas, es más grave si cabe. Por poner algunos ejemplos, nos encontramos con que en los pueblos, la violencia de género no tiene la consideración de delito para la población; los agresores no son considerados peligrosos y no se ponen las medidas necesarias para la protección de las víctimas; existe una mayor dificultad para que se respeten las medidas judiciales; el acceso a los recursos para las víctimas están más limitados; e incluso que, al conocerse todo el mundo, la privacidad de la víctima en la atención no está garantizada, ni la protección de sus datos personales.

Pero, ¿por qué sucede todo esto? Porque aún la despoblación rural, principal causante de estas situaciones, no es un tema que parezca estar en el punto de mira de quienes tienen el poder de cambiarlo. Es la pérdida de población la que provoca que paulatinamente los pocos que vamos quedando, vayamos perdiendo también esos servicios, derechos y oportunidades, lo que lleva a su vez a abandonar el territorio. Un círculo vicioso que terminará provocando la desaparición de más de la mitad de municipios españoles, a no ser que consigamos hacer algo para solucionarlo.

Si queréis ayudarnos un poco más a luchar contra la despoblación rural, aún estáis a tiempo de apoyarnos en esta campaña abierta en Change.org contra la despoblación.

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Comienza el verano y comienza el calor. Un calor al que todo el mundo se adapta en cuanto a comportamientos y vestimenta y en el mundo rural no es menos. Es época de quitar el exceso de pelo o lana que le ha servido al burro o la oveja para protegerse del frío. Para ello, se necesita la ayuda de oficios como el "pelador de Burros" o "esquilador de ovejas". Oficios que poco a poco están cayendo en el desuso debido a la industrialización del medio rural. El burro como compañero de trabajo cada vez está en más desuso estando incluso en peligro de extinción.

¿Por qué es importante evitar la pérdida de oficios tradicionales para el medio rural?

La pérdida de oficios tradicionales supone un abandono y falta de aprovechamiento de los recursos del medio natural. Haciendo un poco de memoria e investigando se me vienen a la mente oficios extinguidos o a punto de extinguirse como Esparteros, Lateros, Cuchareros, Teleros, Toneleros, Hilanderas, Papeleros, Zapateros, etc. oficios que utilizaban como materia prima esparto natural, lana de la ovejas, madera del bosque, etc, sin duda un aprovechamiento de recursos naturales que de una forma sostenible permitirían que el bosque estuviera limpio y que el riesgo de incendios fuera mucho menor que en la actualidad. ¿Economía circular? Eso hace siglos que estaba inventado.

Sin duda el abandono del medio rural supone una amenaza para el ecosistema y una amenaza para la sociedad y sin duda el medio natural y las personas que vivimos en el debemos desarrollar nuevos modelos de negocios que supongan un aprovechamiento sostenible del medio natural. En la actualidad son muchas las profesiones del medio rural que no se están cubriendo por jóvenes que marcharon de los pueblos a estudiar y que cuando vuelven al pueblo no saben realizar las profesiones que sus abuelos y padres realizaban y que podrían ser una fuente de ingresos y emancipación para muchos de ellos.

A continuación describo oportunidades de empleo que el medio rural necesita cubrir, estás ofertas de empleos son ofertas reales publicadas en los servicios de empleos estatales de comunidades autónomas de España, es decir son ofertas de empleo reales que no se cubren por falta de mano de obra cualificada. Empleos como: pastores, tractoristas, descorchadores, guardés de fincas, guardas de cotos de caza, podadores, injertadores, trabajos vínculados con la ganadería, trabajos vinculados con la agricultura ecológica y así un largo etcétera.

Con está demanda real, es el momento que se genere una formación reglada que preparé a futuros profesionales cualificados con habilidades y conocimiento para trabajar en el medio rural. Una formación específica que tenga una parte teórica y una parte practica en explotaciones que permitan a los jóvenes adquirir los conocimientos y la experiencia necesaria para desarrollar dichos oficios de una forma solvente y con garantías. También es momento de hacer una discriminación positiva en el pago de impuestos de los negocios que se establezcan en el medio rural, las condiciones de mercado no son las mismas que en el medio urbano y por tanto las condiciones legales y laborales deben adaptarse a una realidad completamente distinta. De estos y otros temas relacionados con el desarrollo rural y la fijación de población en enternos rurales se está hablando hoy en el II Congreso Nacional de Despoblación en el medio rural (Huesca del 22 al 23 de Junio de 2018). 

Los que vivimos en el medio rural esperamos de encuentros como estos, medidas tangibles y realizables que se pongan en marcha lo antes posible, son muchos los pueblos españoles que están en peligro de extinción.

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"La despoblación es un fenómeno demográfico y territorial, que consiste en la disminución del número de habitantes de un territorio o núcleo con relación a un período previo. Una extensa parte del territorio español se encuentra en la actualidad muy poco poblado, con densidades municipales muy por debajo de las consideradas críticas como son los 5 hab./Km2 y los 10 hab./Km2 . Las áreas por debajo de dichos umbrales predominan en la mitad norte del interior español. Pasear por esos lugares, detenerse para apreciar su parálisis, permite apreciar lo que significa un desierto demográfico por encima de cualquier indicador estadístico, más aún porque las cifras oficiales de empadronamiento son sensiblemente superiores a las reales de residencia efectiva, ya de por sí mínimas.

El declive demográfico absoluto tendría lugar durante la segunda mitad del siglo XX. Durante la fase de 1950 a 1975, cuando el crecimiento económico alcanzó tasas espectaculares desde todos los puntos de vista, se produjeron igualmente grandes trasvases de población desde las regiones "atrasadas" hacia las regiones punteras, siendo las familias rurales con destino al medio urbano las grandes protagonistas de los movimientos migratorios. Una ilustración: entre 1961 y 1965, los municipios de menos de 2.000 habitantes perdían unos 100.000 habitantes cada año, lo cual sería como si cada año hubiera aparecido una ciudad totalmente nueva de 100.000 habitantes y a la vez hubieran desaparecido unos cien municipios pequeños. En términos más generales: si en la década de 1950 vivían en municipios menores de 2.000 habitantes algo más de 11 millones de personas, en la actualidad lo hacen en torno a 7 millones. La población en municipios de menos de 2.000 habitantes representaba en los años cincuenta el 39% de la población española total, mientras que hoy día sólo representa el 18% (o apenas un 25% incluso aunque consideremos también los municipios entre 2.000 y 10.000 habitantes)". Esta información pertenece al documento "La Despoblación Rural en España: Genesis de un problema y políticas innovadoras" y puede ser muy útil para todos/as aquellos/as que intenten comprender el fenómeno de la despoblación.

A continuación y sin más preámbulo comparto algunas ideas para ayudar a los Ayuntamientos a mejorar la alarmante situación que viven con la perdida de población y como consecuencia la perdida de servicios a los pocos habitantes:

  1. Conseguir banda ancha para un internet de mayor calidad (en la mayoría de los casos conseguir internet).
  2. Formación de calidad para el equipo político y administrativo. Sin criterio profesional de la situación las decisiones se tomarán por impulsos.
  3. Campaña de marketing territorial en positivo para la comarca donde cada pueblo colabore con una parte del presupuesto.
  4. Inspira a los jóvenes mediante campañas de sensibilización para mostrarle "proyectos emblema" que les enseñen que si se puede emprender y vivir en un pueblo.
  5. Aplica un sistema de incentivos que ayude a la población a fijarse (cesión de terrenos para vivienda, vivero para pequeñas empresas, disminución de impuestos, ayuda para el alquiler de vivienda, etc.).
  6. Entender la economía circular como una oportunidad real del territorio rural, es decir aplicar conceptos de reciclaje, recuperación y reutilización en la creación de empresas sostenibles desde el ámbito rural.
  7. Aprender a vender nuestro potencial turístico. No sirve de nada contar con grandes rutas de senderos si no se sabe vender y colocar en los canales de venta adecuados. Generalmente este tipo de patrimonio produce más gasto que beneficio puesto que cualquier producto turístico tiene un mantenimiento.
  8. Entender el binomio rural-urbano donde encontrar sinergias de venta y colaboración con las ciudades más cercanas. Demonizar lo urbano es crear más separación.
  9. Priorizar los tipos de proyectos en los que invertir como Ayuntamiento. Si en los últimos 10 años nadie se interesó en emprender en tu pueblo las partidas de juego se agotan, y en ocasiones, a "los de dentro" o a "los forasteros" le hacemos la cruz si intentan montar algo. Reflexionemos.
  10. Aprende a gestionar bien la información que genera el territorio hacia dentro y hacia afuera. Ejemplo.- Si contamos con unas casas rurales municipales para su gestión pero los posibles emprendedores (de fuera o dentro del pueblo) no se enteran de que existe ese recurso, difícilmente atraerás personas interesadas.
  11. Crear un listado de necesidades comarcales. Nosotros lo hicimos en 2015 y de ellas aparecieron sectores identificados como nuevos yacimientos de empleo perfectamente aprovechables para cualquier comarca rural.
  12. El pueblo está de moda. Aprovechemos esta oportunidad que la sociedad nos brinda para ofrecer a los "urbanitas" la posibilidad de volver. Para ello identifica los canales donde se encuentran tu target y ofrécele la oportunidad de volver.

Muchas ideas son del equipo AlmaNatura, otras recogidas en eventos de despoblación en los que hemos participado por toda España. Es muy importante entender que para generar nuevas ideas no hace falta construir innovadoras formulas si no huir de las antiguas que nos han llevado hasta aquí. Y si aún así necesitas de nuestro apoyo, contáctanos estaremos encantados de colaborar con tu comarca. ;D

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Nuestro amigo Carlos Gomez Sos, arquitecto afincado en Galaroza y que reside hace pocos años en una maravillosa casa en la zona más antigua del pueblo, herencia familiar, nos dijo hace poco que no se considera a sí mismo “neo-rural” porque, en sus propias palabras “tengo la huerta muy abandonada”. Este comentario, viniendo de una de los profesionales más innovadores de la zona, de esos que conjugan la tecnología y los nuevos procesos constructivos con la arquitectura vernácula, nos sirve como pretexto para una afirmación que puede parecer, a priori, bastante obvia, pero que quizá no lo es tanto: habitar lo rural es algo más que vivir en una casa en el pueblo. También es interactuar positivamente con el entorno.

Otra anécdota que me rondaba por la cabeza coincidiendo con este encargo para el blog de AlmaNatura fue nuestra reciente visita al domicilio de una vecina, en uno de los pueblos de la Sierra Minera de Huelva, que buscaba asesoramiento para las ayudas de rehabilitación sostenible de la Agencia Andaluza de la Energía. Una casa tradicional, habitada seguramente por la misma familia por generaciones, con problemas de filtraciones de agua, entre un largo listado de deficiencias estructurales, a un paso de la infravivienda. Nuestra vecina quería saber si podría cambiar las ventanas o el tejado, pero la realidad es que su casa necesitaba una intervención más contundente. Integral. Segunda afirmación: la vivienda abandonada o en mal estado no ayuda a fijar población rural, al menos no en condiciones dignas, para las familias autóctonas (tampoco para nuevos pobladores).

Experiencias de fijación y repoblación rural entorno a la vivienda

Buscando, de una manera un tanto aleatoria, a modo de inspiración, experiencias de fijación y repoblación rural reseñables de las que tomar nota como referentes, y después de un largo rato zapeando entre blogs y youtube, y otro tanto dejando reposar en mi cabeza lo visto/leido, me quedé con esta idea: hay dos casuísticas, simplificando y haciendo un plano tosco a mano alzada, en términos de flujo de población rural y pobladores potenciales. Aparentemente nada tienen en común, pero lo tienen:

  1. En un extremo, la de los neo-rurales puros, que ocupan, alquilan, les ceden, o compran, viviendas rurales, en mejor o peor estado, a veces en municipios completamente abandonados, y que repueblan en torno a proyectos que tienen que ver, a groso modo, y para entendernos, con los principios de la Ecoaldea. Los Portales, en Castilblanco de los Arroyos, es un ejemplo cercano.
  2. En el otro extremo están esos pueblos pequeños que, por la habilidad de utilizar sus recursos naturales de una manera sostenible, conservan y atraen población en torno a actividades muy particulares. Como por ejemplo, una pequeña central hidroeléctrica.
  3. Puntuar alto en términos de innovación social y económica, ya sea una comunidad alternativa, eco-sostenible y autosuficiente, o una pequeña empresa de renovables en el pueblo, fija población rural por la vía de la identificación de los habitantes alrededor de un proyecto de comunidad. Cañizares, en Castilla La Mancha, parece un ejemplo consolidado de políticas locales orientadas en este sentido.
El Plan Municipal de Vivienda

Hasta aquí todo bien, más o menos. Sin embargo, entiendo que penséis que tiene poca consistencia tirar de anecdotario o de youtube para hacer un diagnóstico serio, mucho menos un catálogo de ideas que nos ayude a fijar población rural, enfocando la cuestión desde la problemática de la vivienda. Hablemos pues de datos en lugar de opiniones, y de instrumentos para recabarlos. Hay uno en particular que quiero poner en valor, y que igual no se conoce mucho en nuestros pueblos. Es el Plan Municipal de Vivienda (PMV). La Ley Reguladora del Derecho a la Vivienda en Andalucía, establece que los Ayuntamientos “elaborarán y aprobarán los Planes Municipales de Vivienda y Suelo como un instrumento para la definición y desarrollo de la política de vivienda del Municipio”. De requisito casi inexcusable para acceder a recursos públicos como el Plan de Vivienda y Rehabilitación de Andalucía 2016-2020, un PMV no es sólo un catálogo de viviendas y su estado de conservación. Es mucho más, y especialmente útil por varias razones, destacaré sólo dos.

  1. Que los municipios  adquieren el compromiso de detectar las necesidades y demandas de la población para emprender posteriormente acciones que garanticen vivienda digna para sus habitantes. Deben hacerlo de una manera participativa, escuchando a los pobladores de siempre y a otros nuevos. Y en el proceso, poner encima de la mesa otras cuestiones que discurren paralelas al problema de la vivienda, como la pobreza energética, y de qué manera enfrentarla.  Un ayuntamiento tiene potestad para regular, favorecer y establecer normas que señalicen el camino a las empresas de la zona hacia modelos constructivos de consumo energético casi nulo.
  2. Un PMV, facilita la ocasión de diseñar una estrategia de uso futuro tanto de vivienda como de patrimonio municipal infrautilizado o en desuso. Es una cuestión muy importante en el proyecto de convivencia territorial que es un municipio. Y una oportunidad para fijar población, ya sea con arraigo familiar (que regresa de la ciudad, por ejemplo) o nuevos pobladores atraídos por el estilo de vida rural. Y lo que sería mejor aún, atraídos por  las facilidades que el municipio ofrezca para desarrollar algún proyecto personal o profesional: local o nave industrial a bajo alquiler, un puesto en la plaza de abastos, terreno público para una huerta comunitaria, vivienda en régimen de alquiler asequible, facilidades en rehabilitación o construcción de vivienda nueva. Un PMV puede  articular no sólo nuevos modelos de acceso a la vivienda, también facilitar proyectos innovadores. Como por ejemplo:

Para concluir y volviendo a las afirmaciones que me atreví a plantear al principio, los Planes Municipales de Vivienda son instrumentos que contribuyen, en colaboración público-privado, a mejorar las condiciones de habitabilidad de la vivienda rural para la población autóctona, dando en muchos casos usos nuevos a la vivienda y otras edificaciones. Estimulan la iniciativa empresarial y la repoblación a través de proyectos emblemáticos e innovadores en torno a la sostenibilidad, crean vínculos y arraigo entre la población y el territorio, y en definitiva, nos sirven para seguir avanzando en esta tarea compleja y apasionante que es habitar lo rural. Si necesitas de nuestra ayuda, soy Bosco Valero, Mediador y Cofundador de Cuatrotapias y este es mi email: boscovalero@gmail.com.

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Hace un año aproximadamente asistí al II Encuentro: Emprendimiento Social en áreas escasamente pobladas de Europa que se desarrollo en el Hueco (Soria), donde AlmaNatura tuvo la posibilidad de contar su modelo de fijación y donde conocimos otros modelos de emprendimiento social a nivel nacional e internacional.

En este encuentro conocimos de primera mano la labor que estaba desarrollando Montes de vecinos de Soria, su objetivo es recuperar y poner en valor los montes de socios y a través de ello contribuir al desarrollo económico, a la modernización y la mejora de la calidad de vida en el medio rural. Los montes de socios  o "Monte de la Sociedad de Vecinos", "Montes del Común", "Sociedad del Monte", "Sociedad de Baldíos", son usuales en toda la geografía nacional, especialmente en las zonas más interiores del centro y la mitad norte. Normalmente los montes vecinales pertenecen a más de un propietario en pro-indiviso, es decir todos son dueños de un % de la propiedad sin identificación y limitación de la parcela en concreto.

La figura de los montes vecinales es una figura muy interesante en cuanto a su gestión comunal, una gestión en la que todos los propietarios tienen que ponerse de acuerdo para tomar decisiones relativas a explotación y aprovechamiento del monte. Esto supone dificultades de entendimiento llegando en muchos casos de la geografía española al abandono de las masas forestales. El abandono de estas hectáreas de terreno es un grave problema ambiental ya que aumentan los riesgos de plagas y aumenta el peligro de incendios.   

Dicha labor de gestión y explotación ha sido galardona con el premio “Elinor Ostrom Award”. Este premio, es el máximo reconocimiento que a nivel mundial se otorga a instituciones, administraciones o particulares que ejercen una labor relevante de defensa de los bienes comunes y de su gobernanza. El premio se concede en memoria de la que fue Nobel de Economía, la politóloga estadounidense Dña. Elinor Ostrom (1933-2012), quien con su trabajo a lo largo de 30 años consiguió no sólo superar el enfrentamiento conceptual entre lo público y lo privado, reconociendo el concepto de “bienes comunes”

Modelo desarrollado por Montes de Vecinos.

Podemos destacar tres factores claves de la gestión de montes de vecinos lo que les ha permitido conseguir sus objetivos:

Sin duda es una buena noticia que modelos como Montes de Socios de Soria con sus "Juntas Gestoras" sean premiados a nivel internacional, ya que están aportando soluciones reales y visibles a zonas del medio rural que están cayendo en el olvido. Modelo de desarrollo sostenibles que se podrían extrapolar a otros sectores como a las cofradías de pescadores en la pesca de bajura, asociación de pastores a través de la trashumancia o sociedades de cazadores a nivel cinegético, que aprovechan el bien común. Modelos de gestión de recursos comunes que pueden ser soluciones económicas de zonas rurales y que aportan luz a la desploblación que está sufriendo el medio rural español a lo largo de toda la geografía española.

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Desde nuestra posición de ser la primera empresa B Corp certificada en España muchas han sido las personas que se han acercado a nosotros para peguntarnos sobre el camino a seguir o que prácticas consideramos positivas para conseguir la mejor puntuación en la valoración de impacto. Si bien cada empresa es un mundo, nosotros ofrecemos nuestro versión desde el punto de vista de la empresa social, una organización que existe con un propósito y donde el día a día gira entorno a este.

Comparto algunas prácticas que consideramos nuestro mejor "Know How" al respecto de un tema que cada día ocupa mayor agenda en el sector empresarial debido al alto impacto social, económico y ambiental de las empresas B Corp.

  1. Propósito, propósito y propósito. No te despistes durante el camino, existes con un claro compromiso de mejorar el mundo en el que vivimos gracias a tus servicios y de no generar externalidades negativas. Cuando concentras tu energía en dar la mejor respuesta a tu propósito todo fluye por que no es marketing sino una respuesta real y legítima a la dificultad por la que trabajas.
  2. Medición de impacto. Si no sabemos que es lo que estamos consiguiendo dificilmente nuestras acciones serán legitimadas. Evaluar nuestros resultados es la mejor forma de hacernos publicidad. Cuando conseguimos una clara transformación gracias a nuestros servicios o productos superamos el existir sólo para la venta a existir con sentido y determinación.
  3. Mensajes comunes. Algunas empresas tienen dificultades a la hora de transmitir a que se dedican por parte de una u otras persona de dentro de la organización. Más cuando son consideradas empresas de las nuevas economías. ¿Podrías decir que cualquier persona de tu empresa contaría lo mismo que tu como Director/a? Para ello nada mejor que implicar a todas las personas en la comunicación de la empresa mediante un blog por ejemplo.
  4. Predicar con el ejemplo. Que la Dirección general predique con el ejemplo es el primer ingrediente para conseguir que toda la empresa vaya encaminada hacia un objetivo común. Las diferencias salariales, los beneficios fiscales, el cuidado por el medio ambiente, etc. son temas que a todos nos preocupan pero que a veces pareciera que sólo deben cumplir los trabajadores. ¿Son tus Directores/as los primeros en arremangarse?
  5. Disfruta de las victorias. Poner en práctica el disfrute de lo conseguido es vital en empresas con propósito. Desgraciadamente en ocasiones el día a día nos engulle y olvidamos celebrar las victorias. Busquemos un hueco en la agenda, compartamos con el resto del equipo y descubramos que hace ilusión a todos/as para celebrar que nuestro esfuerzo merece la pena.

  1. La innovación es el camino. Obvio, ¿verdad?, sin embargo en ocasiones intentamos dar respuesta a necesidades desde una visión tradicional de los negocios. ¿Seríamos capaces de hacer justo lo contrario? o de hacerlo más transparente, más barato, más fácil, hibridando con otras compañías similares que nos permita aumentar el impacto. ¿Seríamos capaces de dar respuesta a retos de una forma en la que todas las partes ganen?
  2. Medio Ambiente como aliado. Mientras que algunos/as piensan en el medio ambiente como la losa que deben soportar, podrías entender el cuidado del medio ambiente como la alianza perfecta para aumentar el valor de tu empresa. Un valor compartido donde tu implicación con la naturaleza ofrezca una visión positiva, renovada y clave para el desarrollo sostenible de tu modelo de negocio.
  3. La certificación como proceso. La certificación B Corp es más que un sello, se trata de una comunidad de empresas compuestas de personas con el objetivo común de redefinir el sentido de éxito en los negocios. Cuando comprendes la horquilla de mejora (80 sobre 200 puntos es lo mínimo para poder certificarte), comprendes que con la certificación no termina nada si no más bien comienza todo, estamos ante un proceso de mejora continua.
  4. Transparencia es la nueva clave. Con proveedores, clientes, trabajadores y el resto que conforman tus grupos de interés. Construir propuestas sobre expectativas falsas y comunicar sólo lo que nos interesa sin asumir nuestros errores es el primer síntoma de que necesitas humanizar tu empresa. Práctica la transparencia a todos los niveles y deja de esforzarte en ser lo que no eres.
  5. Copia de otras B Corp. Esta buena práctica la creemos fundamental cuando se agotan las ideas. El conocimiento generado por las más de 2000 empresas certificadas en el mundo es una importante oportunidad para seguir innovando. Cuando copiamos buenas prácticas el mundo será el principal beneficiario, te dejo aquí un pdf de buenas prácticas de la comunidad de empresas B en América Latina.

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Si cuando acabé la carrera alguien me hubiera dicho que terminaría trabajando en una empresa privada, difícilmente le habría creído. Cuando uno estudia o se prepara para una profesión con el apellido “social”, casi todas las ideas de un trabajo futuro se dirigen por supuesto a la administración pública, el resto de ideas, se dividirán entre trabajar en asociaciones o en organizaciones no gubernamentales. Sin embargo, parece que la línea que marcaba tanta diferencia entre dichos tipos de organizaciones o entidades, cada día es algo más difusa.

Evidentemente, esas opciones no son para nada desdeñables, pero viéndolo todo con cierta perspectiva, me planteo lo necesario que habría sido que, a las personas que nos queríamos dedicar a la educación o el trabajo social, nos hubieran hablado de las empresas sociales durante nuestro periodo de formación, e incluso, por qué no, de haber tenido opción de realizar las prácticas curriculares en ellas.

Quizás la razón por la que a los profesionales del sector social nos chirría el término empresa es por la visión clásica y fundamentalmente capitalista que, incluso actualmente, predomina en los mercados, a pesar del crecimiento de la inversión en Responsabilidad Social Corporativa (RSC). Las empresas privadas tuvieron como mayor auge el periodo de la Primera Revolución Industrial, tratándose de entidades para la organización de unos recursos de producción limitados, con el objetivo de obtener el mayor rendimiento del proceso o, lo que es lo mismo, maximizar el beneficio económico. Todo ello bajo el paraguas teórico de la famosa mano invisible de Adam Smith, que defendía que a través de una actuación “egoísta” (en el sentido de que cada uno defendería sus intereses únicamente) y en un entorno de libre mercado, se llegaría a un equilibrio para la sociedad.

Un par de siglos más tarde, hemos comprobado las limitaciones de una visión tan individualista de la función de una entidad tan importante en nuestras sociedades como es la empresa. Sin embargo, como indicaba nuestro compañero Juanjo hace unos meses, podemos extraer elementos positivos de la empresa tradicional y aplicarlos de una forma diferente, más social. Según Bruno Defelippe (fundador de la primera B corporation de Paraguay), la empresa social no pretende sustituir a la empresa tradicional, sino traer a primer plano la existencia de otras necesidades iguales o más importantes que la viabilidad económica y sumar fuerzas al sector público para la defensa del bien o interés común. A pesar de la juventud de la empresa social, podemos determinar tres generaciones diferenciadas en las que enmarcarlas:

  1. Primera generación: en la que se engloban las políticas privadas de RSC. Las empresas empiezan a tomar conciencia de que al recibir de la sociedad y legitimar su existencia, también deben devolver parte de lo “prestado” y valorar su impacto social y medioambiental.
  2. Segunda generación: serían las denominadas B corporation, que incorporan de forma integral y transversal en sus estructuras, valores y objetivos de impacto social positivo, sin olvidar la viabilidad económica de la organización. Entre otros valores, el “ser el cambio que queremos ver en el mundo”, y la importancia de la comunidad y el medioambiente son el norte para este tipo de empresas.
  3. Tercera generación: que toman como referencia el Banco Grameen de Muhammad Yunus, galardonado con el premio Nobel de la Paz, precursor de los “microcréditos”, posibilitando el crecimiento e inversión en los países y comunidades en vías de desarrollo más pobres del planeta. Básicamente, se tratan de empresas o instituciones que nacen exclusivamente para la resolución de problemas sociales, pero dentro de las normas del mercado actual.

Personalmente no estoy del todo de acuerdo con la diferenciación en generaciones de las empresas que podemos englobar en el “sector social” ya que, bajo mi punto de vista, suponen categorías excluyentes en una línea continua. Al igual que hemos dicho que las empresas sociales no han nacido para sustituir a las tradicionales, las distintas formas de canalizar los nuevos objetivos deben ser compatibles y complementarias si realmente se quiere luchar por un sistema económico y social más justo y equilibrado. De hecho, en AlmaNatura somos buen ejemplo de ello, ya que podríamos perfectamente encontrarnos en un continuo movimiento entre las tres generaciones explicadas. Por un lado, colaboramos con grandes empresas que quieren llevar a cabo sus políticas de RSC, por otro lado, somos Empresa BCorp, por lo que impactar social y positivamente en todas nuestras acciones es nuestra manera de estar en el mundo; pero además, existimos por una causa, para resolver un problema social como es la despoblación del medio rural.

La revalorización del profesional social

Volviendo al planteamiento inicial, creo firmemente que, al incorporar estas nuevas líneas y filosofías organizacionales, se deben requerir nuevos profesionales que sean capaces de aunar esas dos visiones de la empresa como actor social, la viabilidad económica y el impacto sobre la sociedad y el medio ambiente. Asimismo, esto abre un campo de actuación mucho más amplio y rico en los que los y las profesionales de “lo social” podemos aportar nuestra experiencia y conocimiento en la misión y visión de esas nuevas entidades. De hecho, hablando desde el punto de vista de un educador social que ha trabajado tanto en la Administración Pública como en la empresa social, creo firmemente que ambas figuras juegan un papel fundamental en la solución de problemas que afectan a nuestra sociedad. Sin embargo, mientras que la Administración aborda esas problemáticas desde un punto de vista paliativo y compensatorio; la empresa social pone énfasis en la innovación como herramienta para buscar soluciones a problemas concretos y crear un impacto real positivo en las comunidades más cercanas. Además, en un mundo cambiante y globalizado como el actual, la flexibilidad y adaptabilidad que aporta una empresa social, da respuestas mucho más precisas y ayuda a revalorizar profesiones como la que ejerzo.

Encuentro además especialmente destacable los fines de uno y otro sector. Mientras la Administración Pública tiene como objetivo la defensa del interés general, y ha sido al fin y al cabo creada para ello, la empresa social tiene un componente extra que hace que me resulte más atrayente. Cuando ésta aparece, lo hace incorporando ciertos valores de manera voluntaria en sus planes estratégicos; valores que, al fin y al cabo, se encuentran en la línea de las profesiones sociales.

La perspectiva de los y las profesionales de “lo social”, pueden ser el puente entre estos dos enfoques y que ayuden a canalizar y aunar los esfuerzos de empresas y administración, para así conseguir un mayor impacto en la sociedad en la que vivimos.

Como dijo Nelson Mandela, “luchar contra la pobreza no es un asunto de caridad, sino de justicia” y es que, al fin y al cabo, todos somos responsables de hacer este mundo un lugar mejor y sostenible para futuras generaciones.

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“Cualquier cosa que puedas hacer, o que sueñes que puedes hacer, comiénzala. La audacia lleva en su seno el genio, el poder y la magia.” Goethe

He tenido la gran suerte de dar con mis pasiones desde pequeño. Nadie se acerco a mi para decirme que valía, simplemente lo hice. Cuando estudiaba pensé que lo mejor que podía hacer era seguir mi instinto y lo hice: deje la Universidad en segundo de carrera. Aun recuerdo los comentarios de mis amigos y sobretodo de mis padres. Pero es precisamente en ese estado del fluir donde parece que soy bueno.

Con este telón de fondo comienzo a enmarcar la obra de Joseph Jaworski: Sincronicidad “El camino interior hacia el liderazgo”. Pues existen ciertas analogías entre lo que nos cuenta y mi vida.

Emprender con 19 años de edad hace 20 años es todo un reto que visto con perspectiva me empuja una vez más a sentirme realizado con lo que hago y pienso en el día a día. Joseph Jaworski, relata su propia vida desde una importante crisis personal en el momento de su ruptura matrimonial. Dicha ruptura le lleva a emprender todo un proceso de emprendizaje en el que acaba fundando el Forum Americano para el liderazgo (FAL) y posteriormente le nombran director del equipo de planificación de panoramas globales de Londres del grupo Shell.

Hay muchos aprendizajes que han conectado con mi persona en este libro, uno de ellos y que da título al libro es el concepto “Sincronicidad”. Para Jaworski la palabra “Sincronicidad” son esos momentos perfectos en los que las cosas parecen encajar de una manera casi increíble, en que los sucesos que no podíamos prever, y mucho menos controlar, parecen guiar notablemente nuestro camino. En el fluir de esos momentos parece que nos ayudaran unas manos ocultas. Pero, lo que le llevo a descubrir el significado, fueron los sucesos existenciales que le acercaron a un proceso de transformación interna.

En mi propia vida he podido identificar dichos momentos, he creído en el destino y a la vez que he sabido que debo construir el presente y futuro sin retrasar ni oponerme a lo que en este momento debe suceder.

Notas sobre liderazgo

  1. El principio rector de la organización sería el liderazgo al servicio: servir con compasión y corazón.
  2. El liderazgo válido es el que enriquece y fortalece a sus participantes y los capacita para que traspasen sus límites, sean impuestos o creados por las propias organizaciones.
  3. Tenemos que avanzar hacia un liderazgo comprometido, transformacional e iluminado. Existen numerosas potencialidades inexploradas por cada uno de nosotros que debemos descubrir por el bien presente y futuro.
  4. El líder provoca lo mejor de los demás permitiéndoles expresar lo que llevan en su interior.
  5. Un grupo de gente comprometida podría literalmente cambiar el mundo. “Si cortas una hoja de hierba haces temblar el universo”.
  6. El liderazgo tiene que ver con crear, día a día, un dominio en el que nosotros y los que nos rodean profundicemos constantemente en nuestra comprensión de la realidad y seamos capaces de participar en la formación del futuro

Cambios mentales necesarios para el liderazgo creativo

  1. Cambiar nuestra forma de pensar sobre el mundo: imaginando un modelo de universo abierto, dinámico e interconectado.
  2. Cambiar nuestra comprensión de las relaciones: una vez que vemos que la relación es el principio organizador del universo, empezamos a aceptarnos mutuamente como seres humanos legítimos. Donde el tu y el yo están interconectados.
  3. Un cambio en la naturaleza de nuestro compromiso: un compromiso que no comienza con la voluntad sino con la buena disposición. El componente fundamental en este tipo de compromiso es confiar en el despliegue de nuestro destino. Las personas se congregan porque se sienten atraídas hacia la auténtica presencia y hacia el despliegue de un futuro lleno de posibilidades. Cuando estás en este estado de fascinación, ejerces una enorme atracción, pero no porque seas especial, sino porque las personas se sienten atraídas hacia la auténtica presencia y hacia el despliegue de un futuro lleno de posibilidades. La gente que viene a ti es la que necesitas para dar curso a tu compromiso.

Para Jaworski el propósito de vida también fortalece su trayectoria. Una energía inmensa emerge en el, al alienar su trabajo con su propósito existencial. He sentido este estado durante años, lástima no haber tenido la fuerza suficiente para mantener a mi lado a aquellas personas con las que merecían compartir este camino o en cambio no tener la fuerza para apartar a otras que en ningún instante compartían mi paradigma. Aunque debo decir que la alineación me provoco un fluir donde no escuchaba a nadie y donde casi sin esfuerzo todo aconteció como debía ser.

El propósito fundamental de este libro es proponer una alternativa: si las personas y las organizaciones funcionaran desde la posibilidad y no desde la resignación, se podrían crear futuros en el que viviremos intensamente en lugar de limitarnos a reaccionar ante el cuando llegue.

Y esto me conecta directamente con mi nuevo estado de flujo, pues no quiero sólo ganarme el pan si no inspirar y llegar a personas que necesitan que les mostremos otras realidades subyacentes de la experiencia y la transformación personal de mí propio desarrollo humano. Si bien 20 años de experiencias han servido para demostrarme a mi mismo que estaba en el camino correcto, ahora necesito dar un paso más para transformar y no sólo cambiar determinadas realidades. Para ello, ya he hablado con el resto de compañeros de cómo serían los pasos a dar para trabajar en una escuela de liderazgo compartido. Debemos funcionar como efectos multiplicadores que creen una nueva conciencia colectiva. Y no es utopía, pues aun sigue resonando en mi cabeza las últimas palabras de este increíble libro: “Quizás sólo haga falta la voz de una persona más para que la paz llegue al mundo”.

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