Desarrollo Rural, Economía

El coste ambiental, social y económico de la despoblación

Razones por las que la despoblación es un problema que afecta tanto a los pueblos como a las ciudades.

Aunque cada vez se habla más de la despoblación rural, aún sigue acompañando a las conversaciones sobre el tema un deje triste, de pena, que apela más a sentimientos de añoranza hacia otras épocas (manteniendo la estereotipia de lo que todo el mundo quiere entender por lo rural), que al valor real que los pueblos.

Este prisma de tristeza a través del que vemos el rural, se convierte en un freno para intentar buscar soluciones que apoyen el desarrollo de los pueblos. Desde las ciudades, los problemas de los pueblos resultan ser algo ajeno, no son percibidos como algo que tenga que ver con los o las habitantes urbanos. A pesar de que sea un tema del que cada vez se hable más, desde los medios de comunicación de masas siguen vendiendo esa imagen negativa que, aunque consiga remover alguna que otra conciencia, se suele quedar en eso.

La problemática del rural se naturaliza así como un hecho irremediable. Al igual que la extinción del rinoceronte negro del África occidental nos resulta a todas las personas que no estamos allí algo muy lejano (aunque igualmente preocupante), el peligro que corren los pueblos pequeños de desaparecer es una realidad que parece que poco afecta a la población urbana. Pero, como ocurre en el ejemplo del rinoceronte, la despoblación SÍ tiene un gran efecto sobre toda la ciudadanía, vivan en los núcleos en los que vivan.

Obviar el mundo rural, es obviar nuestro futuro, tanto del país como del planeta. No es sólo porque manteniendo vivos los pueblos, podemos hasta conseguir aportar nuestro granito de arena a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (que también, de ello os hablé aquí y aquí), sino porque además, no estamos siendo consciente del alto coste ambiental, social y económico que ello supone para toda la sociedad.

Ambiental
  • Desertización del campo: La despoblación conlleva necesariamente al abandono del campo. Si no hay personas en el agro y el bosque que cuiden de ellos, su abandono se traducirá en incendios y pérdida de masa forestal, provocando poco a poco la desertificación de todo el rural español, que viene a ser el 80% del territorio.
  • Pérdida de biodiversidad: La conservación y la preservación de la biodiversidad se encuentra también en peligro debido a la despoblación. La pérdida de oficios tradicionales que miman el medio natural y lo utilizan como fuente recursos de forma sostenible, puede llevar a la desaparición de especies animales y vegetales. Por ejemplo, sin pastores que críen y conserven las especies autóctonas, y que protejan los montes y los pastos, se perderán multitud de animales y plantas que forman parte de la biodiversidad agroforestal.
  • Incremento de la contaminación en las ciudades: Las personas cuando se marchan del pueblo, lo hacen a la ciudad, provocando la superpoblación de los núcleos urbanos. Más personas, más coches y más contaminación en las ciudades, problema con el que ya las principales capitales del país tienen que lidiar en su día a día.
  • Menor compensación urbana-rural: Si sumamos las tres ideas anteriores, nos encontramos con una bomba de relojería que le estamos lanzando al medio en el que vivimos. La contaminación urbana, que antes se podía compensar en mayor medida por la sostenibilidad que el medio rural aporta per se, aumentan, mientras que las acciones de la población rural que mantenían a raya esa contaminación, disminuyen. En definitiva, la huella ecológica de la población urbana es mucho mayor que la de la población rural, acelerando el cambio climático que ya estamos sufriendo.
Social
  • Merma de diversidad cultural: Los pueblos son la cuna de los saberes y tradiciones de nuestro país. Cada vez nos encontramos con más jóvenes que emigran a las ciudades y se dificulta la transmisión de ese patrimonio tan rico que existe en el rural. Al igual que hemos dicho antes que la población rural tiene como objetivo la conservación del medio ambiente, también tiene la responsabilidad de la guarda del acervo histórico y cultural de las diferentes regiones y localidades que forman un país diverso y cohesionado.
  • Reducción de producción sostenible: Mientras que en la ciudad el movimiento ecológico va cogiendo más fuerza, parece que la importancia del campo va perdiendo fuelle en el ideario común. Es curioso cómo la pérdida de los oficios y saberes tradicionales que hacían de la producción agrícola y ganadera algo ya de por sí natural y ecológico, no sea puesto en valor en esta nueva realidad. Si la tendencia de la despoblación sigue a este ritmo, pronto no habrá quienes transmitan esas formas de explotación del medio más sostenible, y tengamos que conformarnos con una simple etiqueta verde en un envase, que poco nos dice de su verdadera procedencia.
  • Colapso de los servicios públicos en las ciudades: Cuantas más personas se van de los pueblos, más personas llegan a las ciudades, teniendo estas que atender a la avalancha de nuevas personas pobladoras como mejor puedan. Colegios, hospitales y demás servicios públicos tendrán que hacer frente a muchas más personas empeorando la calidad de los mismos.
  • Pérdida de los servicios públicos en los pueblos: Si las personas se van y baja el número de habitantes de un municipio, los ingresos municipales y las partidas presupuestarias también disminuirán, así como los ratios de personas a las que ofrecer los servicios. Por ejemplo, cuando un colegio rural baja del número mínimo de alumnos o alumnas, aunque sea en sólo una persona, es probable que ese colegio cierre sus puertas, teniendo que trasladarse los niños y niñas que queden a otro municipio.
  • Desvertebración territorial: Cuando se abandona un territorio se está abocando a su olvido tanto a nivel social, como a nivel político, pues al no tener población, no tiene representación en las instituciones públicas y de la sociedad civil. El desarrollo económico y social equilibrado de un país, mejora la cohesión del mismo, para muestra tenemos los países donde menores diferencias socioeconómicas existen en sus regiones, son aquellos donde mayor estabilidad nos podemos encontrar (véanse Canadá o Suecia). Una sociedad en la que todas las personas se sienten incluidas, representará mejor la complejidad de la misma y permitirá el progreso de todas las comunidades que la integran por igual.
Económico
  • Pérdida de valor del sector primario: A pesar de que la agricultura, pesca y explotaciones ganaderas no suponen ni el 2% del PIB de nuestro país, su importancia en la estructura económica es vital. El sector primario es una fuente de empleo muy importante en las zonas rurales ya que en la mayoría de los casos, identificamos lo rural con lo agrario. Los productos agrícolas, ganaderos y pesqueros obtenidos por un país sin depender de importaciones permiten tener menor dependencia del exterior y asegurar un abastecimiento oportuno a su población. Como ejemplo, cada vez que hay un temporal en las países de producción de diferentes vegetales y se reduce su producción, hay otras naciones que se ven afectadas, como sucedió en 2017 con la “crisis del calabacín” en Reino Unido, que tras la mala cosecha sucedida en España, no se pudieron cubrir las necesidades de aquel país.
  • Aumento del coste de los servicios públicos: Muy relacionado con las ideas previamente expuestas del colapso de los servicios públicos en las ciudades y la pérdida de los mismos en los pueblos, nos encontramos con la financiación de los mismos. En regiones como Aragón, hacer llegar servicios educativos o de salud a un pueblo pequeño, puede llegar a costar hasta casi tres veces más que a una ciudad. Si bien es cierto que la prestación de servicios públicos supone un mayor coste, se ha intentado utilizar este argumento como herramienta política para justificar la desinversión en estas zonas. Sin embargo, la masificación de los servicios públicos en la ciudad, también conlleva una aumento del coste de los servicios públicos, sin mejorar la calidad de los mismos: listas de espera interminables para intervenciones quirúrgicas, colapso del transporte público, falta de atención más directa y adecuada con el alumnado en los centros públicos, etc. Esta realidad, lleva a que las familias “urbanas” externalicen esos servicios, a través de empresas privadas, soportando ellas un mayor coste. Una distribución más homogénea de la población facilita la planificación y organización de los servicios públicos así como mejor la calidad en su ejecución.
  • Burbuja inmobiliaria: Estamos viviendo una época en la que las familias que viven en zonas urbanas se enfrentan a unos costes de alquiler y precios de las viviendas insostenibles. Esto es debido a la demanda cada vez mayor por la concentración de la población en las áreas urbanas, que junto a la especulación de algunas empresas, están provocando una nueva crisis inmobiliaria. Al igual que en el caso anterior, una distribución más equitativa de la población, haría que la demanda de vivienda no se concentrase en zonas muy concretas y por lo tanto los precios no fueran tan elevados.

Como podemos ver, los problemas de lo rural y lo urbano son dos caras de una misma moneda, y aunque a simple vista parezca que no tiene conexión, se encuentran íntimamente relacionados. Por lo tanto, si se quiere realizar una estrategia integral del rural y una buena gestión de lo urbano, se deben tener en cuenta ambos puntos de vista para paliar tanto las causas de esos problemas como sus efectos en la población y el medio.

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Comentarios

Esther dice:

Hola,muy buen artículo,una información muy instructiva.La pena que el sistema político no contempla ayudar e incentivar la vida en el medio rural,pienso como tú,que es algo prioritario en la política social y económica del país.Un saludo.Sigo vuestros artículos,por mi interés en vivir en el medio rural Gracias y un saludo.

Luis dice:

Hola Esther, es un placer saber que nos sigues!
Como bien dices, aun falta un mayor movimiento no sólo social, sino también político que ponga al rural en el lugar en el que se merece. Es una pena ver cómo mientras los pueblos se abandonan y sucede todo lo que cuento aquí arriba (y mucho más), la opinión pública y la clase política mira hacia otro lado. Por suerte, vivimos en una democracia, así que también está en nuestra mano poder cambiar eso!! Espero que pronto nos pongan en el punto de mira de políticas que apoyen un desarrollo sostenible de nuestro medio rural.
Gracias por escribirnos, estamos encantados de tenerte entre nuestras seguidoras.

Emilio Palacios Gimeno dice:

Una forma de poder sobrevivir sería con explotaciones Apícolas Ganaderías y poner fabticAs de Peles y tratamiento de la Madera y Afñrtesanos y muchas otras cosas E Palacios

Luis dice:

Hola Emilio, muchas gracias por escribirnos! La verdad es que tienes razón, se pueden encontrar muchas opciones para intentar reactivar las zonas rurales. Por nuestro blog precisamente tenemos numerosos post que hablan de cómo desde la administración, empresas y otros colectivos sociales, se pueden hacer muchas acciones diferentes que darían una vuelta a los pueblos y reactivarlos tanto social como económicamente.
Esperamos seguir teniéndote por aquí como lector!

Buen artículo. La visión de desruralizar por apostar a lo urbano lleva muchos años, quizá inconscientemente se hace en la planeación. Se requiere un estudio profundo de los impactos que realmente causa y causará si sigue esa tendencia.

Luis dice:

Hola José Adrián, muchas gracias por intervenir en nuestro blog. Tienes razón con respecto a la planificación, hace falta hacer una buena estrategia que parta además del análisis de la realidad del mundo rural. Hace unos meses además estuve escribiendo sobre ello en este espacio, te pongo por aquí el enlace por si quieres seguir informándote sobre este tema: https://almanatura.com/2018/11/mundo-rural-necesita-una-estrategia/
Espero que sigas leyéndonos y, sobre todo, aportando lo que consideres necesario. Gracias por seguirnos!

César dice:

Hola Luis!
Muy interesante tu artículo muchas gracias! ¿Conoces estudios que cuantifiquen los impactos que indicas?

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