¿Soluciona el dinero el problema rural?

financiacion del rural

Algunas reflexiones sobre la financiación del mundo rural ahora que llegaran 10.000 millones de euros para planes de desarrollo rural.

Hoy me voy a atrever con un tema que, a pesar de polémico, siempre suele estar en boca de todos cuando se habla del rural en España: el dinero y la financiación. ¿Cuántas críticas se le ha hecho al rural (y especialmente a Andalucía) con respecto al PFEA (antiguo PER)? ¿Cuántos proyectos se quedan a medias porque se acaba la financiación subvencionada? ¿Cuántas placas y metacrilatos con el logotipo de FEADER solemos ver en los pueblos? ¿Cuántos meses y semanas puede esperar una familia para recibir alguna de las ayudas de esos programas para subsistir? Podría seguir haciendo preguntas sobre esto y todas se responderían igual: muchas.

Hace cosa de un mes, se anunció a bombo y platillo la dotación de alrededor de 10.000 millones de euros para planes de desarrollo rural entre 2021-2027. Una cifra para nada desdeñable si tenemos en cuenta la situación por la que la economía española está pasando debido a la pandemia del último año y que, aún, no sabemos lo que durará. Esta gran inyección económica vendrá principalmente de la Unión Europea, y se deben principalmente a los fondos FEADER y al fondo de recuperación post pandemia (aproximadamente un 85% del montante final). El resto saldrá de fondos del propio estado (un 10%) y de las comunidades autónomas (el restante 5%).

Lo que a todo el mundo le supondrá una buenísima noticia, a mí me crea ciertos sentimientos encontrados. Sobre todo cuando pienso en el futuro reparto de esos fondos y la gestión de los mismos. Sin una PAC cerrada para los próximos años (aún en periodo de negociaciones), necesariamente se prorroga el anterior plan de 2014-2020, un marco creado hace más de 6 años para un presente y un futuro que nada tiene que ver con lo que esperábamos encontrar en el mundo.

Hace ya más de dos años hablaba por aquí de la necesidad que el mundo rural español tenía de una estrategia clara, de un camino a seguir para la mejora de los pueblos y poner freno a la despoblación que todavía sufren. Y aunque se han hecho muchísimos avances y el mundo rural ha conseguido meterse de lleno en la agenda política, no puedo evitar removerme en la silla cuando empiezo a escuchar lo de las grandes inyecciones económicas. Y es que, si al final los fondos se acaban, si no dependen de la propia población rural (ni la cantidad ni el uso que se hace del mismo), y si no resuelven el problema estructural que se sufre en nuestro entorno, ¿de qué sirven?

La forma de financiar el rural en España necesita una vuelta de tuerca, necesita una reformulación que permita precisamente establecer cambios a largo plazo, con una mejor estrategia y que prime la solución de los problemas estructurales por encima de aquellos más coyunturales o que provienen de decisiones “políticas”.

¿Qué ingredientes deben tenerse en cuenta para un mejor aprovechamiento de la financiación del mundo rural?

Intentaré dar respuesta a esta pregunta a través de otras cuatro cuestiones que se me vienen a la cabeza cuando discutimos sobre el tema en nuestras oficinas:

  • Diversificación de la economía rural: ¿Cuántas casas rurales caben en un solo pueblo? Según se ha estado subvencionando este tipo de negocio, parece que “infinitas” es la respuesta. Si algo nos ha enseñado la pandemia que vivimos, es que depender solo del turismo es uno de los mayores errores que se pueden cometer. Es necesario apostar por la innovación, la tecnología, la energía verde, la agricultura y ganadería regenerativa, las empresas sociales, etc., por cualquier campo que utilice las características del rural en su beneficio y permita crear una nueva economía rural que apueste además por el planeta y sus habitantes.
  • Inversión en infraestructura y servicios básicos: ¿De qué sirve invertir en un nuevo emprendedor rural si no va a tener cubiertas las necesidades básicas en el municipio? Es indispensable apostar por los nuevos emprendedores y emprendedoras rurales, pero para que su modelo de negocio tenga éxito, debe existir una base en el propio municipio o la comarca que facilite su funcionamiento. Conexión a Internet y cobertura, carreteras en buen estado, servicios de salud y educativos, etc., son los principales recursos que todo municipio necesita para sobrevivir y desarrollarse, si estas necesidades no están cubiertas en todos los pueblos, estaremos comenzando la casa por el tejado.
  • Gestión descentralizada, local y comarcal: ¿Quién debe gestionar los fondos? Los Ayuntamientos, Concejos o, como mucho, los Grupos de Acción Local o Desarrollo Rural han de ser las instituciones a través de las que no sólo se gestionen los fondos (que realmente ya lo hacen), sino que se planifiquen los mismos. Si alguien sabe lo que necesita un pueblo son sus habitantes, los vecinos y vecinas que lo viven cada día, y no los dirigentes políticos que viven la capital alejados de nosotros y nosotras. Más participación en los procesos de planificación en el rural aseguraría una mejora considerable en la utilización del dinero que nos llega.
  • Mejores políticas fiscales: ¿Debemos pagar lo mismo si tenemos menos servicios y menos oportunidades de desarrollo? Una de las formas de financiar de forma indirecta el rural es a través de una relajación de la fiscalidad en este entorno. Peores carreteras, peores conexiones, menos servicios, transporte más caro (al tener que desplazarnos entre pueblos para disfrutar del médico y del colegio), etc., son algunas de las situaciones que vivimos con respecto a los servicios básicos, pero se pagan los mismos impuestos que en las ciudades donde, por lo general, tienen mejores calidades y mejor acceso a todo ello. Para más información sobre este tema en concreto, hace un tiempo escribí más largo y tendido sobre ello en el post “Políticas fiscales para luchar contra la despoblación rural“.

El dinero no lo resuelve todo en el rural, o al menos no de forma directa. Muchas veces me da la sensación de que el dinero termina convirtiéndose en un fin, y no en uno de los múltiples medios a través de los que podamos conseguir lo que queremos. Soy plenamente consciente de que es el mejor recurso del que podríamos disponer para solucionar los problemas a los que nos enfrentamos cada día, pero sólo invirtiéndolo con cabeza y atacando los problemas de raíz, haremos que sus frutos sean realmente positivos y duraderos en el tiempo.

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