La importancia de la inclusión financiera en el medio rural

La inclusión financiera permite un desarrollo social y económico clave para evitar la pérdida de población. Las últimas cifras revelan que las oficinas del medio rural son rentables y mejoran indicadores de solvencia, morosidad y eficiencia.

Como en cualquier otro lugar del mundo, tener acceso a entidades bancarias es imprescindible para poder realizar las tareas del día a día, sin embargo, esto que parece tan evidente, no se cumple en muchos municipios rurales de España.

La inclusión financiera garantiza el acceso por parte de la población a un nivel apropiado de servicios financieros. La reducción significativa de oficinas bancarias en España en los últimos años ha acrecentado el riesgo de exclusión financiera para algunos clientes de las zonas rurales.

En muchos casos esta reducción de cajas y bancos es debido fundamentalmente a dos cuestiones. Por un lado, a la disminución de población, sobre todo en municipios de menos de 10.000 habitantes y, por otro lado, a que las nuevas generaciones realizan cada vez más gestiones a través de la banca online. Desde AlmaNatura sabemos que la digitalización va teniendo cada vez más protagonismo a este respecto, por eso apostamos por proyectos que acerquen la banca online a la población y les ayude a realizar sus gestiones diarias. Pero solo esto no es suficiente, pues la presencia de sucursales bancarias en el rural es vital para su población y para la supervivencia de nuestros pueblos.

¿Por qué es importante la presencia de oficinas en zonas rurales y por qué preocupa el riesgo de exclusión financiera?

Para responder adecuadamente a esta cuestión es preciso poner conciencia sobre el perfil de las personas en el medio rural y sobre el tipo de negocios que se desarrollan en dicho entorno. En primer lugar, hablamos de una población envejecida, a la cual le cuesta relacionarse con la banca digital e incluso con los cajeros “multi-función”, en segundo lugar, nos referimos también a los negocios agrarios, aquellos que están apegados a la tierra y que necesitan un asesor. Y ¿cuáles son esas acciones que se desarrollan en las oficinas de los pueblos que personas mayores, negocios agrarios y el resto de la población pueden disfrutar?

  • Gestión diaria de recaudación, ingresos y pagos. A las personas mayores les cuesta entender el lenguaje bancario y, en muchas ocasiones, necesitan de una persona de apoyo para poder hacer el pago de un recibo en el cajero.
  • Asesoramiento financiero. La petición de prestamos bancarios y personales sin la ayuda de la persona sería imposible. La persona de la oficina ayuda a interpretar las condiciones de los prestamos y a valorar según su fuente de ingresos si se lo pueden permitir.
  • Petición de ayudas al medio rural. Muchos de los fondos como el pago único y la PAC son gestionados y solicitados gracias a la ayuda de personal cualificado que las entidades bancarias ponen para su gestión.
  • Seguros agrarios y ganaderos. Fundamentales para el medio rural, el cual necesita por normativa ambiental y sanitaria tener contratado este tipo de seguros.
  • Atención al ciudadano. En muchas ocasiones, la persona de la oficina bancaria hace las veces de persona de referencia para interpretar cuestiones de agencia tributaria o atender dudas sobre la correspondencia. Desgraciadamente, este servicio cada vez está siendo más limitado por las entidades bancarias, reduciendo los horarios de atención personal.

Bajo mi punto de vista, podemos encontrar argumentos de sobra para entender la importancia de las oficinas bancarias en los pueblos, un servicio de valor incalculable para esas personas que lo necesitan y para esos negocios apegados a la tierra. Las últimas cifras revelan que las oficinas del medio rural son rentables y mejoran indicadores como la solvencia, morosidad y eficiencia en comparación con las oficinas del medio urbano.

A pesar de ello, creo acertado afirmar que La responsabilidad social de estas entidades bancarias deben ir más haya de la simple rentabilidad o balances, la inclusión financiera hace que haya un mayor desarrollo social y económico del territorio y, por tanto, que las personas que habitan en él tengan igualdad de oportunidades para desarrollar sus vidas y sus negocios.

Es imprescindible que entendamos que apostar por una sociedad justa con igualdad de oportunidades es apostar por la inclusión financiera del medio rural, solo así, habrá futuro económico y social en nuestros pueblos.

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