Desarrollo Personal, Educación

¿Quién se encuentra detrás de tu sombra?

Aquella parte de nosotros que no nos gusta tiene una misión que quizás desconozcas y que es importante integrar para nuestra salud física y emocional.

“Lo que niegas te somete y lo que aceptas te transforma” Carl Jung

Trabajadora, alegre, apasionada, cabezona, sensible…esta es la parte de mí que muestro al mundo y por la cual soy valorada. ¿Cómo te muestras tu? Desde pequeños miramos a nuestro alrededor y buscamos nuestro sitio. Probamos mil maneras de relacionarnos con nuestro entorno y evaluamos cual de ellas tiene mayor respuesta. Así poco a poco vamos creando lo que conocemos como carácter que se va reforzando a medida que nos hacemos mayores. Así nos mostramos al mundo, enfatizando aquellos aspectos de nosotros mismos que creemos que nos hacen únicos pero que resulta ser una coraza a lo largo del tiempo. Según nuestro carácter juzgamos, valoramos y evaluamos nuestro entorno y nuestras relaciones.

Tener un carácter definido no es bueno ni malo si somos conscientes de los automatismos a las cuales nos somete. El carácter no es más que un salvavidas para aquellos con los cuales nos relacionamos, pues es más fácil encasillarnos en una manera de responder que estar sometidos a la espontaneidad y a la incertidumbre de las respuestas de una persona que se permite manifestarse de distintas maneras sin seguir un patrón determinado. No te ha pasado alguna vez que te has comportado de alguna manera diferente a la habitual y has escuchado: “¿Qué te ha pasado? ¿Si tu no eres así?” Todo esto te conduce muchas veces a la exigencia, a la culpa y a la arrogancia dejándonos inseguros y con miedo de no encajar y no encontrar el lugar en nuestro mundo a pesar de sentirnos encarcelados y con ansias de sentirnos liberados y poder ser quien realmente queremos ser.

La sombra: aquella parte de ti que ocultas

¿Quién quieres ser? No se si te lo has preguntado alguna vez pero para mi es una de las grandes preguntas que durante mi formación como terapeuta gestalt me hicieron. Al principio esa pregunta asusta porque te cuestionas realmente si lo que ya eres no te gusta, luego decides ser todo aquello que no eres pero que de esa manera estaría bien para ser más aceptado y querido, para finalmente pasar a darte cuenta que puedes ser lo que quieras ser en cualquier momento.

Cuando eres consciente de esto, miras con perspectiva tu carácter y te das cuenta (en mi caso) que durante años has ocultado la tristeza, la pereza, la rabia y el enfado aunque estén dentro de ti generando malestar y frustración. A mi me gustaba llamarle el “Spiderman Negro” aunque los entendidos en el tema le llaman Sombra.

“Tu sombra no es más que aquella parte de ti (pensamientos, emociones y recuerdos) que tienes oculta pero que están en ti.”

Te invito a realizar un Ejercicio: Haz dos columnas en un papel. En la primera columna apunta cómo te describirías: nerviosa, fría, … En la segunda columna apunta los opuestos: tranquila, cálida,… pues en esa columna dónde has apuntado tus opuestos es dónde se encuentra tu sombra, aquello que no te dejas ser.

Encontrarte con tu sombra

Está claro que consideraremos nuestra sombra una amenza cuanto más nos hayamos esforzado por construir una “imagen ideal” de nosotros mismos. Pero una vez que la tienes delante no puedes relegarla a un segundo plano de nuevo pues aunque la hayamos temido es una de las llaves para nuestra libertad y madurez personal.

Hay varios momentos en la vida que sufres un “crack”, una ruptura contigo mismo, sientes que aunque tienes todo algo te falta, que estás triste y desmotivado. Cuando esta crisis se presenta ya nada puedes hacer para volver a tu estado anterior, bueno sí, mirar a tu sombra y descubrir aquello que estás oprimiendo y que necesitas integrar para sentirte completo. En cada uno de nosotros se encuentran abrazadas la luz y la sombra, os pongo un ejemplo:

“Un niño que ha sido silenciado cada vez que ha querido hablar, oculta tras su sombra la capacidad de expresarse. Junto a él también se forjará el resentimiento, la tristeza, la timidez y convertirá su mirada en la crítica hacia los demás. Si no integra que aunque su vida le ha conducido a desarrollar la capacidad del silencio también tiene la capacidad de expresarse aunque esté desentrenada, no se sentirá completo hasta que no integre su sombra, su polaridad”

¿Cómo podemos hacer esto para encontrarnos con nuestra sombra?

Es importante ser conscientes que como cualquier entrenamiento es tiempo, constancia y paciencia contigo mismo. Quizás un primer acercamiento prodría ser a través de esta pregunta:

¿Y si me permitiera …?

Coge tus valores opuestos apuntados en la segunda columna del primer ejercicio y crea tus propias preguntas:

¿Y si me permitiera ser triste?

¿Y si me permitiera relajarme alguna vez?

¿Y si me permitiera decir aquellas cosas que no me gustan?

¿Y si me permitiera alguna vez hacer aquello que no se espera de mi?

¿Y si me permitiera poner distancia con las personas que aunque repiten que te aprecian, te tratan con brusquedad?

….

Permítete ser lo que quieras, experimenta, juega e integra. No pasa nada si alguna vez dejas de sonreir, o no atiendes a otras personas para mirarte a ti.

Este tema da para mucho pero con estas pequeñas pinceladas podemos empezar a ver que tal vez ese “Spiderman negro” no es tan malo como lo pintamos sino más que tiene la misión de equilibrarnos y sanar esa parte de nosotros que no se encuentra a gusto. ¿Te has sentido así alguna vez?

Aquí os dejo una canción de Sabina donde cuenta su encuentro con su sombra.

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Foto Destacada: pexels.com

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