Desarrollo Rural

Los nuevos pobladores del entorno rural

Aprende más sobre los nuevos residentes como renovadores contra la despoblación del entorno rural.

Desde hace ocho años vivo en un pueblo aunque nací y crecí en la ciudad. Algunas personas veían este cambio de vida como una locura, como un “ir hacia atrás” en una imaginaria línea de progreso. Otros me veían como una seguidora de la moda de los “neorurales” que despuntó en los años 90. Después de todo este tiempo me sorprende cuando algunas personas me preguntan: ¿te has adaptado bien al pueblo?

Emprender y criar son dos tareas que me han mantenido muy ocupada durante este tiempo por lo que la adaptación al pueblo me ha pasado inadvertida. Ahora puedo echar la vista atrás y compartir algunas reflexiones sobre esta experiencia como Nueva Residente o Inmigrante Rural.

La sostenibilidad de las áreas rurales depende de la reproducción demográfica y social de las poblaciones que las habitan. Aunque la modernización ha impuesto dificultades a esta reproducción existen claros indicadores de que soplan vientos diferentes en la configuración social del territorio.

Encontramos dos grupos claramente diferenciados entre los nuevos pobladores de entornos rurales. Por un lado están las personas de distinta procedencia a nivel nacional que fijan un pueblo como lugar donde comenzar una nueva vida, conocidos como neorrurales y la población extranjera.

Neorrurales

En comparación con los habitantes autóctonos, los nuevos pobladores presentan una estructura por edad y sexo diferenciada. Aunque el asunto de la edad no es especialmente relevante, sí merece destacarse que en parte como consecuencia de la juventud de los nuevos residentes, encontramos composiciones familiares en formación, con gran presencia de la vida en pareja, con hijos pequeños y personas solas que fijan su residencia en un pueblo pero se desplazan a núcleos urbanos para trabajar. En cuanto al sexo, las diferencias indican, por encima de la significatividad estadística, un cambio extraordinariamente relevante, pues sitúan a la población neorrural en una ratio de masculinidad bastante más cercana a la media de la generación nacional que la de la población autóctona, claramente masculinizada. Ello sugiere que la llegada al campo de estos neorrurales se relaciona con una estrategia residencial-familiar, sin duda, la formación de nuevos hogares por parte de los nuevos residentes actúa de regenerador y contribuye a neutralizar los graves desequilibrios demográficos y a renovar el tejido social, aunque la mayoría de las veces existe una desvinculación territorial respecto al empleo, que es fundamentalmente extra local.

Población extranjera

Aunque el asentamiento de inmigrantes es un fenómeno eminentemente urbano, tiene también su reflejo en las poblaciones rurales. Los datos reflejan una gran diversidad en cuanto a lugares de procedencia y situaciones de los extranjeros residentes en las áreas rurales que forman un conjunto muy heterogéneo. Así pues encontramos diferentes movimientos migratorios procedentes de países representativos como migraciones de retiro (Gran Bretaña) que buscan la calidad ambiental y residencial, conocida como el idilio rural, migraciones de retorno generacional, (Argentina), migraciones de vecindad (Francia y Portugal) migraciones económicas y de reagrupamiento familiar vinculadas a los mercados de trabajo estacionales y a las expectativas de desarrollo de sus protagonistas (Rumanía, Marruecos y Ecuador).

Las motivaciones principales suelen ser la motivación familiar, la motivación laboral y la motivación del entorno. La motivación familiar responde tanto a la familia de pertenencia (los padres son del pueblo) como a la familia de procreación, incluidas también personas solas. La motivación laboral hace referencia a las oportunidades de trabajo que ofrece el pueblo (autoempleo, trabajos relacionados con el medio rural y aprovechamiento de las diversificación del empleo en entornos rurales de los últimos años debido a la desagrarización). Por último, encontramos dos aspectos que tienen que ver con el entorno: uno, la vivienda, ligado al proceso de emancipación residencial y a las dificultades asociadas por el incremento de los precios de la vivienda; el otro, la calidad de vida en el entorno rural, que responde vivamente al “ideal rural” como forma de vida contrapuesta a la urbana, de la que cada vez más personas se encuentran profundamente desencantadas.

¿Qué aporta la llegada de nuevos pobladores a la fijación de población rural?

La sostenibilidad social de las áreas rurales no es producto únicamente del crecimiento económico, sino también de las dificultades de la reproducción de la vida social. Que no haya jóvenes, que las mujeres se vayan, que los mercados de trabajo sean poco dinámicos, son indicadores contundentes de que los cambios socioeconómicos han producido nuevas dificultades y desigualdades.

Cuando comencé junto a mi familia mi nueva vida en un pueblo empecé a coincidir con otras personas que, como nosotros, habían dado un giro a sus vidas. Me parecía increíble que en un pueblo tan pequeño reuniera experiencias tan distintas venidas de diferentes puntos de partida, si bien desde entonces, se siguen sumando. Pero ¿cómo influye este hecho en la población autóctona sobre la decisión de quedarse en el pueblo?

Los nuevos residentes son el elemento central en la amplificación de la heterogeneidad social que hace más atractivo el entorno rural, además de poner en relieve oportunidades de vida de las que las personas autóctonas no se habían percatado porque tenían su punto de mira puesto en la ciudad. Los nuevos pobladores ayudan a fijar la población debido a que aumenta la población infantil que acude a la escuela rural, hay una mayor demanda de servicios básicos y sobre todo a nivel social, se producen una mayor interacción y enriquecimiento de experiencias vitales.

Si fomentamos estas experiencias y los cambios que conllevan en cuanto a actividades, formas de convivencia, modos de organización así como la transformación de valores y se consigue una mejora en el entorno en cuanto a las comunicaciones tanto físicas (buenos accesos que eviten aislamiento) como tecnológicas (conexión a Internet) se puede conseguir atraer nuevos pobladores a los entornos rurales que nos ayuden a fijar la población rural en entornos que están hoy en día luchando contra la despoblación.

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Comentarios

José María Domínguez dice:

Fantástico análisis. Información de primera mano. Muchas gracias

Marta dice:

Muchas gracias a tí por tu comentario. Abrazos

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