AlmaNatura, Economía, RSE

¿Se puede ser activista, y cambiar las cosas, sin ser político?

Estamos cambiando las formas de entender el mundo rural desde la empresa y sin ser un partido político.

Es algo que me vengo preguntando últimamente, mucho más cuando puse conciencia del trabajo que realizamos en AlmaNatura por la reactivación rural desde hace décadas. Y es que los ciudadanos se sienten tan responsables como los políticos y el gobierno en el deber de resolver los problemas de la sociedad. Y no lo digo yo, sino el segundo estudio que la consultora “21 Gramos” ha sacado sobre “El consumidor-ciudadano empoderado”. El activismo es necesario en un momento donde un planeta finito necesita de personas sensibles para actuar a favor de la generación de cambios positivos.

El 6 de diciembre de 2017, Patagonia, una marca de ropa de montaña, demandó al Gobierno de Donald Trump. Concretamente, a sus edictos para reducir la extensión de dos áreas naturales protegidas del país: el Grand Staircase-Escalante y el National Bears Ears. Este hecho marcó un hito en la era industrial: era la primera vez que una compañía se enfrentaba a un Gobierno poderoso, por causas que no tienen nada que ver con su negocio.

Patagonia lleva impreso su compromiso con el medio ambiente y la sociedad desde su nacimiento, hace más de tres décadas: el 10% de sus beneficios anuales se destinan a ONGs. Su papel con la sociedad es activo y trasciende la Responsabilidad Social Corporativa. Por eso muchos la definen cómo una «marca activista».

El título de este post lo extraigo de la frase pronunciada por Lisa Pike, vicepresidenta de Activismo Ambiental de Patagonia, durante las jornadas Sustainable Brands celebradas recientemente en Madrid: «¿Se puede ser activista, y cambiar las cosas, sin ser político?», ella respondía: «Yo creo que sí. El cambio climático es una posición política, lo era cuando empezamos hace 30 años, cuando había tantos negacionistas todavía. Teníamos unos valores sobre algo a lo que el mundo aún le daba la espalda. Patagonia ha incidido en la mentalidad de la gente, y de alguna manera, en las decisiones posteriores de muchos políticos».

AlmaNatura y su compromiso activista

Cuando comenzamos en 1997 con el proyecto AlmaNatura, justo nos preguntábamos esta frase, frente a las atrocidades que veíamos en nuestro pueblo, nuestra comarca (la apatía generalizada en muchos casos, la falta de escrúpulos por el patrimonio cultural y ambiental, la falta de estimulo hacia nuestros jóvenes o simplemente la inacción frente a la pérdida de población rural). ¿Podíamos hacer algo? Crear un partido político no era nuestro fuerte, fundamentalmente por las implicaciones que ello conlleva y, sobre todo, porque acabaríamos asumiendo el liderazgo en facetas que poco tiene que ver (en muchos casos) con las problemáticas de las personas.

Por eso nuestra primera opción fue la creación de una Asociación con diferentes secciones (ambiental, social, etc.) para posteriormente desarrollarnos como empresa y permitirnos seguir anclados de forma permanente y sostenible al territorio. En este blog he escrito algún que otro artículo refiriéndome a esta etapa donde tanta energía y vitalidad desplegamos.

La última etapa de nuestra aventura nos permitió conocer el movimiento B Corp, convirtiéndonos en 2103 en la primera empresa Española en recibir dicho certificado. Desde este momento entendimos que no nos equivocábamos cuando hablamos de que se puede hacer mucho desde la empresa social. Podemos cambiar las cosas y convertirnos en un agente transformador, motor de cambio para las zonas donde intervenimos junto a Administraciones públicas y ONGs.

Cuando nuestra intención transciende y pensamos en el propósito de reactivar y fijar población rural los resultados son bien diferentes frente a contar con una simple cuenta de resultados económicos. Aquí está justo la diferencia y con ello la mejora del bien común. Los años nos han enseñado que nuestra mayor posición activista ha sido justo permanecer fieles al discurso de crear una vida en nuestro pueblo, una vida que nos permitiera vivir dignamente pese a la propaganda de una vida mejor en la metrópolis.

Resultados del activismo empresarial

Desde AlmaNatura somos conscientes de lo que conseguimos año tras año y por eso lo medimos, aquí puedes ver la evaluación de impacto de los últimos. Y ahora, ¿Qué acciones concretas de AlmaNatura transforman el mundo rural sin ser un partido político?

  1. Conseguimos atraer riqueza a nuestros pueblos gracias a programas de apoyo financiados por áreas de responsabilidad social empresarial y que probablemente sólo habrían llegado al mundo urbano sin nuestra acción.
  2. En el último año 2017, un total de 262 pueblos de toda España recibieron acciones gratuitas para la reactivación rural haciendo ahorrar a nuestros pueblos miles de euros.
  3. Hemos generado un movimiento seguido por miles de personas para la sensibilización del mundo rural desde este mismo blog y donde hemos compartido ya más de mil artículos.
  4. Nuestro programa de voluntariado corporativo ha desarrollado más de una veintena de acciones en el último año donde hemos trabajado aspectos como la defensa del medio ambiente limpiado nuestros arroyos, acciones de empoderamiento femenino e igualdad de género, acciones socioculturales para la población local donde están ubicadas nuestras oficinas, asesoramiento a emprendedores rurales, etc.
  5. La aplicación de nuestros productos o servicios alteran las estructuras sociales de los ámbitos de acción, un ejemplo es el programa GIRA Mujeres que ha provocado que entidades públicas focalicen el emprendimiento femenino como una demanda de nuestra sociedad.
  6. Más de 7000 personas han reclamado medidas útiles para luchar contra la despoblación rural en España a través de la plataforma change.org.
  7. Consumimos todo aquello que produce el ámbito rural formando parte de grupos de consumo local y fomentando la creación de empresas que produzcan en base a recursos endógenos.
  8. Donamos el 1% de nuestros ingresos netos a proyectos de emprendimiento social que reactiven los entornos rurales como por ejemplo el proyecto Tomates Felices.

Según Wikipedia la ciencia política constituye una rama de las ciencias sociales que se ocupa de la actividad en virtud de la cual una sociedad libre, compuesta por personas libres, resuelve los problemas que le plantea su convivencia colectiva. Es un quehacer ordenado al bien común. Entonces, ¿no es eso lo que estamos haciendo? Estamos cambiando la forma de entender el rural, la forma en la que construimos esta realidad que precisa de nuevos paradigmas sociales. ¿Nos acompañas?

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