Dejarte inspirar por otros/as sin que sientas vergüenza al que dirán, sin que te aticen con la soberbia de la indiferencia o el dedo amenazador que señala que eres raro. Yo tenía ese don de ser diferente, lo sabía desde que en primaria me uní al grupo de periódico del colegio. No me gustaba el fútbol, la música heavy metal o los fines de semana alrededor del botellón. Sentía que tendría que construir mi mundo, crear ese espacio que me permitiera vivir como yo quería. Emprender se convirtió en mi mejor aliado.

Inventé más de una asociación cultural y juvenil, más de un evento donde la música era protagonista, sentía que nada era suficiente y disfruté de las primeras derrotas y sinsabores de los que no aceptan a los diferentes. Esos que tienen tanto miedo que huyen a diario de su vida para refugiarse en las de otros, esos que por miedo a ser señalados por incompetentes hoy simplemente aceptan las tareas diarias que le imponen otros/as.

El emprendimiento que lidere hace 20 años fue el estado más rebelde de mi conciencia, mucho más que pintar graffiti, denunciar la incompetencia de la gestión pública local o buscar aliados en mi batalla. Emprender fue la rebeldía de no querer aceptar el dogma de vivir en la ciudad, convertirme en funcionario o amar a quien no me quería. La rebeldía de emprender debería de estudiarse y ser tenida en cuenta en muchas escuelas de negocio donde se habla demasiado de métodos y poco de personas.

En AlmaNatura hemos llorado, reído y convertido una Sociedad Limitada en una forma de vida que inspira a miles de personas en estos momentos. Creer en que una nueva lógica empresarial es posible es confiar plenamente en tu mensaje rebelde, en un momento donde una gran mayoría sigue pensando que sólo aquellos que tienen enchufe o se bajan los pantalones consiguen algo en esta vida. Confiamos firmemente en nuestros principios colocando nuestros miedos donde se merecen y manteniendo la esencia que nos vio crecer. Soñamos con un mundo lleno de organizaciones con significado donde la verdad y la coherencia sea el apellido de todas.

Isra Manzano, Conce Macías y Juanjo Manzano.

20 aprendizajes dedicado a los que emprenden y a los que no

Aprendizajes muchos de ellos de la sabiduría tibetana que hemos aplicado con paciencia en nuestras decisiones personales y profesionales.

  1. Habla lento, piensa rápido. Hazte entender pero piensa rápido las decisiones diarias. Si además puedes apoyarte en alguien mejor.
  2. Cuando digas "lo siento", hazlo mirando a los ojos. Acepta tus límites y no generes falsas expectativas en tus clientes.
  3. No te rías de los sueños de otras personas, algún día podrían ser tus jefes.
  4. Cuando pierdas, aprende la lección. Pero no gastes energía en evitar que otros/as no se caigan, ellos también deben aprender.
  5. Deja que cada uno encuentre su camino. A veces el silencio es la mejor respuesta.
  6. Si ganas más dinero de lo que necesitas, usa un poco para ayudar a los demás. Y si lo ganas haciendo el bien mejor.
  7. Cada día es una nueva oportunidad no la malgastes.
  8. Una buena imagen no sólo es importante en los negocios.
  9. Respira y encuentra momentos de calma.
  10. Recuerda siempre que no todos los deseos pueden hacerse realidad.
  11. Obsesiónate con tu propósito profesional, pero antes descubre el tuyo personal.
  12. Confía en las personas, pero cierra siempre tu puerta con llave.
  13. Cuando estés en desacuerdo con tus seres queridos no remuevas hechos pasados.
  14. No permitas que una pequeña disputa arruine una gran amistad.
  15. Focaliza y afronta tus errores sin ocultarlos conseguirás humanizar tus mensajes.
  16. Rodéate de personas con más talento que tu pero sobretodo rodéate de buenas personas.
  17. No busques siempre respuestas, sólo déjate llevar por tu instinto.
  18. Lee más libros, aprende más de los que llegaron antes.
  19. Elige bien tus modelos, no vaya a ser que los alcances.
  20. Convierte la palabra coherencia en tu mejor mantra.

Pensamos que el emprendedor debe ser rebelde para construir nuevas realidades, como dice Yvon Chouinard, alpinista y empresario con propósito“Los negocios y las empresas también pueden producir alimentos, curar enfermedades, controlar la demografía, crear empleo y en general enriquecer nuestras vidas. Y todas estas cosas buenas, además de recoger beneficios, pueden hacerse sin necesidad de vender el alma al diablo”.

En nuestra sociedad se ve contrapuesto el hacer dinero con pagar un buen sueldo a tus trabajadores, cumplir con nuestros clientes y proveedores a la vez que damos una respuesta a una problemática social y/o ambiental. Es por eso que nos sentimos rebeldes, inconformistas de que las cosas pueden ser de otra manera, reacios a lo establecido donde el amigueo impera y desobedientes a un sistema falto de valores y lleno de posesiones.

Seguiremos trabajando con rebeldía para que muchas más personas y empresas entiendan que hacer el bien no debería ser lo extravagante si no la forma de estar en este mundo.

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Manuel Martín Bolaños fue un insigne ingeniero de montes onubense de mediados del siglo pasado. Hoy me acuerdo de él porque quiero escribir sobre la importancia del cuidado y mantenimiento de lo rural para garantizar la calidad de vida de todos y cada uno de nosotros, incluidos los urbanitas que nos acercamos al monte algún que otro domingo. Ahora verás por qué me acuerdo.

Decía Martín Bolaños con un criterio y un sentido común demoledor, que si del valor de los montes forestales se beneficiaran todos los vecinos de sus alrededores, no habría incendio que durara ni cinco minutos. Para mí este pensamiento es muy evocador porque encierra algo inherente al ser humano y habla de una verdad irrefutable: que el instinto de protección surge cuando no queremos perder algo que nos importa y nos sirve o lo consideramos útil. Por lo tanto, la mejor forma de garantizar el cuidado de algo es conseguir que lo consideremos valioso e importante, y que nos sirva para algo.
Parecería fácil ¿verdad? Cómo no considerar valioso o importante el Parque Nacional de Doñana, o la Sierra de Aracena, o, allende Huelva, el Parque de Ordesa y Monte Perdido, Monfragüe, las Tablas de Daimiel… y un largo etcétera de joyas naturales de este inmenso, diverso y maravilloso país.

Pues la realidad es que no es fácil, ni muchísimo menos, y de hecho la mayor parte de las joyas naturales de nuestro país están en uno u otro nivel de peligro. ¿Se supone que no las consideramos tan valiosas o importantes? Yo me atrevo a concluir que lo que pasa es que no alcanzamos a ver la grandeza de su utilidad real, tontos de nosotros, y opino que el estado en el que se encuentra nuestro entorno natural es una consecuencia en gran medida del abandono de nuestros pueblos, esa creciente y sangrante lacra social.

La clave está en reconocer y valorar los intangibles

El entorno rural es el gran generador de los beneficios que disfrutamos todos, también en las ciudades. Yo diría que sobre todo en las ciudades. Lo que pasa es que los más importantes son los que denominamos intangibles, esos que no se pueden tocar, y ahí tenemos un problema de falta de fe como santo Tomás. El resultado es que cada vez damos más cosas por hecho.

Por eso nos suelen gustar más los muebles de madera, los productos naturales o las verduras frescas de la huerta. Buscamos en nuestros proveedores habituales de carne el cerdo ibérico, si es posible el que ha corrido libre en montanera los últimos meses de su vida. También nos decantamos por los huevos de las gallinas que no han sido hacinadas y maltratadas toda su vida. Muchos nos preocupamos de todas esas cosas, y lo incluimos como criterio en el ejercicio de nuestra compra.
Sin embargo, en lo que a nuestras conductas se refiere, parece que creamos que la calidad del aire viene por defecto al abrir la ventana o que el agua sale de los grifos por arte de magia. Nos paramos poco a pensar si la masa arbolada influye o no en la atracción de la lluvia, o si la vegetación que no veo en mis calles asfaltadas es capaz de retener el suelo para que literalmente no se nos venga encima.

Son los imprescindibles intangibles que, sin embargo, más trabajo nos cuesta valorar, y que nos tenemos que recordar para reconocer el valor de lo natural más allá de lo obvio:

Y todos estos beneficios indispensables para la vida tienen unos guardianes más indispensables aún, unas personas valientes que los protegen, una gente generosa que los garantizan: la población rural. Esa misma población que está desapareciendo lentamente. Así que deja de creer que el abandono de los pueblos no te afecta.

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En las últimas semanas me inundan mil y una noticias de las "smart cities". Noticias relacionadas con la movilidad sostenible, con la eficiencia energética y con aplicaciones para smartphone que te ayudan a encontrar aparcamientos o evitar el atasco a la hora punta. Una realidad que está muy alejada de mi día a día, normalmente no tengo problemas de aparcamientos y voy al trabajo andando, claro que en mi pueblo tan solo somos 900 habitantes.

Entiendo que las ciudades están masificadas y que la aplicación de la tecnología e innovación favorecen una mayor calidad de vida para sus habitantes. Podríamos decir que las smart cities aprovechan todo el potencial de los avances tecnológicos para ahorrar costes siendo más eficientes, proveer nuevos servicios económicos y sociales, reducir su huella ambiental, estimular la innovación local y avanzar hacia una mayor calidad de vida para sus habitantes. Las smart cities tienen grandes retos en los siguientes ámbitos de intervención:

Sin duda retos tecnológicos a los que habrá que dar respuesta y en los que ya se esta trabajando desde la Red Española de Ciudades Inteligentes (RECI). Su objetivo es intercambiar experiencias y trabajar conjuntamente para desarrollar un modelo de gestión sostenible y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, incidiendo en aspectos como el ahorro energético, la movilidad sostenible, la administración electrónica, la atención a las personas o la seguridad. Actualmente está red española está formada por 65 ciudades.

¿Qué ocurriría si toda esa innovación y inversiones llegarán a municipios rurales?

Buscando mucho he llegado a municipios con aspiraciones de ser "Smart Pueblos", municipios que están integrando en su día a día la tecnología y con ellas las posibilidades de generar nuevas oportunidades, os pongo algunos ejemplos:

Cada vez la tecnología se adapta más a la realidad rural y esto hace que haya mayor productividad y mejores resultados. Un ejemplo claro de esto son las innovaciones aplicadas a las herramientas como son tractores robotizados o drones de visualización para cultivos extensivos. Sin duda herramientas modernas y muy avanzadas basadas fundamentalmente en la conectividad y la utilización de redes inalámbricas. Redes que en muchos casos son precarias, deficientes e incluso inexistentes.

Es evidente que el internet de las cosas (IoT) y su conectividad es el futuro/presente, es por ello que en las ciudades se van a hacer fuertes inversiones en infraestructuras, en desarrollo de aplicaciones y en mediciones de datos. La Unión Europea está dispuesta a invertir  365 millones de euros en infraestructuras para las smart cities. Espero que en está nueva revolución tecnológica, el mundo rural, que también necesita tecnología e innovación en sus sectores productivos, pueda disponer de recursos para avanzar y donde se disminuya la brecha digital existente. Estas inversiones en infraestructuras serían bienvenidas en el sector y supondrían un rayo de esperanza para que las iniciativas emprendedoras del medio rural no tuvieran que abandonar su pueblos de origen por problemas de infraestructuras TIC o por problemas de comunicación.

Las inversiones en infraestructuras y en comunicación favorece la fijación de población y atrae a nuevos pobladores, el medio rural debe aprovechar la inercia de las "smart cities" y subirse al carro del "smart rural".

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Ayer, como muchos españoles, vi el programa de Salvados en La Sexta, dedicado a la despoblación del medio rural que sufren más del 50% de los municipios españoles. Un programa que bajo mi punto de vista mostró una realidad concreta de una comarca muy concreta. Una realidad que además desde AlmaNatura conocemos bastante bien ya que estamos interviniendo con esas comunidades en dos proyectos: por un lado RuralTIC y por otro GIRAMujeres.

Como joven que vivo en un pueblo de 900 habitantes y como joven que monté mi empresa en el medio rural hace ya 20 años, me cuesta asimilar que la realidad del medio rural sea la que ha mostrado Salvados. Me pongo a pensar en toda esa gente de la cuidad que haya visto el programa o haya seguido el hashtag #TierraDeNadie y haya llegado a la conclusión que en el mundo rural solo hay gente mayor, no hay conexión a internet y por tanto no hay futuro. Ni que decir que las tristes imágenes y música melancólica calaron en la tristeza y en la pena, tal y como leí en muchos tweets en el hastag #TierraDeNadie.

¿Pero cómo hemos podido llegar a está situación?

Si hacemos un poco de memoria, entre los años 50 y 60 hubo un éxodo rural que provocó que muchos pueblos fueran abandonados debido entre otras cuestiones históricas a la construcción de más de 620 presas entre los años 40 y 80 aprox. La construcción de estas presas provocó la inundación de campos de cultivos y la inundación de pueblos enteros que hizo que sus habitantes tuvieran que comenzar una nueva vida en la ciudades más próximas Madrid, Valencia, Barcelona o Bilbao. Ciudades que en un periodo de 20 años triplicaron sus habitantes y supusieron un encontronazo cultural entre los "paletos de pueblo" y los "urbanitas". Sin duda esto provocó una nueva ordenación demográfica y una realidad social y económica muy distinta a la España Rural donde su economía estaba basada principalmente en el aprovechamiento agrícola y ganadero de sus extensiones forestales.

Las principales consecuencias del éxodo rural fueron:

Sin duda consecuencias que hoy seguimos sufriendo y que socialmente han dejado marcada la sociedad y la ordenación territorial de nuestro país de Norte a Sur y de Este a Oeste. Que este problema de despoblación llegue a los medios de comunicación es una gran oportunidad para encontrar nuevas soluciones a la ordenación demográfica de nuestro territorio que afecta por igual al medio rural por falta de población como al medio urbano por exceso de población. Todo el mundo estará de acuerdo que son dos partes del mismo problema o son dos partes de la misma solución, por ello hay que sentarse seriamente a abordar y proponer soluciones concretas que provoquen un nuevo éxodo al mundo rural. Un éxodo sostenible y paulatino que permita a la población en función de sus intereses personales y profesionales ubicarse en espacios rurales que permitan la repoblación de espacios abandonados.

¿Queremos seguir avanzando?

Dejemonos de sensacionalismo y centrémonos en aceptar que la situación es la que es y debemos pasar página para resolver un problema que nos afecta al conjunto de los españoles, un problema que hay que resolver construyendo un discurso conjunto donde todos estemos representados. Y cuando digo todos, me refiero a personas del medio rural y a personas del medio urbano, por que si problemas de habitantes tiene el medio rural, problemas de alimentación tienen las grandes urbes españolas.

El mundo rural en el que yo vivo es un mundo rural con oportunidades de negocio, donde las personas valoran su territorio, donde tienen calidad de vida y donde a pesar de no tener grandes centros comerciales, de vez en cuando se desplazan a la ciudad a comprar ropa, ir al cine o simplemente disfrutar del patrimonio.

Aportaciones a la despoblación rural

A continuación os desglosamos algunos post muy interesante de acciones concretas que hemos identificado tras nuestra experiencia en el desarrollo de proyectos en el medio rural de distintas partes de España.

¿Cómo generar oportunidades en el medio rural?
Campo - cuidad, el binomio inseparable para el beneficio de todos.
Kit de ayuda para reactivar zonas rurales.

Conclusiones personales

Bajo mi punto de vista los que hemos decidido quedarnos en el medio rural debemos ser ejemplo para aquellos que tienen dudas de quedarse o irse y para aquellos que podrían trabajar desde cualquier lugar con la simple ayuda de una buena conexión a internet. Los que hemos decido quedarnos debemos mostrar los aspectos positivos de vivir en el pueblo (calidad del aire, calidad en la alimentación, casas frescas en verano y calientes en invierno , ...), debemos mostrar que vivir en el medio rural te permite ser feliz y hacer feliz a tu familia. Como puse en un tweet ayer: "Volver al pueblo no es de fracasados, volver al pueblo es de listos!!!! " . Debemos esforzarnos por que lo medios de comunicación no saquen en sus noticias solo el problema sino también las aspectos positivos y las oportunidades reales que te ofrece el medio rural para ser feliz.

Si además quieres mostrarnos tu apoyo, para que el medio rural sea tenido en cuenta en planes de inversión del estado donde además de mejorar las conexiones entre ciudades piensen en infraestructuras básicas y esenciales como son fibra digital para el medio rural y la comunicación de calidad con las ciudades cercanas, puedes firmar nuestra petición que hemos puesto en marcha en change.org.

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Con motivo de la celebración de ayer 8 de marzo, Día de la Mujer, hoy me atrevo a hablar de feminismo, esa palabra que, si causa estragos y controversia en redes sociales, no os podéis ni imaginar el desconcierto y rechazo que provoca en las zonas rurales. Esto es debido, en gran parte, al desconocimiento que hay sobre ello, ya que por desgracia, en los pueblos es más inusual encontrarse lugares en los que se pueda conocer, crear o construir determinados movimientos sociales. Mi intención aquí hoy no es más que poner un pequeño grano de arena en pro de un mayor conocimiento del feminismo, explicando qué es y qué puede aportar que el desarrollo rural sea en clave feminista.

¿Por qué el feminismo? Simplemente porque creo que es la respuesta, es la única manera de poder solventar aquellas barreras que las mujeres de las zonas rurales se encuentran día a día en su desarrollo personal y profesional, barreras de las que os hablé en mi último post.

¿Qué es el feminismo?

En esta ocasión, permitidme que no tire del diccionario de la RAE pues, además de la ínfima representación de mujeres entre sus filas académicas, sigue teniendo algunas definiciones un tanto obsoletas e incluso machistas (véase por ejemplo la acepción de sexo débil como “conjunto de las mujeres”). Además, prefiero utilizar palabras de autoras y pensadoras feministas, protagonistas reales del movimiento.

Aunque en realidad definir el feminismo como tal es algo complicado, debido principalmente al hecho de que no existe un solo feminismo. Sería más apropiado hablar de feminismos. Se trata de un movimiento vivo, que todas las personas feministas van creando y construyendo con sus acciones y sus maneras de pensarlo. Sin embargo, me gusta tomar la referencia que Nuria Varela expresa en “Feminismo para principiantes”, un manual básico para toda aquella persona con ganas de abrazar el movimiento: “el feminismo es un discurso político que basa en la justicia”. Justicia porque busca el reconocimiento de derechos y la igualdad, porque busca que las mujeres, la mitad de la población, puedan ser las protagonistas de sus propias vidas. Como dice Chimamanda Ngozi Adichie (cuyos libros os recomiendo también), una persona feminista es aquella que “cree en la igualdad social, política y económica entre los géneros”. Para profundizar un poco más, os recomiendo su TedTalk titulada “We all should be feminist”, que hace ya algún tiempo se hizo viral.

¿Por qué el desarrollo rural ha de ser en clave feminista?

Una vez contextualizado qué es el feminismo, me gustaría hacer un breve repaso de algunas aportaciones que este movimiento puede hacer al desarrollo de los pueblos y las zonas rurales.

1. En primer lugar, la razón más obvia la encuentro en la propia demografía. No podemos trabajar el desarrollo de las zonas rurales si solamente empoderamos a la mitad de la población. Las mujeres también forman parte de los pueblos y las comunidades rurales, y deben ser también protagonistas de los procesos de desarrollo de los mismos. No sólo se está dando el envejecimiento de los pueblos, también se está dando un paulatino proceso de masculinización, y esto es debido a que las mujeres lo que les espera es una vida de renuncia, renuncia a una realización personal y profesional en favor de la realización del hombre y del mantenimiento de la comunidad, por eso es muy probable que sean las mujeres las primeras que desaparezcan de las zonas rurales.

2. Una de las principales aportaciones clave que el feminismo puede dar al desarrollo rural es una superación del “agrocentrismo” de estas comunidades. La práctica totalidad de políticas públicas destinadas al progreso económico de las zonas rurales, se basa en la promoción y modernización de la agricultura y en la ayuda a los propios agricultores (hombres la gran mayoría como pudimos comprobar en las estadísticas del Diagnóstico de la Igualdad de Género en el Medio Rural). A través de la inversión y promoción en proyectos profesionales de mujeres, se conseguiría una mayor apertura y ampliación de los tipos de trabajos remunerados en los pueblos, pudiendo ser estos además proyectos generadores de empleo, y apoyando así además nuevas formas de ver y pensar el hecho de “ser rural”, desligándonos poco a poco de esa mentalidad tradicional del agro.

3. Hablando de mentalidades, el feminismo también nos ayudará a cambiar nuestra percepción de la tradición y las costumbres. Además del ya comentado “agrocentrismo”, los modelos tradicionales de familia, los roles y estereotipos de género, así como demás mitos y creencias relacionadas con el género y la sexualidad que provienen de la sociedad patriarcal en la que vivimos; en las áreas rurales tienden a estar aún más arraigadas que en las ciudades, y además afectan tanto a hombres como a mujeres. La lucha contra los estereotipos de género es una de las principales batallas del feminismo, y en el campo y en los pueblos queda mucho por trabajar, lugares donde la diversidad no se contempla como una fuente de enriquecimiento social, sino como un rechazo o invasión a lo establecido. Hay que permitir que mujeres que no quieren casarse o tener hijos, madres solteras, padres solteros o familias de todo tipo, así como, personas homosexuales, bisexuales, personas trans, y demás personas LGTBI; puedan vivir felices y en paz en sus propios pueblos, y no sufran una discriminación tal que les obligue a abandonar sus raíces para poder desarrollarse libremente.

4. El feminismo es necesario para luchar contra la violencia. Cuando vemos que, en el comienzo de este año, de las ocho mujeres asesinadas por hombres en el hogar en el pasado mes de enero, cinco han sucedido además en el medio rural, nos encontramos con que la realidad aquí es más dura si cabe que en las grandes ciudades. Pero cuando hablamos de denuncias, las tornas cambian, siendo las mujeres rurales las que menos denuncias realizan en situaciones de violencia. Esto es debido precisamente a las barreras descritas en el punto anterior, la tradición y las costumbres arraigadas en las comunidades rurales. Gracias al feminismo podremos conseguir mujeres rurales empoderadas, libres y capaces de luchar contra la violencia, pero también podremos conseguir hombres que se aparten de la violencia, que sean capaces de percibir a las mujeres como iguales; porque la violencia es una respuesta siempre presente en la sociedad patriarcal, en prácticamente todos los ámbitos de la vida, y el feminismo ha de ser el encargado de erradicarla en todas sus formas.

5. Feminismo para promover una sociedad más ecológica. Cuando hablamos de patriarcado (y permitirme que no lo haya “definido” hasta ahora), hablamos de esa estructura social tradicional en la que el hombre domina la práctica totalidad de los espacios en los que la mujer se encuentra. Pero no sólo se queda ahí, desde el feminismo ecológico (ya os comenté que hay muchos feminismos), se nos plantea la idea, no muy desacertada, de que el mismo proceso de dominación masculina que sufren las mujeres, lo sufre también la naturaleza, provocando estragos en la misma. Por ello una mentalidad feminista nos ayudaría no sólo a elevar como iguales a las mujeres, sino también al medio en el que vivimos, promoviendo así una mejor conservación del mismo. Si os cuesta un poco ver esa relación, no lo digo sólo yo, también la propia ONU denuncia que las barreras de las mujeres impiden un desarrollo sostenible.

En definitiva, vemos cómo el feminismo aporta sobre todo esa justicia a la que cuesta llegar en las comunidades rurales, y a partir de aquí, no nos queda más que crear un feminismo propio, liderado por las mujeres rurales, en el que los hombres asumamos nuestro papel de compromiso activo, rompiendo los modelos tradicionales y construyendo en conjunto nuevos valores.

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A pesar del reconocimiento de derechos para las mujeres y en pro de la igualdad que nos encontramos en las leyes y en las políticas públicas, existe una realidad paralela en el día a día de las mujeres que es bastante diferente, realidad en la que, precisamente en esta semana en la que celebramos el 8 de marzo, Día de la Mujer, debemos profundizar un poco más.

Como sabréis, en Almanatura estamos enfrascados en el Proyecto GIRA Mujeres, un proyecto de empoderamiento e impulso de la mujer rural a través del emprendimiento. Tras los meses de andadura que lleva el proyecto, día a día nos estamos encontrando con realidades muy duras entre las participantes, mujeres cuyas familias no han querido dejarles gestionar la empresa o la explotación agraria familiar, mujeres que han sido despedidas de sus puestos de trabajo por quedarse embarazadas, o que han sido acosadas psicológicamente hasta que ellas mismas han tenido que dejarlo; mujeres acosadas sexualmente; mujeres que aún piensan que tienen que sacrificar sus vidas familiares para poder tener una carrera laboral; etc. Día a día, nos encontramos con mujeres obligadas a escapar cada día del sistema que les maltrata.

Cuando uno se adentra en un proyecto como este, que nos está exigiendo tanto, es precisamente el conocer esas realidades lo que nos hace levantarnos cada día y seguir trabajando, seguir escuchando, apoyando, empoderando e impulsando a esas mujeres.
Pero hoy, he querido ir un poco más allá, quiero intentar ver el “por qué” de esas situaciones que nos encontramos cada día, dilucidar cuáles son esas barreras con las que las mujeres de las zonas rurales se encuentran cada día cuando intentan desarrollarse personal y profesionalmente:

  1. División sexual del trabajo: Aunque hay sectores en los que se están acercando las cifras de empleo de hombres y mujeres, cuando nos adentramos en la realidad rural, la tradición sigue causando estragos, impidiendo a las mujeres acceder a empleos remunerados. En el sector agrario, la principal fuente de trabajo en las áreas rurales, tan sólo el 7% de personas trabajadoras son mujeres (datos del Diagnóstico de la Igualdad de Género en el Medio Rural), situación que se repite también en la titularidad de las explotaciones, mayoritariamente poseída por hombres. Por ejemplo, tan sólo un 25% de asociadas en cooperativas agrarias son mujeres, frente al 75% de hombres. Cifras que bajan más si cabe cuando ponemos el punto de mira en los órganos de dirección de las mismas, bajando la presencia de las mujeres al 14% en las asambleas y al 3% en los consejos rectores (según el Proyecto Integra). Esto indica que la división sexual no sólo nos la encontramos de manera horizontal, sino también nos encontramos con una segregación vertical que impide a las mujeres poder tomar decisiones.
  2. La mujer como ayuda: El párrafo anterior no pretende señalar que las mujeres no trabajen el campo, el problema está en que su trabajo no está reconocido. La mujer se considera una ayuda para la explotación familiar, seguramente sea la responsable del papeleo, o será un apoyo en el momento de la recolecta, pero no pasa de considerarse un refuerzo. De hecho, cada vez es más fácil encontrarse con que las mujeres suponen incluso una ayuda económica, ya que gracias a las políticas de igualdad que buscan el emprendimiento de la mujer abaratando los costes de las tasas para ellas, empiezan a aparecer mujeres que simplemente están en los papeles porque la empresa se beneficia de ello, pero no tiene ni voz ni voto en las decisiones ni se le da el mismo reconocimiento.
  3. Dificultad de conciliación: Cuando una mujer desempeña un trabajo remunerado fuera del ámbito doméstico, está siempre destinada a realizar una “doble jornada laboral”, ya que cuando llega a su casa, tiene que encargarse de todas las tareas del hogar. Las mujeres han sido tradicionalmente consideradas las encargadas de las tareas relacionadas con la crianza de los y las menores, el cuidado de mayores y otras personas dependientes de la familia, del mantenimiento del hogar, etc.; tareas que seguirá realizando una vez que finalice su trabajo fuera de casa. Pero se trata de algo que no sucede nunca con los hombres. De hecho, en el caso de los hombres nos podemos encontrar con una nueva versión del punto descrito anteriormente, que podríamos llamar “el hombre como ayuda”. Si un hombre friega, cocina, recoge a los hijos o hijas del colegio, o realiza cualquier tarea destinada a la crianza o al mantenimiento del hogar, se pensará que está ayudando a su mujer, pero no porque esté cumpliendo con su responsabilidad para con la familia que, al fin y al cabo, también es suya.
  4. Barreras internas: Entre las más de mil mujeres con las que hemos trabajado ya, una gran mayoría encuentra además una barrera muy difícil de sobrepasar; la práctica anulación de su autoestima. El desarrollo personal y profesional de la persona está íntimamente ligado a la percepción que se tenga de la valía de la misma, por eso una autoestima baja será siempre uno de los mayores impedimentos que alguien puede encontrarse a la hora de realizarse personalmente. Una persona con baja autoestima valorará negativamente sus propias habilidades y capacidades, lo que le llevará a entrar en un círculo de autolimitación, que le impedirá adquirir nuevas herramientas o mejorar las que ya tenía, culpando a su sentida incapacidad de los fracasos que haya podido experimentar. Quizá esta sea la barrera más difícil de romper, porque para conseguirlo es necesario que las anteriores también desaparezcan, es importante que las mujeres lleguen a cualquier tipo de trabajo y que ocupen más puestos de responsabilidad, con estos referentes, las mujeres encontrarán la inspiración necesaria para romper sus propias barreras y saber que si quiere conseguirlo, podrá conseguirlo.

Como hemos podido comprobar, las barreras más grandes a las que las mujeres se enfrentan, provienen principalmente de los estragos que nos hacen los roles y los estereotipos que vamos adquiriendo desde que nacemos, que son además herramientas del sistema patriarcal en el que vivimos y que tiene ninguneada a la mitad de la población. Y por combatir esta realidad trabajamos día a día, para que todas las mujeres puedan desarrollarse libres personal y profesionalmente.

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Por Ángeles Barea,

De los 46.5 millones de personas que viven en España, algo más de la mitad son mujeres. A pesar de las desigualdades laborales que aún existen, las mujeres representan también casi el 50% de la población activa con trabajo. Y suman más de un tercio de aquellos que han decidido emprender y establecerse como trabajadores autónomos.

Sin embargo, todavía quedan muchas cosas que se pueden mejorar, y apoyar el emprendimiento es, probablemente, una de las grandes asignaturas pendientes. Son demasiadas las buenas ideas que se quedan por el camino por falta de apoyo o, simplemente, desconocer las herramientas para poder hacerlas realidad.

Con este objetivo nace GIRA Mujeres, una iniciativa de Coca-Cola y Coca-Cola Foundation que busca motivar y dotar de los conocimientos necesarios para emprender a todas aquellas mujeres que quieran desarrollarse profesionalmente. El proyecto GIRA Mujeres es uno de los primeros que se desarrollan en Europa dentro de la iniciativa global de Coca-Cola 5by20, que busca empoderar económicamente a cinco millones de mujeres en el mundo antes del año 2020.

Un viaje de tres etapas

De la mano de entidades sociales en el ámbito del empoderamiento de mujeres, Coca-Cola ha diseñado la iniciativa junto con Fundación Mujeres, AlmaNatura y Cruz Roja Española, además de Impact HUB Madrid y Basurama, que han provisto al proyecto con su importante experiencia. El resultado, un viaje dividido en tres etapas para impulsar el espíritu emprendedor.

  1. Encuentra tu ruta. Una primera fase presencial de 10 horas de formación en la que los proyectos darán sus primeros pasos, ya sea para algo completamente nuevo o para reinventar un negocio existente.
  2. Inicia tu viaje. La primera etapa de formación se complementa con 30 horas de formación online en la que se desarrollará, de forma más concreta, la idea de negocio .
  3. Te acompañamos. De entre todos los proyectos, se elegirán 10 ideas que tendrán acceso a tres meses de mentoría y tres meses en una incubadora de empresas. Después, deberán defendidas por sus creadoras ante un jurado de expertos que seleccionará tres proyectos que recibirán seis meses de participación extra en el programa de incubación y mentoría, seis meses de membresía Impact Hub “Sin límites” y capital semilla por valor de 3.000 euros para arrancar.

Mi experiencia como facilitadora

Desde su comienzo, y hasta hoy, se han realizado talleres en 71 pueblos de Aragón y Andalucía y se han inscrito 1600 alumnas. Tengo la gran suerte de participar como facilitadora de GIRA Mujeres en la provincia de Sevilla. Y éste es el análisis de la realidad profesional, las historias y las circunstancias de las mujeres de nuestros pueblos.

La gran mayoría de las alumnas que acuden a GIRA Mujeres tiene estudios superiores. El rango más común de edades oscila entre los 30 y los 45 años. La situación más común es el desempleo, sobre todo después de la maternidad, aunque hay algunas que aún no ha podido acceder a su primer trabajo, habiendo cumplido ya los 30.

Sorprende el número elevado de alumnas con experiencias profesionales negativas:

Algunas de las principales dificultades que se encuentran las mujeres que trabajan por cuenta ajena son:

Con relación a las mujeres emprendedoras, las dificultades vienen principalmente por la falta de recursos económicos y de apoyo que les ayude a la conciliación familiar. Los CADEs de los municipios realizan una labor maravillosa, pero hace tiempo que las subvenciones y ayudas llegan con cuenta-gotas.

Nos encontramos con ideas muy originales, con productos o servicios que realmente cubren una necesidad en el municipio. Sin embargo, estas emprendedoras a veces no se atreven a poner en marcha sus proyectos, por miedo al fracaso, a la falta de apertura hacia lo nuevo, a la escasez de recursos financieros.

Las ideas de negocio que más se repiten son:

La situación de las mujeres empresarias tiene también sus características determinadas. La gran mayoría, realizan sola su labor, son empresas unipersonales, muy pocas pueden disponer de un equipo de trabajo o crear empleo estable. Otras han heredado empresas familiares que necesitan actualización.

Las palabras que más se repiten entre las empresarias son ilusión y cansancio. En muchas ocasiones, estas empresas generan el único sostén económico de sus familias. A veces no hay separación entre los gastos de la casa y los de la empresa. Expresan un sentimiento de culpa con respecto al cuidado de sus hijos, por lo que en muchas ocasiones, se sobrecargan de trabajo. Están muy abiertas a la formación, aunque carecen de tiempo, y su asistencia a GIRA Mujeres ha sido más escasa e irregular.

Las principales dificultades por las que pasan estas empresas son la falta de mercado, la competencia de las grandes superficies, la imposibilidad de trabajar en red con otras empresarias, la inexistente conciliación familiar.

Las principales fortalezas de estas empresarias son la preparación académica, la motivación personal, la gran capacidad de trabajo y de evolución personal y profesional.

El trabajo en GIRA Mujeres

La labor que estamos realizando con las participantes de GIRA Mujeres, en muchos casos, pasa por recordarles que no están solas, provocar sinergias entre ellas, animarlas a que compartan recursos, a que se apoyen unas a otras, a que consuman sus productos y promocionen sus negocios, a que hagan red y se acompañen.

Por encima de todo, este proyecto pone de manifiesto la gran fortaleza de las mujeres que habitan nuestros pueblos: Mujeres potentes, de gran valentía, polifacéticas, curiosas, incansables, estremecedoras.

Las Muchas veces olvidadas. Las que tiran del carro. Las que preparan tartas y salvan la economía familiar. Las que luchan en sus huertas por una alimentación más libre, más sana. Las que cosen y las que diseñan. Las que se atreven a innovar en lugares remotos. Las que osaron hacer “trabajos de hombre” y pagaron el precio. Las artesanas. Las que crían pavos con dos Másters. Las que se quedaron por auténtico amor a la tierra. Las que lograron montar su empresa y se sintieron culpables. Las que tuvieron que cerrarla por falta de apoyo. Las que despejaron un trastero y montaron su oficina. Las que no se quedaron quietas. Las que no se Rinden.

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