GIRA Jóvenes: cómo impulsar el talento joven en la España rural

Gira Jóvenes

El medio rural envejece, 63 años de media frente a 49, pero el reto no es solo atraer jóvenes, sino cambiar la mirada: ver el territorio como un espacio de oportunidades donde el talento ya existente puede generar futuro.

“Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo” (Arquímedes de Siracusa).

El último dato del INE sobre la España Rural nos da una cifra muy importante: mientras la edad media más común en el conjunto de España es de 49 años, en las zonas rurales esta cifra sube hasta los 63 años. Entonces nos preguntamos: ¿Cómo hacemos para que estas zonas sean más atractivas para los jóvenes? 

A veces el cambio no empieza desde cero, sino desde un lugar distinto desde el que mirar. Como una espiral que, en cada giro, reconfigura lo anterior y abre nuevas posibilidades. Porque hay palabras que no solo nombran cosas: también abren caminos.
Y girar es una de ellas.

La historia de la humanidad está llena de giros que cambiaron la forma en que entendemos el mundo. Cada uno de esos giros fue, en el fondo, una reorientación. Una manera nueva de situarse ante lo que parecía dado. Una invitación a dejar de mirar desde el centro de siempre para descubrir otra perspectiva.

Y eso mismo ocurre hoy en muchos pueblos.

Durante demasiado tiempo, lo rural ha sido leído desde la falta: falta de oportunidades, de servicios, de empleo, de futuro. A la juventud rural, además, se le ha colocado muchas veces ante un relato estrecho: para crecer, para innovar, para encontrar su lugar, había que irse. Como si quedarse fuera conformarse. Como si el talento necesitara distancia para desplegarse.

Pero a veces lo que hace falta no es una salida, sino un giro.

Eso es, precisamente, lo que lleva más de una década activando GIRA Jóvenes, el programa de Coca-Cola en el que AlmaNatura acompaña el desarrollo del talento joven en el medio rural.

Mucho más que formación: una invitación a cambiar de perspectiva

Desde 2012, GIRA Jóvenes impulsa el desarrollo personal y profesional de jóvenes de Formación Profesional en toda España, combinando formación, acompañamiento y visión de futuro para mejorar la empleabilidad y conectar el talento con oportunidades reales en su entorno.

En el ámbito rural, este acompañamiento adquiere una dimensión especialmente transformadora. Porque no se trata solo de adquirir herramientas, sino de algo más profundo: aprender a mirar el propio territorio con otros ojos.

Ahí empieza el giro.

En los últimos años, el programa ha acompañado a casi 1.000 jóvenes en más de 360 municipios rurales, impulsando 76 proyectos de innovación social nacidos de necesidades reales identificadas por la propia juventud. Pero más allá de las cifras, lo que se activa es un cambio de mirada: cuando una persona joven deja de pensar que en su pueblo “no hay nada” y empieza a detectar oportunidades, cambia su relación con el territorio, su forma de imaginar el futuro y su papel dentro de él.

GIRA Jóvenes va así más allá de la formación. Activa una relectura del territorio y del propio talento. Una transición silenciosa pero poderosa: de la queja a la propuesta, de la resignación a la posibilidad, del diagnóstico a la acción.

Girar no es dar vueltas: es evoluciona hacia el impacto real

Más que un cambio lineal, GIRA Jóvenes propone un movimiento disruptivo. Un avance que no rompe con el origen, sino que vuelve a él con más conciencia, más herramientas y más capacidad de acción. Porque el verdadero giro no consiste en irse lejos, sino en mirar de otra manera lo que ya está cerca. Ahí es donde ocurre lo importante: cuando el territorio deja de percibirse como un límite y empieza a entenderse como un sistema vivo lleno de posibilidades.

La trayectoria del programa demuestra que este giro no es solo una intuición bonita. Tiene recorrido, escala y resultados.

“Los conocimientos adquiridos tienen un valor intrínseco en sí. Creo que es un proyecto beneficioso, una buena iniciativa para el grupo de edad al que está destinado.” Javier Ibarrondo Díaz – Representante del proyecto “CleanChefs”, Escuela de Hostelería de Salamanca, GM de Cocina y Gastronomía. Proyecto participante de la 13ª Ed.

Pero, como suele ocurrir en AlmaNatura, lo más importante no son solo las cifras. Lo verdaderamente valioso es lo que esas cifras contienen: procesos de descubrimiento, confianza, pertenencia y activación. Jóvenes que comienzan a identificar los retos de su pueblo no como una condena, sino como un punto de partida. Ideas que nacen de necesidades reales. Proyectos que conectan innovación y arraigo.

Detrás de cada dato hay una pregunta que se transforma.
Ya no es “¿cómo me voy de aquí?”, sino “¿qué puedo construir desde aquí?”.
Y esa pregunta lo cambia todo.

Cuatro proyectos finalistas que muestran hacia dónde puede girar un territorio

Los proyectos finalistas de la 14ª edición del itinerario rural son una prueba concreta de esa capacidad de reorientar la mirada.

El Aspa Joven, en Campo de Criptana, parte de una necesidad compartida por muchos municipios rurales: crear espacios que conecten realmente con los intereses de la juventud. Su propuesta no consiste solo en ofrecer ocio, sino en abrir un lugar diseñado por y para jóvenes donde aprender, participar y fortalecer el sentido de pertenencia. Donde a menudo se habla de desafección juvenil, este proyecto imagina implicación, comunidad y dinamización local.

Deltatrofic, en La Ràpita, mira de frente uno de los grandes retos del Delta del Ebro: la salinización de los arrozales. Y en lugar de quedarse en el diagnóstico, propone innovación multitrófica, sostenibilidad y nuevas oportunidades económicas para proteger el ecosistema y fortalecer la resiliencia local. Es un ejemplo claro de cómo el conocimiento científico y el saber territorial pueden girar juntos hacia una solución compartida.

“GIRA Jóvenes me ha hecho darme cuenta de los retos de mi territorio. Me ha dado la esperanza de que nuestra solución puede llegar a ser real. Ha sido una conexión total con mi pueblo y mi tierra, y me ha brindado la posibilidad de darlo a conocer a los demás, aquí, en Madrid.” Alba Vila – Representante del proyecto Deltatrofic, IEPAAC (La Rápita, Tarragona), GS en Acuicultura. Proyecto finalista de la 14ª Ed.

Vixia Forestal, en Coristanco, plantea una respuesta tecnológica a un problema urgente: los incendios forestales. Su sistema de drones autónomos para prevención y detección temprana demuestra que la innovación más avanzada también puede pensarse desde lo rural y para lo rural. Aquí el giro consiste en dejar de entender el territorio como espacio vulnerable y empezar a reconocerlo como espacio de inteligencia aplicada.

Jóvenes Express, proyecto ganador de la 14ª edición en Fuente Álamo, pone la tecnología al servicio del vínculo intergeneracional. Jóvenes formados en informática acompañan a personas mayores en el uso cotidiano de herramientas digitales. El resultado es doblemente valioso: mejora la inclusión digital y, al mismo tiempo, fortalece la empleabilidad juvenil y la cohesión comunitaria. El problema no se aborda por partes: se convierte en oportunidad compartida.

En todos estos casos hay algo en común: el talento joven no aparece como promesa abstracta, sino como capacidad concreta de leer el territorio, escuchar sus necesidades y activar respuestas con impacto.

El talento ya está. Ahora toca impulsarlo

Lo rural no necesita ser salvado: necesita ser reconocido.

La experiencia de GIRA Jóvenes lo confirma una y otra vez: el talento ya está en los territorios. Lo que muchas veces falta no es capacidad, sino el impulso necesario para que las ideas crezcan, se conecten y se conviertan en realidad.

Los proyectos están en marcha. Las soluciones existen. Las personas jóvenes ya han dado el paso de mirar su entorno de otra manera y activar nuevas oportunidades.

Ahora el reto es otro.

Darles visibilidad. Generar alianzas. Abrir caminos para que estas iniciativas encuentren el apoyo que necesitan y puedan materializarse en sus territorios.

Porque cuando ese impulso llega, el cambio deja de ser una posibilidad y empieza a convertirse en futuro.

“Hicimos una amistad genial gracias al proyecto, y a día de hoy seguimos con esa dinámica tan bonita.[…] es cierto que estas experiencias suelen abrir de miras a la gente, y presentan situaciones que ni siquiera pensaríamos en el día a día. A mí me vino muy bien para darme cuenta de que el mundo era mucho más amplio de lo que pueda parecer en nuestro pequeño pueblo.” Pedro Arenillas – Representante del proyecto “ISCAPOP”, IES Consuelo de Aranda (Alberique, Vaslencia), GS de Administración y Finanzas. Proyecto participante de la 12ª Ed.

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