Fundación AlmaNatura: cinco años “devolviendo vida al pueblo” y demostrando que “desde lo rural también pasan cosas extraordinarias”

Con una comunidad activa de más de 500 personas, Arroyomolinos de León se ha consolidado como un referente de activación rural, demostrando el poder de la cultura impulsada por su propia comunidad.

Lo que hace apenas unos años era un antiguo molino de aceite abandonado y prácticamente olvidado, hoy es uno de los motores culturales y comunitarios más activos de la Sierra de Huelva. La Fundación AlmaNatura celebró a finales de mayo su quinto aniversario convertida en un ejemplo de cómo la cultura, la participación vecinal y la innovación social pueden transformar la vida en los pueblos.

La primera actividad de la Fundación tuvo lugar el 27 de mayo de 2021. Cinco años después el proyecto se ha consolidado como un espacio de referencia para la dinamización cultural y social en Arroyomolinos de León (Huelva), un municipio de menos de mil habitantes, donde más de 500 personas forman ya parte activa de su comunidad.

“Lo realmente importante no son solo las cifras o las actividades realizadas. Lo más valioso ha sido conseguir que mucha gente vuelva a sentir orgullo, pertenencia y ganas de hacer cosas en su pueblo”, explica Juanjo Manzano, impulsor del proyecto. “Demostrar que quedarse, cuidar y transformar un pueblo también puede ser una forma de cambiar el mundo”, indica.

Desde su nacimiento, la Fundación ha impulsado centenares de actividades culturales, educativas y comunitarias, convirtiéndose en un espacio cotidiano de convivencia y participación en una comarca con escasas infraestructuras culturales.

“Este aniversario -subraya Manzano- sirve para demostrar que desde un pequeño pueblo también se pueden generar grandes cambios. Cinco años después, vemos que la cultura, el arraigo y la innovación social sí transforman territorios cuando se hace desde dentro y con su gente”.

Cultura como infraestructura comunitaria

El proyecto cultural impulsado por AlmaNatura se ha consolidado bajo el paraguas de “Regenera Cultura”, una programación permanente que entiende la cultura como herramienta de regeneración social y bienestar rural.

En el medio rural, la cultura no es entretenimiento: “es infraestructura comunitaria”, explica Alejandro Aparicio, mediador cultural de la Fundación AlmaNatura. “La cultura es un derecho y como tal tenemos que trabajar para que sea accesible en el sentido más amplio del término. El verdadero cambio llega cuando la ciudadanía pasa de ser público a ser protagonista de los proyectos culturales”, insiste Aparicio.

Uno de los grandes cambios vividos en estos años gracias a la Fundación AlmaNatura y su programación estable ha sido precisamente la transformación de la relación de los vecinos con el espacio cultural. “La gente ha dejado de vernos como una actividad puntual para sentir que esto también les pertenece. Hemos pasado de programar actividades a construir comunidad”, añade al respecto Juanjo Manzano.

Actualmente, la Fundación mantiene activos distintos grupos comunitarios permanentes que reúnen semanalmente a vecinos y vecinas de diferentes generaciones (niños, mayores, familias, personas creadoras, emprendedoras, vecinas de toda la comarca o gente que llega de fuera buscando inspiración y conexión con otra forma de vivir). Aunque reconocen que su “asignatura pendiente son los jóvenes”. 

Así entre sus actividades se encuentran un grupo de yoga (con 12 personas); el club de lectura “Arroyo Lee” (19 personas); el club de lectura senior (11 personas); grupos de encuentros de reciclado textil (8 personas); el grupo Boom Clap English (16 personas); quedadas de ajedrez (12 personas) y el grupo mutantes, arte y acción (90 personas). 

Una comunidad de 513 personas

La evolución del proyecto también se refleja en sus cifras. La comunidad activa de la Fundación supera actualmente las 500 personas en su grupo de difusión de WhatsApp, una cifra especialmente significativa en un municipio con menos de mil habitantes.

La participación en actividades no ha dejado de crecer en los últimos años:

  • 2023 (mayo-diciembre): 789 participantes
  • 2024: 1.669 participantes
  • 2025: 1.626 participantes
  • 2026 (hasta el 7 de mayo): 759 participantes

“En muchos pueblos faltan lugares donde encontrarse, crear o simplemente sentirse escuchado”, explica Manzano. “Las festividades son momentos puntuales, pero un centro cultural activo forma parte de la vida diaria de las personas”.

El impacto del proyecto también se deja notar en la vida económica y social del municipio. Negocios locales, alojamientos y establecimientos hosteleros han experimentado un aumento de actividad ligado al movimiento generado alrededor del centro cultural y sus propuestas.

Manzano cuenta cómo estas actividades se traducen en beneficios para las personas y el pueblo: “Por ejemplo el yoga, en el caso de Meli, la peluquera del pueblo, ha mejorado su vida debido a las muchas horas que permanece de pie en su trabajo. Por otro lado, hemos contado con un grupo de personas voluntarias que han conseguido recopilar centenares de fotografías que se han archivado y expuesto consiguiendo un archivo histórico de más de 500 fotografías. El hostal del municipio con Susana al frente también ha notado claramente el aumento de pernoctas, también los bares como Bar Capó (Rubén)”.

De un molino abandonado a un símbolo colectivo

Uno de los grandes hitos de estos cinco años ha sido la recuperación del antiguo molino “Nuestra Señora de los Dolores”, un edificio histórico que llevaba más de siete décadas en desuso y que hoy alberga AlmaNatura LAB, un espacio cultural y de innovación rural convertido ya en punto de encuentro para vecinos, artistas, familias, emprendedores y visitantes llegados desde distintos puntos de España.

“Recuperar el molino era también recuperar parte de la memoria y la identidad colectiva del pueblo”, señala Manzano, que explica que, con el paso del tiempo, “el molino ha dejado de ser solo un edificio restaurado para convertirse en un lugar vivo y compartido”. “Hoy es un punto de encuentro cultural y social donde se desarrollan actividades durante todo el año, fortaleciendo el sentimiento de pertenencia y demostrando que recuperar patrimonio también puede significar devolver vida y futuro al medio rural”.

Una red de colaboración entre cultura, territorio e instituciones

Durante estos cinco años, la Fundación AlmaNatura también ha tejido una importante red de colaboración con entidades sociales, educativas e institucionales. Entre ellas destacan el Colegio Público Virgen de los Remedios, Cáritas Arroyomolinos de León, la Cabalgata de Reyes del municipio, el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH), la Universidad de Sevilla, la Universidad Pablo de Olavide, la Universidad de Córdoba, la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), el Ayuntamiento de Arroyomolinos de León y la Mancomunidad Sierra Minera.

¿Qué es lo que diferencia a la Fundación AlmaNatura de otras organizaciones similares? “Trabajamos desde el territorio y desde la experiencia propia. No diseñamos soluciones desde un despacho lejano. Vivimos aquí y conocemos tanto las dificultades como las posibilidades del mundo rural”, destaca Manzano.

“La Fundación ha demostrado que generar bienestar real desde la cultura es una forma de fijación de población rural. Hacemos que la decisión de vivir en el pueblo no sea por falta de oportunidades sino porque realmente no quieres vivir en él”, incide. 

Celebración abierta al pueblo y anuncio de nuevos proyectos de futuro

La Fundación celebró su quinto aniversario a finales de mayo con una fiesta abierta a toda la comunidad en los jardines del molino y la abacería de AlmaNatura LAB. Los vecinos y vecinas disfrutaron de una agradable jornada con música, DJ y distintas actividades conmemorativas para agradecer el apoyo recibido durante estos años.

Coincidiendo con este aniversario, la entidad anunció además nuevos proyectos para ampliar su impacto, entre ellos la futura creación de una “Red de Pueblos con Vida”, una iniciativa destinada a conectar proyectos culturales y comunitarios de distintos territorios rurales. También trabajan ya en la puesta en marcha de residencias permanentes para artistas (que pretenden poner en marcha el año que viene) y en la expansión nacional del programa RuralTIC, impulsado junto a HP y presente actualmente en doce zonas rurales españolas.

“La cultura y la comunidad están devolviendo vida a un pequeño pueblo del sur. Los pueblos no son lugares vacíos ni resignados. Son espacios llenos de posibilidades cuando existen personas dispuestas a activar el territorio desde el cuidado y la colaboración”, concluye.

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