AlmaNatura, Desarrollo Rural

Vivir en un pueblo, otra forma de estar en el mundo

Cuando vives en el medio rural eres más respetuoso con el medio ambiente, menos consumista y vives más en comunidad.

Cada día en AlmaNatura recibimos numerosas solicitudes de personas que quieren cambiar su estilo de vida. Nos vemos con la responsabilidad de construir una respuesta a centenares de personas que creen que otra forma de vivir es posible, más cercana a la tierra, más respetuosa y menos agresiva con el planeta. Y para ello no hace falta irse a una comunidad sin luz ni agua, tampoco dejar de ver la televisión (aunque a veces sea lo mejor), tan sólo precisamos descubrir que nos permitirá vivir desde el pueblo y para ello conocer los recursos endógenos es fundamental.

Estoy convencido de que vivir desde un pueblo es otra forma de estar en el mundo, esa forma que necesita el planeta en un momento en el que los datos nos revelan que “casi la mitad de los bosques que en tiempos cubrieron la Tierra han desaparecido. Solo desde 1990 se han perdido unos 129 millones de hectáreas de bosques: una superficie casi equivalente a la de Sudáfrica. Hacen falta 27.000 árboles para cubrir la demanda anual de papel higiénico a nivel mundial y 17 para fabricar 3.000 cuadernos universitarios de 100 hojas. Cada año deforestamos una superficie equivalente a Panamá y cada minuto, el equivalente a 36 campos de fútbol” nos lo cuenta Enrique Yeves en esta colección sobre el estado del planeta en El País.

¿Qué conseguimos cuando vivimos en un pueblo?
  1. Mejorar nuestro impacto en el medio ambiente. Cuando vivimos en un pequeño municipio los recursos necesarios para subsistir se reducen exponencialmente. La necesidad de transporte diario se reduce, también el consumo de productos procesados y la compra frecuente de ropa. Nuestra vida es mucho más sencilla por que no precisamos a diario por ejemplo salir a eventos, contar con el ultimo modelo de corbata, etc. Es decir nuestra huella ecológica es inferior, me refiero a ese indicador del impacto ambiental generado por la demanda humana que se hace de los recursos existentes en los ecosistemas del planeta, relacionándola con la capacidad ecológica de la Tierra de regenerar sus recursos.
  2. Consumir de forma moderada. Si bien es verdad que muchos de los estudios consultados nos indican que el mundo rural se ha urbanizado y por tanto el consumo puede ser tan alto como en una gran ciudad donde encuentras una oferta apabullante, sigo pensando por vivir en un pequeño pueblo, que consumimos menos bienes que en una gran ciudad. Y no me refiero a estilos de vida más ecológicos si no a personas con un nivel de vida medio y con un estilo de vida tradicional. Al final el vivir en contacto con la tierra te permite producir tus propios alimentos y si no es el caso comprarlo a tu vecino productor, e incluso (como le pasa a mi madre) encontrarse con fruta y verdura que le regalan los vecinos.
  3. Contar con una comunidad de apoyo. Vivir en comunidad eliminando el individualismo y la competitividad es algo a lo que cada día más personas se acercan. No significa esto que cuando vivimos en un pueblo contamos con toda la ayuda necesaria en cada momento, pero si que nos permite construir círculos de proximidad más humanos y sostenibles. Formar parte de una comunidad que vive tu mismo estilo de vida y donde no siempre los recursos económicos son la máxima prioridad nos permite construir relaciones no centradas exclusivamente en el interés económico. Y esto es una verdadera revolución, puesto que nada se mueve sin dinero en una gran ciudad. ¿Bancos del tiempo? Si, existen pero tienes que conocerlos, apuntarte y cumplir las normas. En el caso de las comunidades rurales todo es mucho más espontáneo, cercano y humano.
  4. Vivir tu propia vida. Si, aunque parezca justo lo contrario a lo que muchos venden del paraíso que supone vivir en una urbe en cuanto a anonimato, no me refiero a esto. Los trabajos de la ciudad condicionan a que te vas a dedicar y como vas a vivir en los próximos años. En una zona rural te ves obligado en mayor o menor medida a buscarte la vida puesto que no existen importantes ofertas de empleo. Cuando te buscas la vida y emprendes justo lo que consigues es construir tu propia vida y no la que te imponen. Una vida profesional que además condiciona la personal, y es que para poder pagar una vivienda en una gran ciudad necesitamos una importante suma de dinero llegando incluso a contar con varios trabajos para llegar a final de mes. ¿No es eso imponerte un estilo de vida que en muchos casos nada tiene que ver con tus sueños?
  5. Conseguir tiempo de calidad. Si no tenemos que hacer largos desplazamientos para llegar a nuestro puesto de trabajo, llevar a los hijos al colegio, ir a la tienda, etc. conseguimos una importante cantidad de tiempo que se transforma en lo verdaderamente importante que es disfrutar de lo que nos gusta hacer (leer, escuchar más música, disfrutar de la familia o simplemente gozar de un momento de tranquilidad). En la ciudad, lejos de tener más tiempo lo que consiguen las personas al correr tanto es estar más tiempo haciendo cosas y menos tiempo pensando si son verdaderamente esas cosas las que quieren hacer. ¿Habrá algo más valioso que el tiempo para construir vidas plenas de felicidad?

Y hasta aquí el post de hoy martes, el último antes de tomar una vacaciones para recuperar alguna que otra hora perdida durante el año en atascos en la ciudad, para seguir soñando que otra vida rural es posible, para viajar y encontrarse con los amigos/as que huyen de la ciudad a revivir el pueblo. Por eso os recordaros que del 6 al 31 de Agosto vamos a tomarnos unos días de descanso y no estaremos operativos al teléfono pero si en nuestros emails habituales. Si quieres puedes seguirnos en Instagram con #anverano18. ¡Nos leemos en septiembre con energías renovadas! ;D

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Comentarios

Ruffini dice:

Estoy de acuerdo con vivir en el medio rural, lo que ocurre es que tenía que estar regulado en la Constitución, ya que solo tenemos una Constitución urbana; hace falta que se promulgue una Constitución rural con los mismos derechos y obligaciones que la urbana.

¡Totalmente Ruffini! Gracias por comentar,

emmanuel solarte dice:

me gustaría un cambio de vida radical, soy extranjero….

Le hemos contestado a su email. Gracias,

Roger Hill dice:

Buenas noches como estas? Soy inmigrante y me gustaria ir a la zona rural a trabajar y a forjarme un futuro ya que aqui en la Ciudad de Pamplona.. Se me hace muy dificil.. Progresar.. Si me puedes dar mas informacion este es mi correo Seferinovidal@hotmail.com

Muchas Gracias..

Atte

Roger Hill

Hola Roger,

La información que disponemos hasta el momento puedes verla en el siguiente enlace: http://almanatura.com/2017/10/recursos-personas-quieren-marcharse-pueblo/

Saludos y suerte,

María José De Julián dice:

Me gustaría que nos dierais vuestra opinión sobre las centenares de macrogranjas que están colonizando nuestros pueblos castellano – manchegos.
¡Felices vacaciones, merecido descanso!
Gracias.

Muchas gracias Mª José,

Sinceramente no conocemos con profundidad el tema pero si sabemos por la prensa digital lo que conlleva. De primeras cualquier modelo basado sólo en una oportunidad de mercado donde el dinero es el único indice medible nos alarma. Las empresas deben contar con importantes indicadores sociales y ambientales y según hemos leído son pocas las macrogranjas que cumplen con este propósito. Hace poco leía: “Esto es una burbuja y se puede pinchar. Cuando China encuentre una zona más barata te pinchan la burbuja y los ganaderos se quedan con la deuda”. Cómo ves todo está basado en un mercado Chino que quiere comprar, si no existiera, no sería tal burbuja.

En AlmaNatura creemos en modelos de agricultura/ganadería sostenible y de valor añadido, donde no sólo tengamos como propósito vender un producto si no que con la compra exista una mejora en el mundo. Un ejemplo claro sería http://www.fageda.com/es/

Los proyectos que no cuentan con esta nueva lógica no sólo nos parecen obsoletos si no que atentan con el bien común. Saludos,

Clarabel53@gmail.com dice:

No puedo estar mas de acuerdo,vivo en un maravilloso pueblo llamado calig en castellon y puedo asegurar que en calidad de vida estamos a galaxias de las grandes urbes.Viva los pueblos y todo lo que oftecen

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