Emprender es duro, sobre todo al principio. Ya está bien de paños calientes poniendo la pasión, el disfrute o la satisfacción profesional como excusas para no decir más claro lo durísimo que es poner en marcha tu propio proyecto contra viento y marea. Y yo creo que una de las sensaciones más duras que viven los emprendedores en las primeras etapas, que además incide directamente en la supervivencia del proyecto en mi opinión, es la profunda soledad.

La soledad del emprendedor tiene varias fuentes. Son situaciones comunes por las que suelen pasar las personas que deciden ponerse sus propios objetivos y diseñar su vida con un proyecto propio.

Lo primero que suele ocurrir es que nos damos de alta como Autónomos y de pronto todo, absolutamente todo, depende de nosotros. Y depende además en el sentido más estricto de su significado: si tú no lo haces nadie lo hace. Así que te conviertes en una persona multitarea con incontables y muy diversos frentes abiertos, de distinto alcance y de los que no siempre tienes mucho conocimiento. ¿Os suena esto? Te sientes muy muy solo, sin tiempo para casi nada y seguramente superado o superada por las circunstancias.

También suele ocurrir que el miedo escénico se haga notar en algún momento. Ese miedo es el que nos atropella cuando miramos al futuro con inseguridad y que a veces coincide con el cierre de los trimestres económicos. Porque emprender no tiene una nómica mensual estable ni, muchísimo menos, fija, así que la incertidumbre corroe nuestra seguridad y socaba la más firme de las pasiones con una sensación de vacío estomacal que a veces es suficiente para que las dudas ganen la partida y terminemos desistiendo. Ese vacío estomacal es la soledad más profunda de la que hablaba al principio de este post, la de verse absolutamente solo ante el peligro.

Otro mal endémico del emprendimiento es la tendencia a compararse. No sólo eso, también tendemos a compararnos para darnos “caña”. Esto quiere decir que vamos a constatar sin ninguna duda que todo el mundo en LinkedIn, en Facebook, en Twitter o en cualquier red social o evento presencial, lo hace mejor que tú y tiene más éxito en menos tiempo. ¡Con la prisa que tú tienes! No hay nada más efectivo para alimentar la sensación de soledad que compararnos y hacer juicios destructivos sobre nosotros mismos, o tener mucha prisa.

Podríamos seguir identificando sensaciones debilitantes que son comunes a casi todos los valientes emprendedores que deciden apostar por ellos mismos y regalarle a este país el valioso obsequio de su creatividad, su esfuerzo y sus impuestos. Y precisamente eso, que las sensaciones sean las mismas, es la primera gran ventaja y una prueba de que, en realidad, los emprendedores no están solos: ¡nos tenemos unos a otros!

Así que hagamos un firme propósito de enmienda y evitemos la demoledora sensación de soledad con estas sencillas acciones:

  1. No te juzgues, y no te compares. Colabora con otros emprendedores, crea tu red de colaboradores habituales, sal de tu despacho o de tu habitación (donde sea que tengas tu lugar de trabajo) para asistir a eventos de tu sector donde estar al día de cómo evolucionan los temas a los que te dedicas. Rodéate de personas como tú y comparte con generosidad.
  2. Deja de hacerte el Superman o la Superwoman. Date tiempo y mide bien tus objetivos, pero poco a poco ve identificando qué puedes ir delegando en otros profesionales o pequeñas empresas proveedoras. Y pregunta todo lo que necesites preguntar, que el más necio no es el que muestra su desconocimiento, sino el que lo esconde.
  3. Y cuando el día a día, o la crudeza de una situación concreta te hagan dudar de tu proyecto, pregúntate: ¿Para qué hago lo que hago? Y céntrate de nuevo en aquello que quieres aportar al mundo. No en QUÉ tienes que hacer para conseguirlo; no en CÓMO lo debes hacer; céntrate en el PARA QUÉ lo haces, y seguramente encontrarás fuerzas renovadas para superar ese momento.

Dicen las estadísticas que de cada 10 proyectos empresariales que se ponen en marcha, sólo 2 o 3 resisten el primer año. En 2016, por primera vez en mucho tiempo, cerraron menos empresas de las que habían abierto. A esto los expertos lo llaman acabar con un stock de empresas positivo. Lo llamemos como lo llamemos parece un significativo síntoma de que los emprendedores superan cada vez mejor la sensación de soledad profunda. Habrá que ver si ese dato se mantiene en positivo en 2017.

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Desde hace ocho años vivo en un pueblo aunque nací y crecí en la ciudad. Algunas personas veían este cambio de vida como una locura, como un “ir hacia atrás” en una imaginaria línea de progreso. Otros me veían como una seguidora de la moda de los “neorurales” que despuntó en los años 90. Después de todo este tiempo me sorprende cuando algunas personas me preguntan: ¿te has adaptado bien al pueblo?

Emprender y criar son dos tareas que me han mantenido muy ocupada durante este tiempo por lo que la adaptación al pueblo me ha pasado inadvertida. Ahora puedo echar la vista atrás y compartir algunas reflexiones sobre esta experiencia como Nueva Residente o Inmigrante Rural.

La sostenibilidad de las áreas rurales depende de la reproducción demográfica y social de las poblaciones que las habitan. Aunque la modernización ha impuesto dificultades a esta reproducción existen claros indicadores de que soplan vientos diferentes en la configuración social del territorio.

Encontramos dos grupos claramente diferenciados entre los nuevos pobladores de entornos rurales. Por un lado están las personas de distinta procedencia a nivel nacional que fijan un pueblo como lugar donde comenzar una nueva vida, conocidos como neorrurales y la población extranjera.

Neorrurales

En comparación con los habitantes autóctonos, los nuevos pobladores presentan una estructura por edad y sexo diferenciada. Aunque el asunto de la edad no es especialmente relevante, sí merece destacarse que en parte como consecuencia de la juventud de los nuevos residentes, encontramos composiciones familiares en formación, con gran presencia de la vida en pareja, con hijos pequeños y personas solas que fijan su residencia en un pueblo pero se desplazan a núcleos urbanos para trabajar. En cuanto al sexo, las diferencias indican, por encima de la significatividad estadística, un cambio extraordinariamente relevante, pues sitúan a la población neorrural en una ratio de masculinidad bastante más cercana a la media de la generación nacional que la de la población autóctona, claramente masculinizada. Ello sugiere que la llegada al campo de estos neorrurales se relaciona con una estrategia residencial-familiar, sin duda, la formación de nuevos hogares por parte de los nuevos residentes actúa de regenerador y contribuye a neutralizar los graves desequilibrios demográficos y a renovar el tejido social, aunque la mayoría de las veces existe una desvinculación territorial respecto al empleo, que es fundamentalmente extra local.

Población extranjera

Aunque el asentamiento de inmigrantes es un fenómeno eminentemente urbano, tiene también su reflejo en las poblaciones rurales. Los datos reflejan una gran diversidad en cuanto a lugares de procedencia y situaciones de los extranjeros residentes en las áreas rurales que forman un conjunto muy heterogéneo. Así pues encontramos diferentes movimientos migratorios procedentes de países representativos como migraciones de retiro (Gran Bretaña) que buscan la calidad ambiental y residencial, conocida como el idilio rural, migraciones de retorno generacional, (Argentina), migraciones de vecindad (Francia y Portugal) migraciones económicas y de reagrupamiento familiar vinculadas a los mercados de trabajo estacionales y a las expectativas de desarrollo de sus protagonistas (Rumanía, Marruecos y Ecuador).

Las motivaciones principales suelen ser la motivación familiar, la motivación laboral y la motivación del entorno. La motivación familiar responde tanto a la familia de pertenencia (los padres son del pueblo) como a la familia de procreación, incluidas también personas solas. La motivación laboral hace referencia a las oportunidades de trabajo que ofrece el pueblo (autoempleo, trabajos relacionados con el medio rural y aprovechamiento de las diversificación del empleo en entornos rurales de los últimos años debido a la desagrarización). Por último, encontramos dos aspectos que tienen que ver con el entorno: uno, la vivienda, ligado al proceso de emancipación residencial y a las dificultades asociadas por el incremento de los precios de la vivienda; el otro, la calidad de vida en el entorno rural, que responde vivamente al “ideal rural” como forma de vida contrapuesta a la urbana, de la que cada vez más personas se encuentran profundamente desencantadas.

¿Qué aporta la llegada de nuevos pobladores a la fijación de población rural?

La sostenibilidad social de las áreas rurales no es producto únicamente del crecimiento económico, sino también de las dificultades de la reproducción de la vida social. Que no haya jóvenes, que las mujeres se vayan, que los mercados de trabajo sean poco dinámicos, son indicadores contundentes de que los cambios socioeconómicos han producido nuevas dificultades y desigualdades.

Cuando comencé junto a mi familia mi nueva vida en un pueblo empecé a coincidir con otras personas que, como nosotros, habían dado un giro a sus vidas. Me parecía increíble que en un pueblo tan pequeño reuniera experiencias tan distintas venidas de diferentes puntos de partida, si bien desde entonces, se siguen sumando. Pero ¿cómo influye este hecho en la población autóctona sobre la decisión de quedarse en el pueblo?

Los nuevos residentes son el elemento central en la amplificación de la heterogeneidad social que hace más atractivo el entorno rural, además de poner en relieve oportunidades de vida de las que las personas autóctonas no se habían percatado porque tenían su punto de mira puesto en la ciudad. Los nuevos pobladores ayudan a fijar la población debido a que aumenta la población infantil que acude a la escuela rural, hay una mayor demanda de servicios básicos y sobre todo a nivel social, se producen una mayor interacción y enriquecimiento de experiencias vitales.

Si fomentamos estas experiencias y los cambios que conllevan en cuanto a actividades, formas de convivencia, modos de organización así como la transformación de valores y se consigue una mejora en el entorno en cuanto a las comunicaciones tanto físicas (buenos accesos que eviten aislamiento) como tecnológicas (conexión a Internet) se puede conseguir atraer nuevos pobladores a los entornos rurales que nos ayuden a fijar la población rural en entornos que están hoy en día luchando contra la despoblación.

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“Es impresionante cómo nos cuesta al ser humano hacer cambios y salir de nuestra rutina diaria” comentaba una estudiante universitaria en el evento BCorp Day el día 7 de noviembre en Madrid. Dedicamos media hora larga a hablar sobre el hecho de convertir una teoría, o un sueño en realidad y que una de las trabas más difíciles de superar es salir de la zona de confort o del día a día de cada persona para hacer ese cambio, esa compra consiente, ese cambio de hábitos... Sea a nivel personal como a nivel empresarial.

Me llamo Patricia Pólvora y soy CEO y Fundadora de Teterum, una marca de té, que he creado, con la intención de poder dar ese paso al cambio, a través del consumo de té. En un mundo como el de hoy, en el que las grandes empresas se gastan millones y millones en crear presencia (de marca) en las mentes de los consumidores, podría parecer misión imposible, para una empresa pequeña, con una idea un poco diferente, competir. Pero si nos estancamos en el “no creo que sea posible”, sin intentarlo, no avanzamos como sociedad, y por eso, decidí dar el paso y crear una marca de té para el mercado español que tuviera un impacto social. Decidí ayudar a esas personas, como la estudiante del evento, a salir de su zona de confort y aportar, a través de su consumo de té, a un mundo mejor. Decidí que no quería ser la mejor marca del mundo, sino la mejor marca de té para el mundo. Y de ese DNA, nació Teterum: la única marca de té buena para el mundo, porque es, hoy en día, la única marca de té que ha sido aceptada en la familia de las empresas Bcorp, empresas buenas para el mundo. En Teterum apoyamos la integración laboral de personas con discapacidad y buscamos trabajar de la manera más sostenible posible para que nuestro packaging y envío tenga el mínimo impacto negativo medioambiental.

¿Qué es una empresa B Corp?

Si no conoces el movimiento B Corp, y tu estómago te dice que hay que consumir de manera diferente para que este planeta sea un mundo bueno en el que vivir, te recomiendo visitar la página de B Corp España para descubrir cuáles son las marcas (empresas) que hoy en día, te pueden ofrecer productos y servicios, buenos para el mundo. Te invito a formar parte de este movimiento, que aspira a dar voz a aquellas empresas que no solamente ofrecen productos y servicios buenos, sino que estos, en su DNA, también sean buenos para el mundo, y, como resultado, la sociedad camine hacia estadios de bienestar compartido y durable superiores.
Una empresa B Corp van más allá del objetivo de generar ganancias económicas. Innova para maximizar su impacto positivo en los empleados, en las comunidades que sirven y en el medio ambiente. Quienes estamos dentro de este movimiento, estamos convencidos de que, de esta manera, la empresa se convierte en una fuerza regeneradora para la sociedad y para el planeta.

¿De qué forma las empresas B Corp te pueden ayudar en tu búsqueda del consumo responsable?

Dentro de las empresas a las que le han otorgado el sello B Corp se encuentran aquellas que ofrecen productos de consumo, aquellas que ofrecen servicios y aquellas que se dirigen a otras empresas. Encontrarás productos de tu día a día como puede ser el té de Teterum, la luz de HolaLuz o los libros de Cuentos de Luz. También servicios de márketing y comunicación como los de Allegro 1234 o lidreazgo de proyectos rurales de alto impacto social positivo como los de AlmaNatura. Estamos convencidos de que podrías encontrar entre estas más de 40 empresas, aquellas que puedan hacer de tu consumo, un consumo más responsable. ¿Qué diferencia hay entre comprar un té “cualquiera” y un té en el que tu compra ayuda a que otra persona tenga un trabajo con sentido, en el que aprende y deja lo mejor de él plasmado en un producto saludable? ¡Un mundo hay entre estas dos opciones!. Y a ese mundo, estarías tú apoyando con tu consumo. Tú como persona, tú como empresa. A veces, son esas pequeñas acciones que podemos hacer cada uno de nosotros, en las que encontramos el cambio. Porque al final, tal como decía la estudiante, el cambio es difícil. Nos cuesta esfuerzo salir de una rutina, pero en el momento que lo conseguimos, también conseguimos impactar en otras personas.

¿De qué forma colaboran las empresas B Corp para maximizar el impacto de este movimiento?

Muchas veces se dice que uno más uno es igual a tres, queriendo decir que a veces se genera algo más de la unión de dos partes, algo extra. Las empresas B Corp trabajan para apoyarse uno en los otros. Quien esté buscando té para la oficina, mirará primero cuáles son los proveedores de té dentro de la comunidad B Corp. Quien esté trabajando una campaña de navidad, mirará primero en la comunidad de B Corp para encontrar un partner de comunicación. Por defecto, creemos en el movimiento, por lo que por defecto nos apoyamos. Pero también, trabajamos para conseguir productos y servicios más completos uniendo fuerzas. Un ejemplo es el trabajo hecho en la Caja de Navidad que sacamos en Teterum este año, en el que el diseño está hecho por La Casa de Carlota, el producto es de Teterum y el transporte lo lleva a cabo Koiki. Las tres empresas B Corp. De esta forma, creemos poder ofrecer un producto más completo a los compradores de regalos de Navidad porque le aportamos un valor añadido en todos los aspectos de la producción y entrega de este mismo. De esta forma, podemos ofrecer al mercado un producto verdaderamente B Corp que apoya el dar a conocer los valores que reúnen estas empresas y los valores que le aporta al comprador de compra consiente.

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Cada vez somos más las personas preocupadas por el origen de los alimentos y los productos que consumimos. Nos cuestionamos el origen de los ingredientes, los embalajes, el modo de producción, qué distancia recorren hasta llegar a nosotros o si emplean a personas de forma digna y justa en sus procesos industriales o agrícolas.

En esta preocupación podemos englobar varios movimientos sociales y económicos como el comercio justo, el movimiento slow food, la economía solidaria y los grupos de consumo agroecológico. Quiero resaltar la importancia de estos últimos en la creación de alianzas entre el campo y la ciudad, entre lo rural y lo urbano.

¿Qué son los grupos de consumo agroecológicos?

Son experiencias de auto-organización social que promueven modelos de consumo alternativos a los convencionales, donde se apuesta por un consumo más cercano, ecológico, de temporada, de mayor calidad que el convencional, basado en criterios de justicia social, estableciendo una relación directa entre consumidores y productores.

No nos debería sorprender el crecimiento de este tipo de experiencias en los últimos años, adoptando diferentes formas: cooperativas, grupos vecinales o asociaciones. Las primeras experiencias de este tipo en España surgieron a principios de los años 90, sobre todo en Andalucía y Cataluña. A partir del año 2000 comenzaron a crecer por todo el territorio coincidiendo con los escándalos alimentarios y el auge de los supermercados que desplazaban al pequeño comercio.

También encontramos distintos modelos de organización: algunos grupos están integrados por consumidores y campesinos que planifican la producción agrícola y se prestan a colaborar en las tareas del campo. Otros prefieren cultivar en común un terreno y repartir la cosecha planificada con antelación. Las experiencias más numerosas se basan en grupos de consumidores que establecen una relación directa con los productores para organizar los pedidos y los repartos.

En definitiva, los grupos y cooperativas de consumo agroecológico tratan de devolver a las personas la capacidad de decidir sobre aquello que comemos, rechazando el actual sistema agrícola y alimentario monopolizado por la agroindustria que anteponen sus intereses particulares a las necesidades alimentarias de las personas y el respeto hacia el ecosistema.

¿Qué significan estos experiencias para los productores y agricultores?

En el otro lado de estas experiencias encontramos a los agricultores, productores y artesanos que elaboran una gran diversidad de productos con materia prima propia, personas que mantienen oficios antiguos de los que seguimos dependiendo a día de hoy pero con una forma de producción que responde a los tiempos y a los criterios demandados por estos grupos de consumo. En muchos casos son explotaciones tradicionales que han aprovechado la demanda de estos grupos para ampliar sus posibilidades de venta. Otras iniciativas han supuesto una posibilidad de emprendimiento y una oportunidad de comenzar una nueva vida en un nuevo entorno. Esta agricultura de pequeñas explotaciones o autoproducción es un sector que atrae especialmente a jóvenes y mujeres hacia el entorno rural, lo que favorece que este sea más vivo y completo gracias a la interacción con la ciudad en la que encuentran salida una gran parte de estos productos.

Como ejemplo de este tipo de experiencia agroecológica, en una aldea de la localidad onubense de Galaroza, dos familias integran el proyecto Tierras del Múrtiga, cultivando y comercializando sus productos directamente al consumidor. Se trata de un modelo de negocio basado en la confianza y el compromiso.

Recursos sobre grupos de consumo agroecológicos

Estas experiencias se han ido convirtiendo en realidad y manteniéndose a lo largo del tiempo, tomamos conciencia del aumento de estos modelos de producción y consumo, en los que importa más el valor que el precio. Creo que este cambio de perspectiva sería la motivación principal para que estas experiencias dejen de ser sólo alternativas para avanzar hacia un mundo más sostenible, verdadero y sano.

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El movimiento coworking a nivel mundial ha creado y generado multitud de espacios de trabajo compartido donde emprendedores y empresas han interconectado generando nuevas oportunidades y nuevas sinergias. Sin duda es uno de los modelos a nivel mundial que más se ha replicado fundamentalmente en el medio urbano, grandes ciudades de todo el mundo tiene edificios públicos y privados destinados a ofrecer espacios de trabajo colaborativos. Ha sido una salida a todos esos edificios de oficinas cerrados debido a la última crisis económica y social que hemos sufrido.

Si buceamos por internet podemos encontrar espacios como : Rainmaking Loft (Londres, Reino Unido), Agora Colletive (Berlín, Alemania), Impact HUB (Madrid, España), Utopic_Us (Madrid, España), multitud de espacios de todo el mundo que ofrecen a sus usuarios espacio de trabajo a un precio asequible además de seminarios, píldoras y formación en general para que sus negocios sean más competitivos. Cada espacio tiene sus singularidades y cada espacio da un valor añadido a su comunidad. Sin duda para este tipo de espacios lo más importante es que la comunidad encuentre los recursos y el ambiente idóneo para desarrollar un modelo de emprendimiento exitoso y que perdure en el tiempo.

Pero, ¿que ocurriría si aplicásemos este modelo a pueblos del medio rural?

Debido a la influencia del modelo, es evidente que ya hay entidades de nivel local que están pensando en acondicionar edificios públicos y crear espacios de coworking tanto para empresa como para futuros empleados. Edificios principalmente de Ayuntamientos de toda la geografía española que se encuentran sin uso, hace años eran edificios que principalmente se le cedían a las asociaciones sin ánimo de lucro del pueblo o colectivos sociales, ahora y pensando dar oportunidades de empleo puede ser una buena iniciativa para implantar en el pueblo. Pero antes de iniciar la aventura del coworking y de hacer inversiones en acondicionar y amueblar espacios tendría en cuenta las siguientes cuestiones:

Es evidente que no podemos extrapolar el modelo de coworking de la ciudad sin adaptarlo a la realidad del mudo rural y es también evidente que esa adaptación lo va a convertir en espacios diferentes con otros servicios y otros usuarios, siempre adaptados a la realidad del medio rural. Imaginando, esos nuevos espacios podrían ser espacios de innovación y participación de todos los agentes del terrotorio (empresarios, emprendedores, colectivos sociales, colectivos profesionales, representante de entidades locales y comarcales, etc.), un conglomerado de entidades que encontrarían en estos espacios la solución a sus necesidades. Se podrían ofrecer los siguientes servicios:

Estos Espacios de Innovación y Participación serían lugares con un mayor sentido para el medio rural y que darían respuesta a tres necesidades urgentes que trabajar en el medio rural: generación de empleo, necesidades sociales no satisfechas para favorecer la integración de todos los colectivos en el día a día del pueblo y por último y no menos importante la necesidad de innovar para generar nuevas oportunidades gracias a los recursos endógenos.

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La semana pasada, fue una semana intensa y llena de citas ineludibles para el trabajo que desarrollamos desde AlmaNatura en el medio rural. Estuvimos presente en el Encuentro Anual de empresas B Corporation #BGoodDay celebrado en Madrid, en el Congreso Internacional Alcaldes & Innovación celebrado en Segovia y por último la I Feria Nacional para la Repoblación de la España vacía #Presura en la cuidad de Soria. Han sido días de conocer muchas iniciativas y de conocer la labor que desarrollan los compañeros en otras zonas rurales de España. Pues bien, una de las preocupaciones de muchos compañeros/as es la incorporación de nuevas personas a sus equipos de trabajo.

En la actualidad tenemos dificultades en casar las ofertas de empleo con las personas que se encuentran en desempleo y esto hace que la búsqueda de talento para incorporar a las organizaciones sea muy complicada, aspecto que se acentúa aún más si cabe en el medio rural. La oficina estadística de la Unión Europea (UE) acaba de publicar la tasa de desempleo en Noviembre de 2017  y esta se encuentra en el 16,38% de la población activa, aunque estamos en los niveles de paro del 2009, hay un paro estructural que será complicado de resolver.

Aún así, y según lo vivido en está semana, podemos ser positivos y tener esperanza,  jóvenes millennials tanto del medio urbano como del medio rural, está sabiendo traducir la situación actual de incertidumbre e inestabilidad y convertirla en un tiempo de oportunidades para crear iniciativas de emprendimiento disrruptivas donde se idean nuevos emprendimientos que cubren alguna necesidad social o bien están interesados en sumarse a organizaciones que estén alineados con sus valores.

¿Qué aspectos valoran los millennials de las empresas para querer colaborar con ellas?

A continuación desgloso algunas aspectos que valoran de forma positiva;

Las empresas B Corp debido a sus modelos de gobernanza y a su propósito social bien definido son entidades muy atractivas para estos jóvenes profesionales que buscan retos sociales y no solo sustento económico sino que el salario emocional es fundamental, sumado a una buena política de protección medioambiental, la atención a los trabajadores y la relación con la comunidad.

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Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS a partir de ahora), son un conjunto de 17 objetivos y más de 160 metas dentro de ellos, que parten de la ONU y que pretenden resolver los problemas sociales, de salud, ambientales y económicos de todo el mundo para el año 2030. Realmente no es el primer intento de la ONU en arreglar los problemas mundiales, pues estos objetivos son los herederos de los anteriores Objetivos de Desarrollo del Milenio, que buscaba cumplir 8 propósitos para 2015 que, desgraciadamente, no llegaron a cumplirse como se esperaba.
Este nuevo conjunto de acciones y medidas que se inician en esta nueva etapa con los ODS, pretenden ser mucho más amplias y transversales entre unas y otras, dotando de mayor sentido a los objetivos, apoyándose el cumplimiento de unos en los otros.

Como ya nos contó Juanjo hace un tiempo, este marco de acción puede suponer una gran oportunidad para que empresas de todo el mundo, apoyen estas iniciativas y colaboren en el cumplimiento de los objetivos. Y hoy, quería mostraros como nuestro propósito, la fijación de población rural, puede aportar un grano de arena a esta iniciativa.

Objetivo 1: Poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo

La pobreza es una realidad que va mucho más allá de falta de recursos económicos, pues también se enmarca dentro la ausencia o escasez de otros recursos básicos como la alimentación, vivienda, educación y salud. Como comenté hace unos meses, más del 40% de las personas rurales viven en situación o riesgo de pobreza, y esta situación es debida principalmente a la despoblación que lo rural está sufriendo. Si la gente se va, los recursos dejan de llegar, y las pocas personas que se queden en el lugar dejará de tener recursos con los que vivir, por eso fijar población rural, ayudará a que la economía de los pueblos aumente y, por ende, los recursos sociales, educativos y de salud irán también en ascenso.

Objetivo 2: Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible

La agricultura y el mundo rural siempre han sido inseparables. España es el tercer país productor agrícola en Europa, y primero en producción sostenible, y precisamente este sector económico es el principal de las zonas rurales. Perder los pueblos nos llevará al abandono de las principales explotaciones agrarias, sustento de miles de familias y alimento de millones de personas. Como varias metas de este objetivo indican, la agricultura ecológica es una de las principales soluciones a los problemas de nutrición del mundo, por eso mantener a nuestra población rural productora, ayudará a cumplir un objetivo tan importante.

Objetivo 3: Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades

A todos y todas nos sonarán las medidas que en los últimos años los Ayuntamientos de grandes ciudades tienen que poner en marcha para reducir la contaminación. La vida en las zonas rurales, alejada de la polución e incluso el estrés, es una vida que ya de por sí es saludable. La vida en las ciudades aumenta el riesgo de padecer enfermedades graves como el cáncer, por esa razón, hemos de fomentar la vuelta a los pueblos y el mantenimiento de los mismos, para que miles de personas puedan tener un lugar donde vivir fuera de peligros para la salud.

Objetivo 4: Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos

En las áreas rurales nos encontramos con una realidad educativa bastante preocupante, cada vez más colegios van desapareciendo por falta de alumnado, lo que provoca no sólo la futura desaparición de los pueblos, sino la pérdida de esos derechos para las personas que viven en ellos. Fijar a la población rural será mantener nuestros colegios, será garantizar una educación de mayor calidad para los niños y niñas que viven en lo rural.

Objetivo 5: Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas

Aunque ya la semana pasada ya os comenté la importancia de mantener a las mujeres en los pueblos, nunca está de más recordar el papel que desempeñan en las sociedades rurales. Precisamente es el área rural donde nos encontramos con un mayor arraigo de roles tradicionales, en gran parte debido a la elevada media de edad y la masculinización de estos lugares. Fijar a la población al ámbito rural, especialmente a la población joven, aportará el aire fresco que la tradicionalidad y mentalidad rural necesita, se facilitará una apertura hacia nuevos movimientos que luchen por la igualdad, y garantizará así el logro de este objetivo.

Objetivo 6: Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos

Quizás el agua sea un recurso un tanto polémico en las zonas rurales de nuestro país por la cantidad de embalses, trasvases, presas hidroeléctricas y demás infraestructuras que al final han respondido más a las necesidades de agua de las grandes aglomeraciones urbanas que barajar las consecuencias de dichos proyectos sobre las zonas naturales y rurales. Casos como el de la cuenca del Segura, hacen palpable las tensiones entre regiones por el aprovechamiento de los recursos hídricos que casi siempre, debido a la despoblación de las zonas rurales, en este caso los pueblos del sur de Castilla-La Mancha, ven minados sus derechos sobre dichos recursos en favor de la concentración de población en zonas más pobladas, como Murcia. Por lo tanto, una mejor distribución de la población y un aumento de la misma en áreas rurales, ayudaría a una negociación y explotación sostenible del agua más justa y democrática.

Objetivo 7: Garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todos

Las nuevas políticas europeas inciden mucho en el cambio climático y la necesidad de modificar el paradigma de un modelo económico intensivo en la explotación de recursos naturales hacia uno mucho más responsable y sostenible basado en la economía circular. Los recursos naturales de los cuales son fuentes de energía renovable se localizan en su mayoría en el entorno rural, parques naturales o zonas más aisladas del territorio, donde se dispone del espacio suficiente para sus instalaciones. El incentivo de la energía renovable en los pueblos ayudaría al cumplimiento transversal de todos los objetivos medioambientales, además de convertirse en una industria próspera para las comarcas más rurales, mediante la creación de puestos de trabajo cualificados, la especialización económica, la inversión en las zonas e incluso como el pueblo alemán de Wildpoldsried (Baviera), ser capaces de quintuplicar la energía que necesitan. Sin olvidar, claro está, que el objetivo de preservación del medioambiente debe primar en el desarrollo de dicha industria.

Hasta aquí, con tan sólo el estudio de los primeros siete objetivos, podemos comprobar cómo la fijación de la población rural, ayudará en mayor o menor medida al cumplimiento de los mismos. En mi próximo post podremos comprobar cual puede ser el aporte del mundo rural a los diez restantes.

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En el entorno incierto que rodea nuestras empresas, la necesidad de cambio y de innovación devienen retos comunes. ¿Pero, qué alternativas y soluciones existen? ¿Qué propósito y liderazgo tiene y ejerce la empresa del sigo XXI?
Revistas como Harvard Business Review, medios internacionales como CNN y otros de índole nacional subrayan la capacidad del movimiento B Corp de lograr que la empresa sea un auténtico agente de cambio hacia una sociedad más próspera e inclusiva.

Hoy, en Madrid celebraremos y ahondaremos en las claves de estos cambios con el resto de empresas españolas pioneras que han conseguido formar parte de este movimiento global de empresas de bien para el mundo. Por la mañana nos reuniremos las empresas certificadas y por la tarde habrá un evento abierto a partir de las 18:00 h. en el Espacio El Puente de Matadero Madrid. Aún estas a tiempo de apuntarte y compartir con nosotros, yo estaré encantado de que charlemos y compartamos visión y propósito.

¡Quiero participar en B Good Day 2017!
AlmaNatura, primera B Corporation Española

Salvando las distancias con lo vivido en nuestra revolución personal, los movimientos sociales de 1968 en las principales capitales Europeas, especialmente Paris, y otras partes del mundo como California hicieron que un movimiento contracultural se moviera contra lo establecido llegando incluso a que muchos de esos "hippies" tomaran decisiones drásticas y abandonaran muchas de esas ciudades para establecerse en entornos rurales.

AlmaNatura se fundó en 1997, en aquel entonces no teníamos claro a que dedicaríamos nuestras vidas, pero lo que si sabíamos es que queríamos una vida con significado. Llamadme "hippie". Uno de nuestros primeros pasos fue preguntarnos: ¿Por qué tengo que abandonar mi pueblo? La falta de empleo joven hacía (y hace) que la mayoría tuviera que huir a grandes ciudades en busca de una oportunidad. Nuestra revolución, a diferencia de aquel movimiento contracultural del 68, fue precisamente permanecer en el pueblo y de forma resiliente ya llevamos 20 años emprendiendo desde lo rural. Una forma de vida que nos da sentido al igual que a muchos jóvenes del 68.

Muchas más reflexiones como esta las compartí en un anterior post que escribí en este mismo blog: "AlmaNatura, 20 años de rebeldía". Ahora, imaginad a un grupo de jóvenes emprendiendo desde un pueblo, poco menos que de "extraterrestres" éramos tratados al ver como seguíamos en el pueblo luchando por un sueño. Más cuando no eras ni una empresa al uso ni una ONG, si no que compartía valores de ambos mundos y no se conformaba con sólo ganar dinero.

En 2013, después de que consiguiésemos ser la primera empresa B Corp Española y unirnos al movimiento B Corp, contagiamos a otras personas y a la vez confirmamos que no estábamos locos y que muchas más personas en el mundo emprenden dando respuesta a necesidades sociales y ambientales. Emprendedores sociales les llaman.

Lo que comparto en este post es una pequeña parte de lo que contaré durante la clausura del evento. Espero poder transmitir mi verdad con la pasión que se merece nuestro estado resiliente de emprendimiento y seguir haciéndolo pese, en ocasiones, a las envestidas de un mundo globalizado donde los pueblos en la mayoría de los casos les cuesta seguir jugando.

Aunque ya hace tiempo que teoricé un poco sobre los beneficios que puede traer el feminismo a las zonas rurales, hoy quiero dar una pequeña vuelta de tuerca y definir unas bases sobre las que podríamos empezar a pensar en un nuevo feminismo, uno en el que las mujeres rurales se sientan cómodas y asuman como propio.

Para quien tenga unas nociones básicas sobre qué es el feminismo, sabrá que se trata de un movimiento vivo, en constante construcción-deconstrucción, proceso que además se va realizando a partir de las propias experiencias de vida de las mujeres. Esto hace que no podamos hablar tan solo de feminismo como un movimiento singular, sino de feminismos. La desigualdad que sufren las mujeres de todo el mundo es evidente, pero lógicamente no es lo mismo en España ser mujer joven, universitaria y blanca, que mujer de mediana edad, trabajadora e inmigrante, o mujer mayor, sin estudios y que vive en un contexto rural. Estas tres mujeres tienen características comunes, evidentemente, pero sus necesidades y reivindicaciones inevitablemente serán diferentes, es por eso que hablamos de feminismos, porque la emancipación de las mujeres debe pensarse desde las vivencias y necesidades de cada una de ellas.

En las áreas rurales, nos encontramos principalmente con un terreno hostil para igualdad real entre hombres y mujeres. No es necesario pensar mucho para darse cuenta cómo los roles y estereotipos más tradicionales de la sociedad patriarcal, se encuentran más arraigados en los pueblos pequeños, donde además la media de edad de sus habitantes sobrepasa los 55 años, lo que dificulta más aún la apertura a nuevas formas de pensar y vivir.

¿Cómo comenzar a pensar en un feminismo de mujeres rurales?

No está todo perdido para las mujeres rurales, pues precisamente esta situación deja un abanico totalmente abierto de posibilidades en las que enmarcar un nuevo feminismo, que tenga en cuenta sus realidades y sus necesidades, que revierta la tendencia a la masculinización de los pueblos pequeños (según el último Padrón municipal de habitantes, cuanto más pequeño es el pueblo, menor proporción de mujeres), y que haga de las zonas rurales un verdadero ejemplo de convivencia y promoción de la igualdad. Para ello, permitidme el atrevimiento de plantar unas bases sobre las que comenzar a trabajar por un feminismo rural:

Un movimiento para todas las personas

Como comentaba hace unos cuantos párrafos, al fin y al cabo el feminismo ha de crearse partiendo de las propias experiencias de las mujeres y más en entornos más pequeños y personales como son los contextos rurales, donde es cierto que el individuo se resguarda en mayor medida en roles y comunidades cerradas y algo más reticentes al cambio pero que reflexionando sobre una perspectiva optimista, la mayor importancia de la persona como actor en su comunidad le da un papel privilegiado como agente de cambio. Sin embargo, y hablando como miembro de la otra mitad de la población, no nos quita responsabilidad sobre la lucha por la igualdad tanto de una forma pasiva, a través de la empatía y el reconocimiento de las desigualdades existentes por el hecho de ser mujer en un entorno rural, sino también como actores que deben facilitar y pedir el cambio hacia una sociedad más justa e igualitaria.

Que el feminismo llegue a las zonas rurales, ayudará a que los pueblos no desaparezcan. Como mostré antes, lo rural está masculinizado; las mujeres se están yendo, y necesitamos convertir el mundo rural en un lugar cómodo, seguro, y apetecible para ellas. Un lugar donde tengan el control de su propia vida y la libertad para dirigirla como quiera, pues sólo así conseguiremos refeminizar nuestros pueblos y conservarlos. Así que, si os preguntáis por qué necesitamos un feminismo rural, os respondería que porque necesitamos que las mujeres vuelvan a los pueblos, se queden en ellos, y hagan de los mismos un lugar mejor.

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