Desde los primeros tiempos del cine en nuestro país encontramos ejemplos de un género que hoy en día se denomina “cine rural”. La visión cinematográfica del mundo rural, ya sea desde el campo del documental como de la ficción, ha aportado a lo largo de más un siglo realizaciones muy diversas e interesantes que nos sirven para analizar diferentes realidades y su evolución a lo largo estos años.

El cine rural es aquel cuya trama, personajes, y entorno transcurre en lugares donde el hombre tiene un contacto muy próximo con la naturaleza y en el que el paisaje tiene una importante presencia. En él se plantean las relaciones entre los mundos rural y urbano, normalmente a través de sus personajes, que viven o provienen de un entorno campesino, y es esta identidad la que marca la trama. De hecho el “drama rural” es un género muy concreto en el que la historia está narrada en un contexto campesino con un código moral muy estricto y donde sucede un conflicto con ese código moral que los personajes deben resolver.

Todas las aportaciones nos acercan a una diversidad de tratamiento audiovisual, en la que el mundo rural ejerce, en unos casos, de paisaje que enmarca la narración y en otras de preocupación por culturas en peligro de desaparición; pero en las que también puede constituir elemento fundamental de la trama narrativa.

Décadas del cine rural

Aquí mostramos un repaso por las distintas décadas del “cine rural” realizado en nuestro país. Entre ellas se encuentran varias imprescindibles para los amantes del cine:

  1. La primera película de este género es Carmiña, flor de Galicia (Rino Lupo, 1926), película muda en la que ya se pone de manifiesto la relación entre el pueblo y la ciudad a través del melodrama romántico. En la siguiente década, cuando ya el cine comenzó a ser sonoro, se rodaron los documentales La Ruta de Don Quijote (Ramón Biadiu, 1934) y Las Urdes, tierra sin pan (Luis Buñuel, 1933), que tanto trasiego político supuso.
  2. De los años 40, enmarcada como drama rural, encontramos la película Marianela (Benito Perojo, 1940). Basada en la novela de Benito Pérez Galdós. Durante la década de los 50 el cine hecho en nuestro país destaca aspectos tales como la pervivencia de lo rural en la ciudad tras la inmigración, la idealización del mundo rural y su visión como espacio retrógrado, la semirruralidad de las ciudades de provincia y los caracteres de la vida en el campo. Todo ello en un mundo que empieza a transformarse lentamente y que define negativamente lo rural y lo agrario frente a la “modernidad” representada por la industria y la ciudad. Dos ejemplos de este tipo de drama los encontramos en la película Surcos (José Antonio Nieves Conde, 1951) considerada una de las mejores películas del cine español y Orgullo (Manuel Mur Oti, 1955), obra que por su argumento y dirección de personajes se puede calificar de westerm. También tiene mucho de westerm La Venganza (Juan Antonio Bardem,1959), que tuvo que cambiar el tiempo de la narración y su título original Los segadores por motivos políticos.
  3. Ya en los años 70 encontramos dos ejemplos de documental rural en España. Lejos de los árboles (Jacinto Esteva, 1972) es una recopilación de diversos aspectos del folclore regional español y Rocío (Fernando Ruíz Vergara, 1980) que documenta las costumbres populares y tradiciones del mundo rural español, su contexto sociocultural y político, entre la tradición y la modernidad, desde una óptica de búsqueda de verdad entre la historia, la fábula y el mito. En España no pudo estrenarse hasta que en 1978 se desbloquearon los mecanismos de la censura. Otra gran película de los 70, en el campo de la ficción, fue la dura y cruda Furtivos (José Luis Bureau, 1975) que también tuvo problemas con las autoridades hasta el punto de no poder presentarse a los festivales internacionales de Cannes y Berlín, para los que había sido seleccionada.
  4. En los años 80 nos encontramos con dos de las más notables obras de José Luis Cuerda: El Bosque animado (1987) y Amanece que no es poco (1988), la también galardonada Los Santos Inocentes (Mario Camus, 1984), Tasio (Moncho Armendariz, 1984), El disputado voto del Señor Cayo (Antonio Giménez-Rico, 1986) basada en la novela homónima de Miguel Delibes.
  5. Ya en los años 90 nos encontramos una mirada que va acercando posiciones entre campo y ciudad, y los temas se van desdibujando para abrirse a otras perspectivas. Quiero destacar los títulos de Julio Medem Vacas (1992) y Tierra (1996) así como Flores de otro Mundo (Iciar Bollaín, 1999) donde se presenta un tema antiguo que pervive en tiempos modernos en el pueblo donde se desarrolla la acción.
  6. De la misma realizadora, El Olivo (Iciar Bollaín, 2016) lleva a cabo un tratamiento del medio rural como paisaje en el que se desarrolla la vida de los personajes y su relación concreta con la ciudad y el capitalismo. También en el siglo XXI encontramos dos documentales que abordan el tema de la despoblación: El Cielo Gira (Mercedes Álvarez, 2004) y Agua Viva (Ariadna Pujol, 2006).

Las miradas cinematográficas sobre el mundo rural son muy diversas y van más allá de lo etnográfico y del enfoque desde lo urbano. Hay algunos caracteres que permanecen en muchas de las obras analizadas, como la caracterización negativa del mundo rural y su vinculación al atraso, muy visible durante el largo periodo franquista y aún en la transición. Pero las visiones se van abriendo. Sobre todo a partir de la transición, en un proceso de reducción de distancias, físicas y mentales, entre una ciudad en la que cada vez es más difícil situar sus límites y un mundo rural que se desvincula, en cierta medida, de lo agrario y abre su futuro a una mayor interrelación con el exterior, a pesar del envejecimiento, del abandono y otros males endémicos.

Hasta aquí mis recomendaciones para los amantes de la naturaleza y el mundo rural también en la gran pantalla. Si quieres sugerir alguna película que añadir a esta lista, déjanos tus comentarios.

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La primera vez que leí El disputado voto del señor Cayo (Miguel Delibes, 1978) era aún una adolescente. Muchos detalles de esta novela han permanecido en mi memoria, pero sobre todo me sirvió para tomar conciencia de que en España existían muchos pueblos abandonados o casi vacíos. Aún entonces era un fenómeno normal que la gente abandonara los pueblos para irse a la ciudad, quizá porque también había crecido en Madrid en una época en que la ciudad estaba en plena absorción de personas venidas de todos los rincones de España.

La literatura y el cine son el reflejo del mundo en que vivimos. La realidad de la despoblación no es una excepción. El disputado voto del señor Cayo fue el primer libro de la literatura española que estableció la relación entre mundo urbano y rural como si cada uno de ellos se encontrara en un planeta distinto. En él se describe además un momento clave en la historia de nuestro país: la transición. Han pasado ya 40 años. Como si la historia de la democracia en nuestro país estuviera unida al problema de la despoblación rural y el éxodo masivo hacia las ciudades, este problema ha continuado en imparable aumento a lo largo de todos estos años.

Años más tarde cayó en mis manos por casualidad La lluvia amarilla (Julio Llamazares, 1988), una narración poética, escrita en primera persona, que nos hace reflexionar, no sólo sobre el abandono de un pequeño pueblo del Pirineo, sino también sobre la soledad, el tiempo, la muerte, la cordura y la locura. La obra está inspirada en Sarnago, un pueblo deshabitado en las Tierras Altas de Soria, que tras una marcha forzosa de sus vecinos por una expropiación forestal, ha conseguido, a través de su asociación, su rehabilitación. Un claro ejemplo en la recuperación y la lucha contra el abandono rural.

La escasa producción literaria y cinematográfica sobre este tema durante los años 90 nos da una idea de la pasividad con las que la sociedad ha afrontado la “hemorragia demográfica que sufre nuestro país”, en palabras del propio escritor Julio Llamazares. La despoblación que vienen sufriendo los pueblos de España está recogida por Faustino Calderón en su blog donde va registrando los nombres de todos estos pueblos ordenados por las provincias de nuestra geografía.

No ha sido hasta hace unos años cuando este tema ha pasado de interesar solamente a los directamente afectados a tener visibilidad en los medios de comunicación. Gracias, en parte, a la publicidad y el marketing, pero también a la publicación de diversas obras literarias en esta última década:

El reino de Celama es una metáfora compleja sobre "la desaparición de las culturas rurales y una ventana a lo más hondo y misterioso del corazón humano". Son cerca de 400 los personajes que recorren el imaginario mundo de Celama para describir un paisaje que termina siendo parte de la trama y de lo que allí ocurre. Luis Mateo Díez afirma que Celama surgió "del compromiso moral con su memoria y con el mundo rural. Todos tenemos un pasado campesino y yo he vivido ese tipo de culturas que en estos momentos están en trance de desaparición.

Poemario que trata de explorar otro territorio virgen, más íntimo, el lugar habitable entre el campo y la ciudad. Este autor, natural de Ausejo de la Sierra en Soria, publicó en 2006 Tierras Altas que es también el nombre administrativo de la comarca que ocupa el nordeste soriano, una de las zonas más despobladas de Europa, si no la que más. Una cultura campesina de siglos de contemplación del cielo, de cercanía con las cosas, de lentitud agrícola, está a punto de desaparecer, como en otros lugares de Castilla y del mundo, en medio de un paisaje desolado.

Un viaje por los más de trescientos núcleos deshabitados que existen en el Alto Aragón, repartidos desde La Jacetania, hasta La Val de Ayerbe que rememoran un testimonio vivo de pueblos que descansan ahora en silencio.

Este autor natural de Olivenza (Badajoz) consigue con su primera obra, traducida a 15 idiomas, adentrar al lector, en un universo rural —claro protagonista de la historia— de tremenda dureza y violencia ancestral en la que los personajes se mueven, rodeados de sequía y miseria, en un tiempo y espacio indefinidos, pero en el que valores universales como la amistad, la solidaridad y la compasión prevalecen.

Libro de viajes que recopila las conversaciones del autor con las personas que encontró vinculadas al mundo rural de los pueblos recorridos. Rescata así muchas experiencias y enseñanzas útiles para el mundo de hoy.

Esta obra es un ameno libro de viajes en torno a los pueblos de Soria que se publicó en 1984 y estaba ya agotada. En 2015 Rimpego reedita esta obra que es ya un clásico de la literatura castellana.

Ensayo histórico y relato de viajes de este escritor y periodista madrileño que ahonda en las las raíces del desequilibrio campo-ciudad y sobre cómo afectan a la España de hoy. De hecho, a partir del título de esta novela se empezó a utilizar esta expresión de forma generaliza para hablar de la despoblación.

Este escritor natural de Villanueva del Duque, Córdoba, escribe un emocionante tributo a un mundo en trance de extinción, del que procedemos, pero que se desdibuja de nuestra memoria y realidad. Por eso es necesario conocerlo, sentirlo, revivirlo. Escrito en un tono poético y evocador, este libro es la crónica de una destrucción íntima y emotiva: la devastación de la cultura rural y la transformación de nuestros pueblos en pequeños islotes de soledad donde el tiempo parece embalsamado en una vitrina.

Narra en una serie de catas geográficas y humanas la terrible realidad de una región de España, la llamada Celtiberia, cuya densidad demográfica es menor que la de Etiopía y en la que centenares de pueblos están vacíos o a punto de desaparecer. Este libro cuenta la peripecia de los últimos robinsones que resisten en poblaciones semivacías sin que nadie se acuerde de ellos y, lo que es peor, sin que a nadie en España le importen su soledad y su marginación.

Lena Saad, periodista nómada que ha vivido en Francia, Bélgica y Oriente Próximo, ha vuelto al pueblo castellano donde su padre fue maestro de clase unitaria. En este libro fusiona de manera mágica la España rural con sus vivencias intensas en Líbano y Siria, dos países anclados a fuego vivo en su corazón. Esta autora intrépida nos enamora con la historia de una familia de refugiados sirios que se instalan en un pueblo mesetario. Con su sola presencia lograrán transformar ese microcosmos rural.

No son todos los que están pero sí que les debemos que la preocupación por este problema sea evidente y consciente en el imaginario colectivo.¿Añadirías alguno más a esta lista? Disfrutad de la lectura.

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A diferencia de otros posts que he escrito para este blog y en consonancia con la temática centrada en el consumo responsable que inició mi compañero Isra Manzano en su entrada sobre el comercio rural, me gustaría reflexionar como habitante de un pueblo que soy, sobre qué papel debemos jugar nosotros y nosotras en el mantenimiento y cuidado, a veces, de esos servicios ya sean públicos o privados.

En el pueblo en el que vivo, Aracena, tenemos la suerte de ser capital no oficial de una comarca y disponer de algunos servicios más que en el resto de localidades cercanas pero, a pesar de ello, seguimos siendo un municipio rural, al que también se nos niega, en muchas ocasiones, servicios básicos como el transporte, sanidad, comercio, infraestructuras y espacios de ocio sin los cuales, lugares como las ciudades no se pueden concebir.

Sin embargo, la iniciativa pública cumple su función de servir al interés general y dejar la rentabilidad económica en un segundo plano para conceder a las zonas menos pobladas servicios de calidad, situación que desafortunadamente cada día es mucho más escasa. Por ejemplo, en mi pueblo, existe una Escuela Oficial de Idiomas de la Junta de Andalucía, servicio que da cobertura a todos los pueblos de la sierra e incluso hasta parte del Andévalo. Desde hacía unos años, se había estado demandado que dicho servicio público incluyera el nivel superior de Inglés (C1), reivindicación que se consiguió el año pasado con una afluencia de alumnos importante y una larga lista de espera. No obstante, la asistencia a dichas clases ha ido cayendo paulatinamente conforme ha ido avanzado el curso, aunque también es cierto que se trata de algo que sucede en todo tipo de educación no obligatoria, desde la Universidad hasta los cursos de formación para el empleo (a no ser claro, que una subvención o beca dependa de ello). El problema está en que esta situación, no tendría más importancia si ocurriera en una ciudad o capital de provincia, pero la responsabilidad del alumnado en una zona rural ante un servicio que se ha ganado con la insistencia de la población, es mucho mayor, ya que su desuso o mal uso puede determinar su cierre definitivo y tener una repercusión más grave sobre el resto de la población, lo que conllevaría una pérdida de esos derechos ganados.

En un ámbito diferente, pero igual de importante, nos encontramos a los emprendedores y emprendedoras rurales, personas que por diversas razones, han decidido arriesgarse, invertir dinero y en ocasiones pensar en sus localidades como un lugar mejor en el que prestar un servicio del que no disponían sus habitantes. Pero ¿quién no ha dicho la frase de “pues en internet está mucho más barato” al entrar a un comercio local? Si bien es cierto que el debate es mucho más amplio aún (no sabemos si realmente cuando compramos algo en una tienda online estamos pagando el precio real o uno ficticio, cuyo coste es asumido por agentes como un trabajador explotado, una materia prima deficiente, un servicio de menor calidad o una huella ecológica que da miedo calcular o simplemente el tiempo que cedemos), estamos poniendo en duda la honradez del vecino o vecina, estamos colaborando al cierre de ese negocio e incluso estamos tirando por tierra nuestro propio derecho a tener ese servicio en nuestro pueblo. Pero para rizar más el rizo, incontables veces ni siquiera damos la oportunidad al comercio local, dirigiéndonos directamente al centro comercial de la ciudad más cercana, consumiendo más gasolina, gastando más dinero del planificado y sobre todo, motivando indirectamente a que nuestro pueblo se convierta en un desierto de oportunidades perdidas.

También, debemos entonar el mea culpa en cuanto a las actividades y espacios de cultura, ocio y educación. Como promotores de actividades y otros recursos formativos en el medio rural desde AlmaNatura, la participación es el mayor hándicap al que nos enfrentamos día a día. Hablando desde la perspectiva de un habitante rural, nos quejamos de la escasa oferta de ocio o formación de la que disponemos, pero a la vez es muy frecuente encontrar salones de actos vacíos, presentaciones de libros y obras de teatros o conferencias de primer nivel con las mismas tres personas de siempre en el público (recordaré siempre esa gran conferencia de Carmen Ruiz Repullo, experta en violencia de género entre adolescentes muy reconocida en todo el ámbito nacional, y en la que estábamos tan sólo cuatro personas, en un pueblo de casi 8000 habitantes). No se nos puede olvidar que, para demandar algo con autoridad y fundamento, hay que ser consecuentes con nuestros actos cotidianos y esforzarnos por mantenerlos.

Por concluir de alguna forma, como todo en esta vida, lo que creemos sólo es parte de una realidad mucho más compleja y nuestros actos individuales son determinantes en cómo evoluciona la sociedad que nos rodea. Siempre es necesario recordar la famosa teoría de “Think Global, Act Local” (piensa globalmente, actúa localmente), relacionada originalmente con el movimiento ecologista, filosofía que nos incita a ser más responsables y autocríticos con nuestra forma de vida y consumo. Pero sin quitar importancia al movimiento global-local, prefiero reflexionar sobre un proverbio chino que me tocó en una galleta de la suerte comprada en una gran superficie, “antes de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu casa”. Quizá debería haber merendado ese día un pastel de Rufino.

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La creatividad es una cualidad humana directamente vinculada con la innovación, y ésta última es uno de los elementos esenciales en los que se debe fundamentar el emprendimiento.

José Antonio Marina, define la creatividad como una capacidad, una competencia que nos permite la producción intencionada de nuevas ideas destinadas a la solución de un determinado problema. Por lo tanto, esas ideas nos ayudan a buscar soluciones innovadoras a problemáticas reales y cotidianas. En nuestro blog, hemos hablado largo y tendido sobre las dificultades y retos a los que se enfrenta cada día la población rural y es que los contextos con mayores limitaciones de recursos son entornos perfectos para incentivar la creatividad.

La realidad rural, en la que el nivel de rentas suele ser inferior al área urbana, la densidad de población muy baja, y los problemas sociales más acuciantes (envejecimiento de la población, poca natalidad, etc.), se debe convertir así en la promotora de la búsqueda de nuevas fórmulas que apoyen el desarrollo de la zona. Es más, un estudio realizado hace unos meses en varios pueblos de España, determinó que la creatividad es ya un factor de desarrollo en el medio rural. Buscando soluciones creativas e innovadoras a los problemas de las personas y el medio rural, es como podremos conseguir el mantenimiento del mismo ya que, como bien dijo Albert Einstein: “Si quieres resultados diferentes, no hagas siempre lo mismo”.

¿Cómo pueden los entornos rurales incentivar la creatividad?

Esta pregunta realmente no tiene una respuesta fácil de encontrar, principalmente debido a que la creatividad es un proceso mental bastante desconocido aún y difícil de analizar y mucho menos en su conexión con el entorno rural. Sin embargo, intentaremos abordar la relación existente entre estos dos elementos a partir de ejemplos reales que han provocado soluciones innovadoras y que conocemos muy bien.

Como bien sabéis si nos leéis a menudo, una de las mayores limitaciones en el desarrollo de la sociedad rural es la escasez del empleo, así como el olvido de los oficios tradicionales que provocan el abandono del campo. Para solucionar este problema, nace precisamente en Arroyomolinos de León (Huelva) un proyecto que ya es muy conocido por todas las personas que nos leen, Tomates Felices, que además le da una vuelta de tuerca más a la inclusión laboral, siendo un proyecto destinado a personas con enfermedad mental, generando oportunidades de empleo a este colectivo en entornos rurales.

Otro proyecto innovador que además se relaciona íntimamente con la creatividad en su rama más artística, convierte los pueblos en santuarios de creación artística, reuniendo a creadores y artistas de todo el mundo en lugares casi despoblados, para inspirarse. Pueblos en Arte ofrece residencias artísticas, formación, talleres y demás actividades culturales en los pueblos, añadiendo así un gran valor a las zonas rurales. Convirtiendo la necesidad de creación y consumo de cultura, en una oportunidad que impulsa los territorios donde menos personas quedan.

¿Qué factores identificativos de las zonas rurales pueden incentivar la creatividad?

1. Identidad única: Uno de los problemas de las zonas urbanas es la pérdida de la identidad y sentido de pertenencia a las comunidades de habitantes debido a la despersonalización de los edificios, tradiciones foráneas, consumo, actividades económicas y culturales. Es cierto que las ciudades son lugares donde se ponen en contacto mayor número de culturas, pero a su vez es donde más difícil se hace conservarlas y ponerlas en valor. No obstante, una persona rural encuentra en su educación, origen y tradiciones un factor diferenciador que le puede aportar una perspectiva única sobre realidades cotidianas.

2. Aprovechamiento de las características naturales y contacto con el entorno: Aunque es cierto que, como he comentado más arriba, las infraestructuras se encuentran más ausentes en las zonas rurales; los recursos naturales suelen estar mucho más presentes en estos entornos que en las ciudades. El contacto con un entorno natural y la naturaleza fomenta el desarrollo cognitivo de los y las más pequeñas, lo que implica también el desarrollo de la creatividad y la resolución de problemas en esa edad, manteniéndose en el tiempo, creando jóvenes y adultos con mayores capacidades y apertura a la innovación.

3. Redes humanas más intensas y colaborativas: Las comunidades rurales, aunque suelen entenderse como más cerradas y endogámicas, presentan precisamente en estas características también una gran potencialidad. La colaboración y la cooperación entre personas, suele darse en mayor medida en los pueblos, en los que todos y todas se conocen y las relaciones son más estrechas. Esto necesariamente provocará que, la puesta en marcha de un nuevo proyecto innovador, tenga un efecto multiplicador que beneficie además a más personas, pues termina implicando a gran parte de la población del lugar.

4. La importancia de la tranquilidad y el silencio: La oportunidad que ofrece el entorno rural de vivir sin las obligaciones que una ciudad impone por el simple hecho de vivir en ella, como pueden ser las prisas o el ruido, necesariamente ayudará a facilitar el desarrollo de la creatividad de las personas. El propio silencio ayuda a tener una mente más despejada, a generar decisiones más propias y menos impuestas, lo que impulsa el estímulo interior más creativo.

Las zonas rurales nos prestan infinidad de herramientas para trabajar nuestra creatividad, siendo esta la cualidad humana más valorada actualmente, pues nos permite innovar y destacar en este mundo tan competitivo. Además, es la herramienta que más nos va a ayudar a mantener vivos los pueblos, permitiéndonos buscar soluciones diferentes a tan grave problema.

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AlmaNatura es una organización comprometida con su propósito de reactivar comunidades rurales, por ello hemos decidido formalizar un programa de voluntariado donde todos los miembros de la organización puedan aportar en función de sus inquietudes personales. El programa de voluntariado corporativo no pretende generar más trabajo al equipo, el objetivo es que las acciones que se planteen se hagan desde el interés personal de cada uno. Se trata de un conjunto de actividades promovidas y apoyadas por AlmaNatura que tiene como finalidad la involucración y participación libre de sus empleados y grupos de interés (clientes, proveedores, trabajadores y medio ambiente) a través de la dedicación de su tiempo, capacidades y talento a causas, proyectos y organizaciones.

Los objetivos que nos planteamos son:

  1. Promover acciones a nivel local / comarcal que supongan una mejora en la sociedad.
  2. Dar respuestas a necesidades que identifiquemos en nuestro entorno cercano.
  3. Hacer del espacio AlmaNatura un lugar de encuentro para la población local y para otras personas que vengan de fuera.
  4. Plantear acciones que supongan una mejora en el impacto de la organización.
  5. Que los miembros del equipo se sientan realizados e integrados con el propósito de la organización.

¿Quién puede ser voluntario en AlmaNatura?

AlmaNatura abre las puertas a todas aquellas personas que de una u otra forma están vinculadas a la organización. Inicialmente pueden participar en las acciones trabajadores, entidades sociales, administración local, empresas, familiares y amigos. En ningún momento será un voluntariado cerrado, estará abierto a que participen en función de temáticas e intereses de cada uno de los colectivos o personas.

¿Qué tipo de actividades se realizan dentro del programa?

Siguiendo la línea de intervención de reactivación de la vida rural identificamos desde AlmaNatura las siguientes líneas de intervención:

  1. Educativa.- Intervenir en el centro escolar desde la sensibilización y dinamización de la vida en los pueblos. Agentes implicados.- Centro escolar y Ayuntamiento.
  2. Ambiental.- Identificar puntos negros de la localidad e intervenir en limpieza y reducción de basura. Agentes implicados.- Personas particulares y Ayuntamiento.
  3. Cultural.- Puesta en valor del patrimonio de la población y acciones de sensibilización. Agentes implicados.- Asociaciones y actividades extraescolares de teatro.
  4. Tecnológica.- Atraer actividades de innovación y disminuir la brecha digital de la población local. Agentes implicados.- Asociación de mayores, AMPA Colegio Público y empresas.
  5. Salud.- Mejorar la salud de la población local mediante actividades terapéuticas colectivas que integren nuevos hábitos de vida saludable en su día a día. Agentes implicados.- Asociación de mujeres y personas interesadas.
  6. Asesoramiento.- Gestiones del día a día en el pueblo tanto a personas interesadas como a colectivos o ideas de emprendimiento. Este asesoramiento puede ser presencial o online. Agentes implicados.- Población local y entidades locales.
  7. Empleabilidad.- Impulsar proyectos de empleabilidad y emprendimiento mediante el asesoramiento de iniciativas en el medio rural.

Comparto pdf de actividades de voluntariado corporativo propuestas para 2018 en AlmaNatura.

Derechos del Voluntario Corporativo

  1. Derechos respecto a la disposición de tiempo que tendrá el empleado para hacer voluntariado. Desde AlmaNatura se asignan 2 acciones de voluntariado al mes de alguna de las áreas identificadas. Si dicha acción se desarrolla fuera del horario laboral esta acción se convalida por tiempo de trabajo.
  2. Derechos respecto a la compensación de gastos. AlmaNatura asume aquellos gastos excepcionales de materiales específicos para realizar la acción. En cualquier caso una vez diseñada la acción, el voluntario informará a la empresa de los gastos de la actividad.
  3. Derecho a cobertura de seguro. La empresa pone a disposición de las actividades de voluntariado el seguro de Responsabilidad Civil y de Accidentes. Tan solo habría que mantener informada a la empresa de dichas actividades (fecha, duración, lugares, personas, etc).
  4. Derecho a proponer nuevas colaboraciones sociales. Todas las personas del equipo pueden proponer acciones de voluntariado, se les dará prioridad aquellas que estén alineadas al propósito de la empresa.
  5. Derecho a solicitar apoyo adicional a la empresa. Los voluntarios podrán buscar recursos y financiación a otras entidades para poder desarrollar acciones de voluntariado en la organización.
  6. Derecho a formación. En el caso que un voluntario quiera desarrollar alguna acción de voluntariado para la que no está preparado, la empresa sufragará la formación de ese voluntario con el objetivo de ofrecer esa acción de voluntariado.

Evaluación

Es muy importante evaluar y valorar aquellas acciones que más aceptación tienen entre nuestros grupos de interés por ello en la reunión de equipo mensual el voluntario hará una evaluación y el área de administración tomará nota para ir mejorando la calidad de las acciones. La evaluación continua nos tiene que servir para programar y planificar acciones con sentido y alineadas tanto al propósito de la empresa como al propósito de los grupos de interés.

Al final de año publicaremos en nuestra web un informe de todas las acciones de voluntariado realizadas y de todos los colectivos y personas implicadas en el Programa de Voluntariado Corporativo. ¿Te unes?

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Antonio fue un tendero muy dicharachero, tenía una pequeña tienda "El tropezón", una tienda que tenía de todo, sombreros, material de ferretería e incluso alimentación. Era una tienda que cubría las necesidades de la población de Arroyomolinos de León (Huelva), un pueblo, que por aquella época contaba con una población aproximada de unos 2500 hab, sin duda eran otros tiempos. "El tropezón" le ocurrió como muchos negocios de pequeños pueblos, una vez se jubila la persona se cierra el negocio y está tienda no iba a ser menos. Si es verdad que aunque ya han pasado bastantes años, el recuerdo de "Antonio el del Tropezón" sigue estando presente en la memoria colectiva del pueblo, imagino que por su forma de ser y por como trataba a sus clientes.

El caso del Tropezón no es un caso único, estoy seguro que muchas de las personas que viven en pueblo o van de vacaciones a su pueblo se acuerdan de esa pequeña tienda. Esa pequeña tienda que a trancas y barrancas, la pérdida de población y por tanto la pérdida de clientes que sigue inexorablemente el paso de los años hace que el negocio se cierre.

¿Por qué son importantes los negocios locales que dan servicio a la comunidad?

En estos últimos años donde la tecnología lo ha puesto todo patas arriba los negocios del medio rural, sobre todo aquellos que llevan abiertos 25 ó 30 años, les cuesta adaptarse a esa nueva realidad tecnológica y les cuesta leer los nuevos hábitos de consumo y las nuevas modas en el consumo. Esa adaptación es fundamental, esa modernización es clave para que los negocios locales se vayan adaptando a una nueva realidad con hábitos de consumo distintos. La pérdida de negocios locales como bares, panaderías, tiendas multimarcas que facilitan el día a día de sus habitantes, hacen que la vida en ese municipio sea más complicada y por tanto sea un motivo más para abandonar el pueblo.

Foto de la tienda, bar, ferretería, alpargatería, mercería, sala de reuniones sociales, etc. de cualquier pueblo de la geografía española en esa época.

¿Qué hacer para que una tienda de pueblo sea viable?

Es evidente que hay que evolucionar con los tiempos y que hay una serie de factores que son importantes a tener en cuenta tanto para preservar un negocio local como para abrir un nuevo negocio local en un pequeño pueblo. A continuación desgloso aquellas factores que considero fundamentales a tener en cuenta para que permanezcan en el tiempo.

La figura de "Antonio el del Tropezón" y de muchos tenderos de la geografía española son parte de la historia de nuestros pueblos, me gustaría hacer un llamamiento al consumo local y sensibilizar a todos esos vecinos que han decido no comprar a nivel local supuestamente por el coste. Una tienda menos es sin duda una familia menos y una casa menos. Si te importa el futuro de tu pueblo comienza a consumir en tu pueblo.

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Por Sergio Arranz,

Ver a Dani trabajar es un auténtico placer. Diez, o quizás quince niños y niñas a su alrededor, “armados” con sprays y máscaras, pintando una pared, un pilón abandonado, una valla, mientras escuchan música reggae. Niños y niñas atentas, que dialogan mientras construyen en común; que ponen en grande y a todo color los diseños que previamente han trabajado y consensuado entre todos y todas. Y Dani, como un gran mago (uno noventa de estatura) orientando cada trazo, cada toque de spray para dotar de belleza los más diversos rincones del pueblo, e incluso del pinar.

Daniel Aguado Rico lidera la iniciativa RuralGraff, que desde 2001 da color a numerosos rincones de la tierra de pinares Segoviana. De un tiempo a esta parte, Daniel ha hecho del graffity un proceso participativo que implica a numerosos chicos y chicas de pueblos de la zona, favoreciendo la dinamización social y cultural, además de fomentar el apego y el cuidado de lo chavales hacia sus pueblos. Pero bueno, lo mejor es que nos cuente el propio Dani que es RuralGraff.

Dani,¿Que es RuralGraff?

RuralGraff es un proyecto de integración artística en zonas rurales, con una propuesta muralística en la que se engloban distintas disciplinas vinculadas principalmente al graffiti-mural y al arte urbano. A través de metodologías formativas y de dinamización desarrollo distintas actividades como talleres artísticos o murales participativos entre otras.

Con el fin de cubrir el resto de necesidades y servicios, amplíe la oferta profesional con proyectos a entidades y organizaciones así como trabajos decorativos a empresas y particulares. Adaptándome a cada caso con una creación única y original.

¿Porque Ruralgraff?

Porque desde una visión socio-cultural y de población activa, podemos constatar un desaprovechamiento decorativo en la mayoría de los núcleos rurales de Castilla, me encantaría romper con la visión anticuada de los pueblos a la vez de introducir en ellos el graffiti mural como expresión artística logrando la participación activa con la implicación de los más jóvenes, plasmando los motivos típicos como pueden ser las tradiciones o los oficios. De aquí viene su nombre, me pareció una buena manera de expresar la esencia del proyecto y que se pudiera entender de una manera intuitiva.

¿Qué es para ti el graffiti participativo?

En mi caso el graffiti participativo es un sueño hecho realidad, es el medio más directo que tengo de transmitir una nueva visión del arte rural. Siendo la manera de llegar a la gente, sobre todo a los chavales, compartiendo conocimientos y dándoles la oportunidad de plasmar inquietudes e ideas y de descubrir grandes capacidades y destrezas personales que tal vez desconozcan.

Como ves el futuro...

A corto plazo me gustaría consolidar el proyecto y que poco a poco vaya creciendo en todos los aspectos, tengo entre manos varios proyectos algo más ambiciosos de los que he ejecutado hasta ahora, entre ellos está el festival de graffiti Ruralgraff en Sanchonuño (Segovia), este año iremos a por la II edición, en la que espero poder ampliar la programación de actividades y algún festival más por la zona en los que ando metido aunque aún no puedo desvelar nada.
Actualmente estoy estudiando revestimiento de muros en la Escuela Superior de Arte y Diseño de Segovia, otra de las ideas que tengo abiertas es la de combinar el esgrafiado típico castellano con el graffiti mural, intentando crear un concepto nuevo de los murales rurales.

¿Algo que añadir?

Muchas gracias a Sergio y a AlmaNatura por la entrevista y salud y creatividad para todas y todos.

Dani en cierto sentido representa a todo un colectivo cada vez mayor de jóvenes que creen firmemente que se pueden desarrollar personal y profesionalmente en sus pueblos, en el medio rural. Jóvenes que innovan y combinan conocimiento rural-urbano para generar propuestas de valor en su territorio. Gracias a ti Dani por desarrollar la iniciativa RuralGraff en tu pueblo.

Si quieres conocer más trabajos de Dani o contactar con el, no dejes de echar un ojo a sus perfiles en Facebook RuralGraff o el Instagram de RuralGraff.

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Por Sergio Arranz,

Desde hace años me interesa especialmente la cuestión de cómo establecemos los vínculos con nuestra comunidad y cómo se desarrollan, consolidan y crecen nuestras redes sociales. Y aunque ahora es imposible entender el mundo (también el rural) sin el papel de las redes sociales en Internet, la dimensión del capital social, nuestro “capital de relaciones” es algo que va mucho más allá de nuestra presencia en entornos digitales.

Podemos hablar del capital social en dos dimensiones :

Lo ideal es integrar ambos “capitales”, haciendo que nuestra red está compuesta por un núcleo fuerte de relaciones cercanas y una periferia rica y diversa que nos abra puertas en otros contextos. Más si estamos inmersos en el lanzamiento de un proyecto en un contexto rural, donde resulta vital asentar y consolidar nuestra red cercana (sobre todo si eres neorrural) y ampliar nuestra red periférica, que nos va a dar opción a información sobre oportunidades, posibles clientes y conocimiento de valor.

Partiendo de lo teórico, pero también basándome en mi propia experiencia como neorrural, os planteo siete consejos para trabajar el networking rural :

  1. Puedes empezar por el pueblo de tus padres /abuelos. Probablemente tengas ya unos vínculos construidos en el pueblo, a base de veranos y vacaciones (una infancia pasada en el pueblo que es de las mejores cosas que te puede pasar ), e incluso una vivienda para arreglar / recuperar. Y no olvides lo importante que es ser hijo/ de o nieto/a de… No hablo del mero enchufe, sino de una cuestión de pertenencia a la comunidad que puede facilitar mucho tus primeros pasos. Aquella vieja canción de “y tu de quien eres” no pierde vigencia.
  2. Haz actividades y participa de la vida local. Hay pueblos afortunados, vivos, en los que la comunidad articula numerosas oportunidades para la participación. El AMPA del colegio, las actividades culturales y deportivas en el centro social, la matanza popular, la hacendera... procura participar, ir conociendo a nuevas personas, normalizando tu presencia a la vez que aportas valor, ya que la novedad siempre se agradece en los pueblos (¡Siempre que no vayas de listo o lista, claro!). ¿Y si en tu pueblo no hay?, puedes empezar a proponerlas o puedes participar en el pueblo de al lado.
  3. Apúntate a todos “los saraos”, en pueblos cercanos y la capital también. Los grupos de acción local, agencias de desarrollo local, Diputaciones , municipios y ONGs organizan con frecuencia actividades formativas, encuentros y jornadas, de carácter sectorial o general en la que obtener información y contactos de valor. Como muestra echa un ojo al proyecto GIRAMujeres.
  4. Vete de vez en cuando a los “saraos” de las grandes urbes. Y no dejes de moverte de vez en cuando por la capital, para aprender cosas nuevas y diversificar más si cabe tu red . Parte de tu propuesta de valor como persona emprendedora neorrural está en la transferencia de conocimiento rural - urbano que estás haciendo, no lo pierdas de vista. Conversaciones rural-urbano, tal y como plantean nuestros laboratorios. Y luego está esa cosa de la creatividad, personalmente, he tenido muy buenas ideas para realizar en mi pueblo desde el pleno centro de Madrid. ¿Curioso no?
  5. Contacta con los recursos comunitarios que para eso están. El acceso a recursos para la orientación laboral y el autoempleo es muy ágil en numerosas zonas rurales, y van a ser personas que te van a acompañar en tu proceso , conectando con oportunidades, ayudas u otras personas, así como posibilitando un adecuado ajuste de tu proyecto a la realidad rural. Puedes empezar preguntando en el Ayuntamiento de tu pueblo, echando un ojo en internet o viendo los carteles en los tablones de anuncios municipales.
  6. Da, pide y agradece. Esto es especialmente importante. Dar, pedir y agradecer viene a ser el “triángulo de oro” del networking, lo que a la vez cimienta nuestras relaciones y nos permite aumentar nuestra red. Si te va a un pueblo, te va a tocar pedir muchos favores: información, conexiones, una mano con la leña, herramientas, etc. Pero a la vez , vas a tener la opción de dar. Esa misma mano, traer cosas de la ciudad a los abuelos o acercarles alguna vez en tu coche, ayudar en cualquier cosa a algún vecino, vete a saber. Y claro, agradecer siempre, siempre, siempre. Este es un tema especialmente importante, y le dedicaré un próximo post, pero si os interesa podéis ir viendo esta interesante charla TED de Amanda Palmer.
  7. Ve al bar. Los bares son algo importante en nuestra cultura, más si cabe cuando hablamos de medio rural. No se trata de echar allí las horas muertas, pero si de echar el café a media mañana o después de comer, o cumplir con el sagrado vermú de los domingos, que para mi es una de las piedras angulares de la cohesión social en el pueblo. Ese rato de charla distendida, esa degustación de ricas tapas mientras los niños corretean por la plaza, ese rural way of life que me apasiona.

Para finalizar, os dejo este video de los Lebreles, un grupo de Juarros de Voltoya, Segovia que recupera “Agradecido”, ese clásico del Maestro Rosendo Mercado, y monta un fiesta de videoclip en mitad del campo con un montón de seguidores, vecinos y amigos. Un video que suena a “dar, pedir y agradecer”.

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