Cómo crear comunidades para que las personas quieran quedarse en los pueblos

Uno de los problemas menos conocidos cuando hablamos de despoblación rural es la soledad. Pero, ¿es posible evitar el aislamiento fomentando la creación de comunidades en los pueblos?

Cuando hablamos de despoblación rural, generalmente señalamos a diferentes culpables.

Hablamos de necesidades de cuidados, transporte o sanidad, de problemas para encontrar empleo de calidad, de dificultad de acceso a internet, de masculinización

Y es que el problema de la despoblación rural no es uno, sino varios.

Pero, de entre todos ellos, quizá el más desconocido y menos argumentado es el de la soledad.

Las personas que viven en los pueblos a menudo dejan de hacerlo cuando envejecen y necesitan estar acompañadas, aunque tengan un buen estado de salud. Y las que llegan desde la ciudad, en muchas ocasiones, regresan a los pocos años porque no esperaban encontrarse de frente con la soledad y el aislamiento.

Así que desde AlmaNatura nos hemos hecho una pregunta: ¿es la soledad un mal endémico de nuestros pueblos o hay maneras de combatirla?

Y la respuesta nos ha dado como resultado una palabra: comunidad.

La creación de comunidades arraigadas es la respuesta para combatir la soledad, pero, ¿cómo crear comunidades en el medio rural para que las personas quieran quedarse en los pueblos?

En este artículo, que te interesará tanto si vives en un pueblo como si eres parte de un ayuntamiento, te lo contamos.

Cómo crear comunidades para que las personas quieran quedarse en los pueblos

  • Crea o apoya movimientos asociativos

Una asociación de teatro o un grupo de bordado puede hacer más para combatir la soledad en los pueblos que todas las series de televisión del mundo.

Y es que las asociaciones son la semilla de movimientos que pueden convertirse en comunidades esenciales para quienes habitan el mundo rural.

Lo decimos con conocimiento de causa: AlmaNatura nació de una asociación juvenil.

Pero además lo vemos cada día en los pueblos: Serdio, una pequeña aldea de Cantabria de poco más de 150 habitantes, cuenta con dos asociaciones. Entre ellas organizan las fiestas del pueblo, preparan una magosta popular (un asado de castañas otoñal típico de la región), crean talleres infantiles, disfrutan durante meses poniendo a punto el carnaval, etc. 

Ese movimiento asociativo provoca que el pueblo esté activo.

Por esta razón, desde los ayuntamientos es vital que se fomente la creación de asociaciones, dando facilidades y libertad para que las personas puedan crear iniciativas propias.

  • Genera espacios de convivencia

Si piensas en un espacio de convivencia en el pueblo, es probable que lo primero que te venga a la mente sea un bar. 

Sin embargo, ese espacio ha dejado de existir en muchas aldeas y, cuando lo hace, es un lugar típicamente masculinizado y que no da lugar a desarrollar otras actividades que no sean jugar a ciertos juegos de mesa o ver partidos deportivos.

De ahí, que sea tan importante generar espacios de convivencia que dinamicen el entorno rural y en los que desarrollar talleres o formaciones, celebrar cumpleaños o aniversarios o, simplemente, reunirse las tardes de invierno a charlar.

En ocasiones, estos espacios son privados, como nuestro molino. Otras son cesiones del municipio, como antiguas escuelas o consultorios médicos. Lo importante es que las personas puedan contar con un lugar en el que reunirse y convivir.

  • Fomenta los vínculos intergeneracionales

Esos mismos espacios de convivencia deben ser pensados para estimular la relación entre diferentes generaciones.

En ellos pueden convivir actividades como clubes de lectura, talleres de ganchillo, campeonatos de juegos de mesa o espacios de juego infantil para las niñas y los niños.

Y es que, a falta de servicios de cuidados y acompañamiento, la relación con el resto de personas del pueblo, independientemente de su edad, es esencial para que sus habitantes se sientan menos solos:

  • Que la emprendedora que acaba de llegar sepa que puede pedir ayuda a la vecina de al lado si su hijo está enfermo y tiene que atender una videollamada.
  • Que el ganadero jubilado que ya no puede conducir sepa que puede pedirle al chico que teletrabaja desde casa que le lleve a comprar medicinas la próxima vez que se acerque a la capital.
  • Que la familia que se ha instalado hace unos meses sepa que puede acudir al grupo vecinal para solucionar las dudas sobre la huerta o los papeleos con el ayuntamiento para abrir su negocio.

La soledad: un enemigo de la despoblación no tan complicado de combatir

Y es que las personas no solo necesitamos servicios para llevar una vida plena, también necesitamos a otras personas.

Los seres humanos somos seres sociales, que florecemos cuando creamos vínculos sólidos.

Por eso es tan importante darle a las relaciones sociales la importancia que se merecen cuando hablamos de despoblación.

Y tú, ¿cómo vas a generar comunidades en tus pueblos?

Descubre cómo generamos comunidades desde la Fundación AlmaNatura

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